Vida y Estilo

Desamistad: ¿cómo terminar una amistad?

Dicen que los amigos son la familia que elegimos, pero ¿qué hacer cuando una amistad se ha amargado?

Los amigos son esos confidentes a los que recurrimos cuando algo bueno o algo malo nos ocurre, incluso cuando no tenemos certezas de lo que nos pasa, se convierten en aliados nos ayudan a enfrentar los problemas de la vida, incluso llegan a ser tan entrañables que se convierten en nuestra familia.

Pero, ¿qué hacemos cuando estamos ante una amistad que ya no es propositiva con nosotros o que ya no inspira confianza para compartir algún asunto privado? ¿cómo actuamos cuando es evidente que esa amistad ya es una “desamistad”?

“La desamistad está poco explorada, poco sopesada, poco dolida. Ni siquiera la palabra como tal tiene cabida en el diccionario de la fruncida RAE que pone ‘enemistad’ en lugar de lo otro. Y no es lo mismo, estrechos verbales, cómo va a ser lo mismo. No hablo de hacerse enemigos, hablo de romper con un amigo y lo que duele, el abismo deforme que se nos pone delante cuando perdemos un cómplice del alma”, manifestó Alma Delia Murillo en su columna de SinEmbargo.

Antes que nada, es necesario considerarlo seria y detenidamente, pues una vez comenzado el proceso de rompimiento, puede que no haya camino de retorno; dependiendo del tipo de amistad uno puede decidir ser formal o no a la hora de irse.

“Por lo general, hay cuatro tipos de amistades: amigos con los que tenemos una historia compartida; los que se han convertido en nuestros amigos tras pasar tiempo obligado juntos; los amigos sociales superficiales y los amigos con los que crecemos, que son aquellos a quienes queremos junto a nosotros a lo largo de la vida, sin importar dónde estemos”, explico al New York Times Melissa S. Cohen, quien es guía de relaciones en Westfield, Nueva Jersey.

En ese sentido, la psicoterapeuta contrastó; “Salvo que hayan traicionado nuestra amistad de forma importante, por lo general, podemos dejar que una amistad se desvanezca simplemente al pasar menos tiempo con la otra persona”.

Además, si nuestro amigo o amiga nos pregunta la razón por la que ya no le buscamos con mensajes de texto o si nunca tenemos tiempo para salir, uno tiene que que dar una explicación respecto a esos cambios.

Hablar las cosas y no involucrar amigos

“Hay que pensar con sumo cuidado qué decir y cómo decirlo. Es probable que esa persona que alguna vez fue nuestro amigo o amiga nunca olvide esas palabras”, explicó Irene S. Levine, psicóloga y productora de TheFriendshipBlog.com. Después, hay que hablar a solo.

“No hay que involucrar a amigos mutuos. Recordemos que aunque nosotros hemos dedicado algo de tiempo a pensar en la ruptura, es probable que tome por sorpresa a nuestra contraparte”, detalló Levine.

En caso de que se trate de una amistad con la cual ya no hay mucho en común o que ya no disfrutan el tiempo que comparten juntos, es necesario asumir la responsabilidad de terminar la amistad en lugar de culpar a la otra persona.

Ser amables con la otra parte

“Está bien decir: ‘Me importas mucho y también la relación que hemos tenido, pero ya no tengo tiempo ni puedo seguir adelante con nuestra amistad’, o ‘No puedo ser el amigo o amiga que necesitas en este momento’”, expuso Cohen como ejemplo.

“Incluso si sentimos que esa amistad nos consume o nos ancla a las fiestas como las que teníamos en la escuela o no sentimos que nos toman en cuenta, podemos ser compasivos y genuinos para decir: ‘Parece que ya no tenemos las mismas metas ni las mismas expectativas’”, agregó la psicóloga.

Esto les permite a ambas partes ser amables si se vuelven a ver y deja la puerta abierta a una reconciliación si las circunstancias cambian. “Pase lo que pase, siempre es importante tener cuidado con los sentimientos de los demás. Eso solo te hace una buena persona”, añadió Cohen.

Cuando hay traición, lo mejor es velar por uno mismo

En cambio, cuando los amigos cometen traiciones contra nosotros, por ejemplo, revelando alguna confidencia o siendo crueles, podemos y debemos pensar y actuar por nosotros, además, si esa persona no es uno de nuestros amigos más cercanos, lo más probable es que la ruptura de esa amistad “esté bajo control”. El fin en tales circunstancias es ser honestos y explicar por qué debemos terminar una relación en la que ya no hay confianza.

En ese contexto, la conversación debe ser por llamada telefónica o frente a frente, porque cualquier cosa que se escriba puede compartirse o ser utilizada en nuestra contra de maneras que podrían empeorar las cosas.

Sin embargo, las opciones anteriores no aplican cuando el conflicto es con un amigo muy cercano; lo mejor es comunicar abiertamente cómo nos sentimos al respecto.

“Con esos amigos, lo mejor es hacer un mayor esfuerzo y darle a la persona el beneficio de la duda porque esas amistades son escasas (…) Hay que ser honestos con lo que pasa”, comentó Cohen.

Si después de hablarlo sentimos que la amistad ya no es viable, debemos alejarnos con la mayor sutileza posible; “Este tipo de relaciones tienen que ser lo más satisfactorias posible para ambas partes”, acotó Levine.

“Dar detalles no es necesariamente lo más amable ni tampoco ayudará a que la otra persona cierre el ciclo. Eso es algo que cada uno de nosotros debe hacer por separado”, añadió Levine.

Entonces hay que hablar sin darle vueltas, desearle lo mejor, pero sin explicar los detalles de cómo decidimos romper con la amistad.

Los rompimientos con amigos pueden doler tanto como los amorosos, especialmente si la amistad fue muy cercana durante un largo tiempo.

“Cuando terminas una relación amorosa, puedes recurrir a tus amigos en busca de apoyo. Cuando terminas con un mejor amigo, has perdido justamente a la persona que podía ayudarte a sobreponerte a la pérdida”, contrastó Levine.

Con información de NYTimes y SinEmbargo

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