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Vida y Estilo

¿Cuándo es el segundo domingo de Adviento 2020, y qué se reza?

Prepárate para hacer el rezo y las lecturas indicadas en este segundo domingo de Adviento 2020.

Ya estamos en el primer día de diciembre y con ello llegan los rituales católicos como el de colocar la Corona de Adviento, este seis de diciembre es el segundo domingo de Adviento 2020. Se trata de la preparación previa a la Navidad, y consiste en una ceremonia de cuatro fines de semana previos.

Este elemento debió colocarse el pasado domingo 29 de noviembre, y el último día que se encienden las velas de este elemento será el 24 de Diciembre en la Víspera de la Navidad. Debe poseer tres velas moradas, una color rosa y un cirio blanco al centro.

La Corona de Adviento debe estar presente en las fiestas decembrinas, especialmente en la Nochebuena, cuando se debe prender el cirio que está al centro de la corona y está relacionada con el nacimiento del niño Jesús el 25 de diciembre.

El segundo domingo de Adviento seré el seis de diciembre, fecha en la que se debe prender la segunda vela morada de la corona. Este color se debe al tiempo de espera de la venida del niño Jesús, mientras que la vela rosa es símbolo de alegría.

Este ritual religioso forma parte importante de la ceremonia rumbo a la celebración de la navidad, la corona simboliza la eternidad de Dios, mientras que el follaje en tono verde está relacionado con la esperanza que tienen los católicos en esta época de renovación.

Esta es la lectura que se debe hacer el 6 de diciembre

Primera lectura

Isaías 40:1-5, 9-11
1 Consolad, consolad a mi pueblo – dice vuestro Dios.
2 Hablad al corazón de Jerusalén y decidle bien alto que ya ha cumplido su milicia, ya ha satisfecho por su culpa, pues ha recibido de mano de Yahveh castigo doble por todos sus pecados.
3 Una voz clama: «En el desierto abrid camino a Yahveh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios.
4 Que todo valle sea elevado, y todo monte y cerro rebajado; vuélvase lo escabroso llano, y las breñas planicie.
5 Se revelará la gloria de Yahveh, y toda criatura a una la verá. Pues la boca de Yahveh ha hablado.»
9 Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión; clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: «Ahí está vuestro Dios.»
10 Ahí viene el Señor Yahveh con poder, y su brazo lo sojuzga todo. Ved que su salario le acompaña, y su paga le precede.
11 Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas.

Salmo responsorial

Salmo 85:9-14
9 Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.
10 Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.
11 Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
12 la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
13 El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
14 La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.

Segunda lectura

II Pedro 3:8-14
8 Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día.
9 No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión.
10 El Día del Señor llegará como un ladrón; en aquel día, los cielos, con ruido ensordecedor, se desharán; los elementos, abrasados, se disolverán, y la tierra y cuanto ella encierra se consumirá.
11 Puesto que todas estas cosas han de disolverse así, ¿cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad,
12 esperando y acelerando la venida del Día de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán?
13 Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia.
14 Por lo tanto, queridos, en espera de estos acontecimientos, esforzaos por ser hallados en paz ante él, sin mancilla y sin tacha.

Evangelio

Marcos 1:1-8
1 Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
2 Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino.
3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas,
4 apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados.
5 Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
6 Juan llevaba un vestido de pie de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre.
7 Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.
8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

 

Este es el rezo que debes realizar

Entrada. Se entona algún canto.

Guía. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.

Guía. Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos. Se reza el “Yo confieso ante Dios todopoderoso…”

Liturgia de la palabra. Lectura de la II carta de San Pedro 3, 13-18:

“Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de Él sin mácula, y sin reprensión, en paz.

Y tened por salud la paciencia de nuestro Señor; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito también; casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos é inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos.

Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza. Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Reflexión.
Guía. ¿Qué cambiará en mi y en nosotros este adviento? ¿Se notará que realmente creemos en Cristo?

Encendido de la vela. Oración.

Guía. Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está brotando nuevamente, se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.

Señor, que cada uno de nosotros, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

Padre Nuestro.
Guía. Padre Nuestro…

Conclusión.
Guía. Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos. Y seremos salvos. Amén.

 

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