Torreón

COAHUILA

Miguel Hidalgo y Costilla: Su paso por Coahuila y la traición que lo llevó a su fusilamiento

Su alojamiento en una de las casonas de Saltillo, una última misa dada en Ramos Arizpe y la sorpresa que tuvo en su detención en Acatita de Baján, fue lo que vivió el Padre de la Patria en su paso por tierras coahuilenses.

El 16 de septiembre, fue el día en que Miguel Hidalgo y Costilla, proclamó su rebelión, se celebra el Día de la Independencia en México .Créditos: Especial
Escrito en TORREÓN el

Fue en febrero del año 1811 cuando el cura Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, mejor conocido como Miguel Hidalgo y Costilla, ingresó a Coahuila por la parte sur de Saltillo junto con el Ejército Insurgente, se dirigía a Estados Unidos cargado de oro para comprar armas y continuar la lucha de Independencia.

El domingo 16 de septiembre de 1801, en el pueblo de Dolores de la provincia de Guanajuato el cura del lugar Miguel Hidalgo y Costilla, obligado por la circunstancia de haberse descubierto una serie de reuniones que tenía con otros vecinos principales del rumbo, las cuales eran llevadas a cabo en distintas poblaciones para ir contra el gobierno virreinal, se ponía muy temprano al frente de sus parroquianos iniciando así el movimiento por la independencia del reino contra el mal gobierno, como fue el discurso que a lo largo de seis meses llevaron por caminos reales, ciudades grandes, pueblos y haciendas, al final en un desierto lejano terminará esa etapa del primer grito de libertad, el Grito en busca de la Independencia.

El cura Hidalgo y su ejército tuvieron derrotas insurgentes en Aculco y Guanajuato, aunque para el cura de Dolores y su tropa llegó la catástrofe en la batalla del Puente de Calderón, cerca de Guadalajara, Jalisco, el 17 de enero de 1811. Este triunfo realista, más la deserción de muchos combatientes, fue causa de la decisión de los caudillos de marchar hacia el norte para buscar ayuda en los Estados Unidos, por lo que escaparon hacia el norte para poder hacerse de armas y continuar en su lucha.

Así, cuando Miguel Hidalgo y su ejército llegaron a la Villa de Santiago de Saltillo, los habitantes conocían acerca de aquel sacerdote rebelde, y es que meses antes de la huida insurgente hacia el norte, el 23 de septiembre de 1810, en la Villa de Santiago se llevó a cabo la feria anual, a la cual asistieron personas de todas partes del país. Fueron ellos quienes transmitieron la noticia del levantamiento armado.

Todo ello, no se recibió de buena manera, la historia señala que esta noticia alertó a las autoridades españolas de la Villa de Santiago, pues era un pueblo gobernado por clase pudiente y que inclusive se preparó para defender la corona, sin embargo esto cambio hacia finales de 1810, cuando ya era notoria el desequilibrio de los españoles en territorio mexicano. Tanto que el mismo Hidalgo se hospedaría durante más de una semana en una casa dispuesta para funcionarios del propio ayuntamiento de la Villa de Santiago.

No olvidemos que el objetivo de Hidalgo era el pasar por el norte para comprar armas, pero para esto él y su contingente insurgente tenían que atravesar Coahuila y luego llegar a Texas.

Aquí destaca que el tramo de Villa de Santiago hasta territorio texano más de 400 kilómetros, y en aquel tiempo el transporte era a caballo o caminando, por lo que este tipo de trayectos largos duraban días de recorrido.

Fue así como dentro de su ya planeada estrategia, el 5 de marzo de 1811 Hidalgo entró a la Villa de Santiago de Saltillo, donde se quedó por 11 días.

Las últimas misas que oficio el cura Hidalgo

Aunque no se tienen datos oficiales, según el escritor saltillense Jorge Fuentes Aguirre, se dice que durante esos días el cura Hidalgo, ofició misa en la parroquia que ahora es la Catedral de Saltillo.

Ex Hacienda Santa María, en Ramos Arizpe. Crèditos. Especial.

El 16 de marzo de 1811, el bando insurgente salió de la Villa de Santiago rumbo a Monclova. Una de sus siguientes paradas fue en la Hacienda Santa María, en Ramos Arizpe, donde Miguel Hidalgo ofreció la última misa de su vida, según lo comentan cronistas y escritores coahuilenses.

La traición que llevo a la aprehensión de Hidalgo

Las fuerzas del ejército insurgente, en su travesía hacía los Estados Unidos, llegaron a dicho poblado coahuilense, en su camino, Ignacio Allende tomó la sugerencia de Francisco Ignacio de Elizondo Villarreal, quien fuera un oficial realista que se había convertido en su aliado, para detenerse en las norias de Acatita de Baján a fin de abastecerse de agua.

El 21 de marzo de 1811, Miguel Hidalgo e Ignacio Allende son hechos prisioneros por el jefe realista Ignacio Elizondo. Crèditos. Especial.

Sin embargo, todo se trató de una dura traición, Elizondo les tendió una emboscada, perseguidos y acosados por las tropas realistas de Félix María Callejas, fue que Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez e Ignacio Allende fueron conducidos prisioneros a Monclova, Chihuahua para ser fusilados; mientras el hijo de Allende, Indalecio Allende perdió la vida durante esta captura.

En Chihuahua se les acusa de deslealtad y fueron fusilados por la espalda, como traidores, Allende, Aldama y Jiménez, el 26 de junio de 1811

Por su parte a Hidalgo se le sentenció a morir el 26 de julio, pero la ejecución fue aplazada porque primero se le tuvo que despojar de su carácter sacerdotal.

El denigrante proceso comenzó el 29 de julio a las 6 de la mañana en el corredor del Hospital Real de Chihuahua. Los encargados fueron el comisionado Francisco Fernández Valentín; el cura de Chihuahua, José Mateo Sánchez Álvarez; fray Juan Francisco García, guardián del convento de San Francisco; fray José Tarrasa; los jueces civiles Manuel Salcedo y Ángel Avella, y fray José María Rojas, notario del acto.

Después de esta degradación, Hidalgo fue entregado al juez civil, quien le leyó la sentencia de muerte y lo hizo arrodillarse, comunicándole que al día siguiente sería pasado por las armas, y le fueron colocado los grilletes para conducirlo hacía su celda.

Ante el paredón del fusilamiento había un banquillo. Miguel Hidalgo y Costilla lo besó, y con un semblante ecuánime, sereno y valiente se sentó frente al pelotón, colocando su mano sobre el corazón, les recordó a los soldados que aquél era el punto donde le debían tirar, y un momento después estalló la descarga de cinco fusiles, uno de los cuales traspasó su mano derecha sin herir el corazón.

El general Miguel Salcedo, tenía la orden de ejecutarlo por la espalda como a un traidor, pero no se lo iba a permitir. No era un traidor. Ante la digna defensa del condenado, el militar aceptó dispararle de frente. No hubo testigos, salvo los ejecutores, le quitaron la vida, el 30 de julio, en privado a las 7 de la mañana. Después, vino la infamia de exhibir el cuerpo como castigo ejemplar, denigrarlo aún fallecido, permaneciendo expuesto al público cerca de una hora.  

Al oscurecer se le cortó la cabeza, la cual fue enviada para su exposición pública en la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato junto con las de Allende, Aldama y Jiménez (enterraron su cuerpo en la iglesia de San Francisco).

Retiraron las cabezas en marzo de 1821. En septiembre de 1823, cabezas y cuerpos de los primeros insurgentes, y los de otros caudillos rebeldes independentistas, fueron llevados a la Catedral Metropolitana de la Ciudad. Finalmente, en 1925 fueron trasladados a la Columna de la Independencia, donde reposan actualmente.

Después de la muerte de Hidalgo, José María Morelos y Pavón, conquistó la mayor parte del sur y centro del país, y en 1812, logró tomar la estratégica ciudad de Oaxaca.

En septiembre de 1813 Morelos convocó el Primer Congreso Independiente, en Chilpancingo, cuyo resultado fue la Constitución de Apatzingan que declaró la independencia absoluta de México con España.

La Ruta de Hidalgo por la Laguna

Al haberlos aprehendido, la caravana de prisioneros llegaría el día 3 de abril a la hacienda de San Lorenzo, en Parras, y al día siguiente a Santa Ana de Hornos, en Viesca. El último punto visitado en Coahuila por los ilustres presidiarios, fue el Gatuño (hoy Congregación Hidalgo), a donde llegaron el día 5.

Su llegada a tierras duranguenses ocurrió el 8 de abril, en San Sebastián, donde el Padre de la Patria fue encadenado a un árbol, que se encuentra en el poblado de Bella Unión, del municipio de Gómez Palacio.

Esa noche pararon en el Rancho San Fernando, en la actual Ciudad Lerdo, para avanzar al amanecer del día 9 hacia San Isidro, a la salida de la población, y de ahí hasta el Real de Mapimí, donde permanecerían hasta el 18 de abril.

Posteriormente llegarían a La Cadena, Pelayo y el Derrame, todavía en tierras duranguenses, llegando a Chihuahua, su destino final, el 23 de ese mes, donde se enfrentaron a la ya mencionada  degradación y al juicio lleno de crueldad, que al final acabó con su fusilamiento. El Padre de la Patria además de ser fusilado al amanecer del día 30 de julio de 1811, fue decapitado por un indio alcohólico que recibió dinero por hacerlo.

El paso de los caudillos de la independencia, encabezados por el Padre de La Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, fue trazado para la posteridad.

Estelas de la Independencia. Cabeza de Àguila que traza el paso de Hidalgo por diferentes puntos de Coahuila. Crèditos. Especial.

En 1960, el expresidente Adolfo López Mateos ordenó construir 260 monumentos llamados Estelas de la Independencia, como la que acompaña la figura de don Miguel Hidalgo y Costilla, cada estela señala los puntos importantes que conformaron la ruta que siguieron los insurgentes, desde el pueblo de Dolores, aquel histórico 16 de septiembre, hasta Chihuahua, lugar del sacrificio del Padre de la Patria, el 30 de julio de 1811.