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Opinión

La inflación no cede y amenaza con convertirse en un problema a largo plazo

Eduardo Ruiz-Healy

Los precios del petróleo siguieron subiendo el viernes pasado.

Los futuros del Brent superaron los 85 dólares el barril por primera vez desde octubre de 2018, y cerraron en los 84.80 dólares. Desde agosto han subido casi 30.5%.

Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) cerraron en 82.66 dólares el barril, su nivel más alto desde octubre de 2014. Desde agosto aumentaron 32.6%.

El precio de la mezcla mexicana de petróleo cerró en 76.71 dólares el barril, su precio más alto desde octubre de 2018. Desde agosto subió 29.7%.

El encarecimiento del petróleo y del gas, necesarios ambos para la generación de energía eléctrica, el transporte y la elaboración de más de 6000 productos, entre ellos, plásticos, electrónicos, cosméticos, fibras y medicinas, ha contribuido a elevar los precios de bienes y servicios en el mundo.

En septiembre, en varias de las principales economías del mundo la inflación aumentó así respecto a agosto: Estados Unidos 5.4%, Alemania y Canadá 4.1%, España 4.0%, Reino Unido 3.2%, Italia 2.5% y Francia 2.2%.

En América Latina también fue para arriba y llegó a estas tasas: Venezuela 1956%, Argentina 52.5%, Brasil 10.25%, Chile 5.3%, Perú 5.23%.

En México, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que elabora el INEGI, el aumento fue de 6.00% respecto a septiembre de 2020.

En un año, los precios de alimentos, bebidas y tabaco aumentaron 6.26%, los de mercancías no alimenticias 6.87%, los de vivienda 2.26%, los de colegiaturas 2.04%, los de otros servicios 4.78%, los de frutas y verduras 9.38%, los de productos pecuarios 10.41% y los de energéticos 11.69%.

También en septiembre, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) sin petróleo y con servicios subió 6.02% respecto a septiembre de 2020. Este incremento obedeció a los aumentos de precios que se registraron para tres sectores de la economía: 11.95% para el sector de agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza; 15.65% para la construcción; 6.27% para las industrias manufactureras. Para el sector de la minería, petróleo incluido, el aumento fue de 29.97%.

La escasez de los chips o microprocesadores que son componentes de miles de productos, entre ellos, teléfonos móviles, cámaras digitales, televisores, lavadoras, refrigeradores, focos LED, computadoras y automóviles, no solo ha detenido la producción de los mismos sino que ha contribuido a elevar sus precios.

Por ejemplo, en el tercer trimestre del año las ventas de móviles inteligentes cayeron 6% respecto al mismo periodo del año pasado. Y no porque la demanda por ellos sea menor que antes sino porque la escasez de chips ha disminuido sus volúmenes de producción. Algunos fabricantes, para desestimular la demanda por sus marcas decidieron aumentar sus precios.

Conforme pasan los días son más los economistas que manifiestan su preocupación por que la inflación no cede y amenaza con convertirse en un problema a largo plazo. Hasta los que decían que sería un fenómeno temporal ya no están tan seguros de que lo sea.

La inflación nos castiga a todos y más a quienes menos tienen o ganan porque, como alguien alguna vez dijo: “Inflación es tener que vivir pagando los precios del año próximo con el sueldo del año pasado”.

 

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Sitio: ruizhealytimes.com



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