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Sherlyn lleva a su hijo a estimulación temprana desde la sexta semana, ¿es bueno o malo?

André acude a una estimulación temprana mejor conocida como "Baby Brain", la cual consiste en ejercicio de relajación y movimientos que le ayudan a tener un mejor desempeño en su día a día.

Hace unos días, Sherlyn compartió con sus fans en sus redes sociales que a su hijo André, de 6 semanas, lo está llevando a a clases de estimulación temprana. Lo cual provocó que se reabriera el debate: ¿Son buenas o malas?


 

Para empezar, ¿qué es la estimulación temprana?

En el caso de André, el pequeño acude a una estimulación temprana mejor conocida como “Baby Brain”, la cual consiste en ejercicio de relajación y movimientos que le ayudan a tener un mejor desempeño en su día a día.

“Es importante llevar a nuestros bebés a temas de baby brain y temas de neurodesarrollo porque a veces si nuestros bebés presentan algún problema nosotros no nos podemos dar cuenta”, dijo Sherlyn a la revista People en Español.

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Atrás ha quedado ese dicho de “quiero ser un bebé para comer y dormir todo el día”, pues estas nuevas generaciones están expuestas a un cuidado mucho más estricto en estos temas.

Durante mucho tiempo los médicos se han empeñado en compartir a los padres de familia diversas técnicas para conseguir que sus hijos desarrollen más habilidades.

La estimulación temprana NO busca crear niños genios

“La estimulación temprana no busca crear niños ‘genios’, pero sí acercar a los papás herramientas para que con amor y juego faciliten y acompañen el desarrollo de sus hijos. Es la magia del contacto, del vínculo de amor. Un niño feliz, satisfecho, contenido es lo que permite trabajar. Siempre respetando los tiempos evolutivos de cada pequeño individuo, sin forzar y sin facilitar mayores cosas que las que pide o necesita”, compartió la estimuladora Piera De Luca al medio La Nueva.

De acuerdo con la especialista, se trata de un “puente para interpretar, entender y construir”.

En México, en lugares como Ciudad Juárez, Chihuahua cuentan con un programa de estimulación temprana en el Centro de Atención Psicosocial Infantil, donde reciben a pequeños de 0 a 5 años.

Los padres reportan sentirse conformes y contentos con los avances de sus hijos, pues les enseñan a gatear, mantener el equilibrio o desarrollar sus habilidades psicomotoras, de acuerdo con el medio Juárez a Diario.

El lado negativo, la sobreestimulación

Un estudio dirigido por la Universidad de Granada (UGR) determinó que la sobreestimulación afecta a los niños, principalmente en el aprendizaje.

“El exceso de estímulos genera en los niños -como en los adictos a las drogas- un nivel de tolerancia’, es decir, llega un momento en el que los estímulos ya no generan la misma satisfacción, por lo que es necesario buscar más”, dijo a Univisión la experta Milagros Gallo de la UGR.

La desmotivación en los pequeños que reciben estimulación temprana de forma desmedida podría convertirse en hiperactividad o falta de atención.

Para evitar esta fase negativa, los padres tienen que seguir los siguientes consejos: limitar las horas de estimulación, respetar sus horas de sueño, no demeritar la importancia de que el menor conozca su propio entorno.

Lo importante aquí es conocer a tu hijo, comprender sus necesidades y ser parte de su evolución física y mental.

 

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