Vida y Estilo

¿Por qué a los mexicanos nos causa placer la justicia por nuestra propia cuenta?

Ciertas personas, desde la comodidad de sus hogares privilegiados en los que no se enfrentan a este tipo de problemas, condenaron la forma en la que estos pasajeros actuaron, los tacharon de "irracionales", de "enfermos", de "poco empáticos".

Algunos celebran, otros cuestionan, pero la realidad es que el video del asaltante al que golpearon en la combi en el Estado de México provocó miles de reacciones en todo el país.

Ciertas personas, desde la comodidad de sus hogares privilegiados en los que no se enfrentan a este tipo de problemas, condenaron la forma en la que estos pasajeros actuaron, los tacharon de “irracionales”, de “enfermos”, de “poco empáticos”.

Otros más celebraron, vitorearon e incluso hicieron videos para burlarse y festejar que, como pocas veces ocurre en el transporte público, la gente salió ilesa y con sus pertenencias intactas.

Pero para entender este fenómeno tenemos que hablar de los números duros.

El robo en el transporte público

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), tan solo en 2018, el robo con violencia en el transporte público aumentó un 73% en la Ciudad de México y zonas conurbadas.

Las cifras son contundentes, en el 2019 se abrieron alrededor de 2 mil 449 carpetas de investigación por el delito de robo con violencia en el transporte público colectivo de enero a agosto de dicho año.

No es un hecho aislado, es la realidad en la que viven millones de mexicanos que día a día se exponen al viajar en un transporte público que nunca garantiza que podrás volver con tus pertenencias intactas, o peor, sin que un gatillero abra fuego en tu contra porque no entregaste tus pertenencias.

El eco de las redes sociales, una queja y división constante

Mientras que algunos compartieron memes en los que vitorearon a estos justicieros anónimos que se defendieron del delincuente, otros aseguraron que la celebración no es más que “el reflejo de una sociedad podrida”.

Las redes sociales fueron las primeras en abrir el debate, miles se sintieron identificados principalmente porque es una constante que la gente “que anda a pie” se exponga a los asaltos en el camión, el metro, el taxi, los mototaxis o en casi cualquier transporte concesionado de la CDMX o el Estado de México.

“Qué dañaditos y violentos somos en este país, que celebramos una madriza en una combi y le llamamos “justicia”. Sí nos dejó bien dañaditos la guerra contra el narco, eh”, escribió la gestora Dana Corres en sus redes sociales.

Y como esta reflexión, se han sumado otras que niegan que esto tenga que ver con un problema que data de los tiempos del expresidente Felipe Calderón Hinojosa; algunos más señalaron que se trata de un problema de raíz.

Estimados progres: Lo que sucedió en una combi en EdoMex no es resultado de una educación violenta o la guerra contra el narco. Es la impotencia continua de la indefensión ante un Estado que ha renunciado al uso legítimo de la fuerza por un presidente y su estrategia de abrazos”, compartió Carla Erika Ureña en Twitter.

Qué hay detrás del placer de disfrutar de la justicia

Al respecto de esta sensación de triunfo para algunos, pero desazón para otros, hablamos con profesionales en la disciplina de la Psicología para entender qué hay detrás de las reacciones en redes sociales.

“El vídeo que circula en redes sociales sobre la frustración del asalto, por parte de los pasajeros en una combi en el Estado de México, para muchos nos es fascinante, hasta rayar con la frontera de la culpa por alegrarnos de que alguien reciba una golpiza colectiva. La organización espontánea de los pasajeros y el chofer hacen todavía más emocionante el vídeo que no dejamos de ver una y otra vez porque imaginamos qué hubiéramos hecho de haber estado ahí. Empatizamos con la frase “para que sientas lo que sentimos”, mientras un señor golpea al asaltante; seguido de nuestra cascada de recuerdos y sensaciones que nos remontan a las veces que hemos sido robado en el transporte público, donde no hubo justicia y sólo deseamos profundamente que le vaya mal al ladrón”, explica el Psicólogo y Antropólogo social Roberto Méndez.

El experto comparte que la creación de memes también es una forma de “castigar”, pues la vergüenza y la humillación también son formas de impartir justicia.

“El problema central no es el asaltante y el linchamiento (corporal y social), son tan solo un efecto de la pobreza, la desigualdad social, la falta de empleos dignos, la carencia de servicios y el profundo olvido institucional que caracteriza a las periferias de la Ciudad de México. Vivir bajo este contexto es una garantía de dolor, incertidumbre, rabia, impotencia y hartazgo, que cuando tienen una oportunidad de resolverse, lo harán sin importar sí a ojos de la moral está bien o está mal“, reflexiona Méndez.

El también antropólogo comparte que muchas veces se olvida que en situaciones como estas los pasajeros pierden la vida al enfrentarse a los asaltantes y que esta manifestación en redes solo es un reflejo del “alivio de malestar acumulado que carcome por la delincuencia y la violencia”.

Un reflejo de la realidad…

“Detrás de eso hay una realidad a la que la mayoría se enfrenta, visibiliza la poca credibilidad en el sistema de justicia, si bien al inicio como que se alcanza a escuchar que llamen a la policía, las autoridades no aparecen. Se vuelve cotidiano buscar hacer justicia por propia mano al ver un Estado de derecho incapaz de responder una realidad que se vive todo el tiempo”, detalla la Psicóloga con especialidad en Comunicación, Criminología y Poder, Julieta Martín del Campo.

Por ello, no es de extrañarse que miles celebren en sus redes sociales la forma en la que un grupo de individuos reaccionaron ante la incertidumbre de no saber si regresarán con el sustento del día o con vida a sus hogares.

Martín del Campo menciona que se ha normalizado la carencia de justicia pues hay pocos sistemas de auxilio o que garanticen la seguridad.

“La viralización del video en parte se debe a aplaudir que al fin reciben un castigo por lo que hacen.  Hay que considerar el contexto actual de encierro, malas noticias económicas, sanitarias, personales, políticas. Muchas personas con desempleo que buscan salir adelante y son despojadas de lo que tienen; entonces, nos vemos reflejados en el vídeo y ver que alguien hace justicia lo aplaudimos, lo viralizamos, hacemos memes, creo que es nuestro mayor entretenimiento en este contexto”, destaca la Psicóloga.

 

 

 

 

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