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México: Una Evaluación Crediticia Sólida con Retos Persistentes

México mantiene una posición sólida en los mercados internacionales pero debe seguir gestionando con cuidado sus políticas fiscales y económicas.

Créditos: Pixabay
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La reciente evaluación de la deuda mexicana por parte de diversas calificadoras de valores muestra un panorama de estabilidad y solidez, aunque no sin desafíos. En mayo de 2024, varias agencias de calificación han reafirmado la posición crediticia de México, destacando aspectos críticos que influirán en el futuro económico del país.

Ayer, Japan Credit Rating Agency (JCR) otorgó una calificación de A- a la deuda en moneda extranjera situándola cuatro escalones por encima del grado de inversión. Esto refleja una calidad crediticia sólida y una percepción de seguridad para los inversores, lo que es signo alentador en tiempos de volatilidad económica global.

Por su parte, Standard & Poor's (S&P) asignó calificaciones de BBB en moneda extranjera y BBB+ en moneda local. Estas calificaciones indican un riesgo moderado, sugieren una perspectiva positiva en la capacidad de pago del país y señalan una mayor confianza en la capacidad del país para cumplir sus obligaciones en moneda local.

Fitch Ratings mantuvo una calificación de BBB-, situando a México en el nivel más bajo del grado de inversión. Aunque esta calificación aún es positiva, subraya la necesidad de prudencia fiscal y estabilidad macroeconómica. Fitch destaca la fortaleza de las métricas fiscales, pero también señala la vulnerabilidad a choques externos, un recordatorio de la fragilidad de la economía global y su impacto potencial en México.

Moody's, con una calificación de Baa1, también ubica a México dentro del rango de grado de inversión, indicando una calidad crediticia aceptable y un riesgo moderado. Esta evaluación refuerza la percepción de estabilidad económica, aunque con la advertencia de que mantener políticas económicas prudentes es esencial para conservar esta posición.

Finalmente, la canadiense DBRS Morningstar otorgó una calificación de BBB (high), reflejando una calidad crediticia sólida con perspectiva estable. Esta calificación es un voto de confianza en la gestión económica del país y sugiere que no espera cambios significativos en el corto plazo.

En contraste, las evaluaciones de la deuda de Pemex reflejan una situación más complicada. Fitch Ratings mantuvo una calificación de BBB- para Pemex, indicando una calidad crediticia aceptable pero con ciertos riesgos, como la débil gobernanza y el desempeño moderado a largo plazo. S&P dio una calificación de BBB con una perspectiva revisada a estable, sugiriendo un riesgo moderado pero confiabilidad en el apoyo gubernamental. Moody's, sin embargo, redujo la calificación de Pemex a B1, señalando un riesgo mayor y destacando preocupaciones sobre su capacidad para manejar sus deudas. HR Ratings, por su parte, otorgó a Pemex una calificación de AAA, considerándola de facto como deuda soberana debido al apoyo del gobierno federal.

En resumen, México mantiene una posición sólida en los mercados internacionales pero debe seguir gestionando con cuidado sus políticas fiscales y económicas. Pemex, aunque respaldada por el gobierno, enfrenta desafíos significativos que requieren atención continua. La solidez crediticia de México es un logro significativo, pero la vigilancia constante y la adaptación son clave para mantener y mejorar esta posición en el futuro.

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