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México blindado ante la escasez de agua pero, ¿por cuánto tiempo?

Las empresas deben prepararse de la mejor manera para enfrentar el escenario de la falta de agua que afecta directamente a la operación, así como a proveedores directos o indirectos que pueden dejar de surtir los insumos críticos para la misma.

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Es un hecho, el cambio climático nos ha rebasado y México, comenzando por Monterrey en Nuevo León, ha sufrido gran parte de los estragos. Prueba de ello, es la escasez de recursos hídricos que ha azotado al estado durante los últimos meses, misma que de acuerdo a cifras de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ha dejado un déficit de aproximadamente 3 mil 236 metros cúbicos por segundo. 

Desafortunadamente esta situación no va a ser exclusiva de 2022, y que todo regrese a la normalidad el año siguiente será complicado, sino al contrario, puede que se convierta en una situación recurrente cada año, que cada vez sea más grave, y, por tiempos más prolongados. 

Además de los problemas que representa esta situación para el consumo doméstico, la industria neoleonense también se ha visto afectada tanto en los procesos industriales que demandan un gran consumo hídrico, como en la demanda de agua de servicios para las áreas administrativas y operativas; de ahí que La Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (CAINTRA) coloca a la escasez de agua como el tercer obstáculo más importante para las empresas. 

Para las grandes empresas, tanto nacionales como extranjeras, contener los estragos de esta situación ha sido posible gracias al uso que han hecho de los sistemas de reciclaje hídrico con los que ya contaban sus plantas y fábricas, mismos que les han permitido no solo mantener su nivel de producción, sino también la derrama económica que representa su manufactura para el estado. Sin embargo, el proceso de adaptación no ha sido fácil, ha demandado muchos recursos en soluciones de ahorro o consumo racional del agua, y en adaptar los procesos operativos para disminuir la necesidad, o inclusive, en definir estrategias de apoyo regional para enfrentar la situación.

Afortunadamente, han sido estas empresas las que han puesto sobre la mesa diversas iniciativas para reducir la demanda de agua a nivel doméstico, como la extracción del vital líquido desde sus pozos privados para ser donado a la ciudadanía.  

Desafortunadamente, para las medianas y pequeñas empresas la historia ha sido diferente; dado que el desabasto de agua, aunado a la falta de herramientas de reciclaje hídrico, ha llegado a perjudicar sus operaciones en un 31%, lo anterior de acuerdo a estimaciones hechas por CAINTRA. 

Sin posibilidad de desarrollar herramientas hídricas propias, este sector ha intentado refugiarse en los seguros paramétricos de los que Marsh estima sólo cuentan el 1% de las empresas aseguradas. 

Los seguros paramétricos son contratos de seguros cuyos pagos se realizan en función de la intensidad de un evento y el monto de la pérdida calculada en o por un modelo y con datos previamente previstos, entre los aspectos que suelen cubrir estos seguros destacan: situaciones climáticas, huracanes, terremotos, inundaciones por desbordamiento de ríos y evidentemente sequías; riesgos típicos que se pueden parametrizar. De ahí que pueden ser vistos como una opción real ante la escasez de agua dentro de la región norte del país. 

Finalmente, mientras Nuevo León prepara su plan maestro para garantizar el suministro de agua en la región, la industria del estado no debe perder de vista que de no continuar desarrollando herramientas internas e incluso apoyándose en herramientas externas como son los seguros, la escasez hídrica tarde o temprano será una realidad que afectará directamente a sus empresas.

De igual forma, las empresas deben prepararse de la mejor manera para enfrentar el escenario de la falta de agua que afecta directamente a la operación, así como a proveedores directos o indirectos que pueden dejar de surtir los insumos críticos para la misma. Desarrollar planes de continuidad para los procesos propios y para las cadenas logísticas de abasto y distribución, siempre será la alternativa más recomendable para enfrentar eventos que puedan interrumpir las operaciones.

El autor, José Luis Pescador, es Latin America Supply Chain Leader Marsh en MarshMcLennan