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Opinión

Nadie parece saber si el mundo regresará a su realidad prepandémica

Eduardo Ruiz-Healy

La tasa de inflación anual en abril pasado llegó a 6.08% y a partir de ese mes ha ido descendiendo hasta llegar al 5.59% que se registró en agosto. Sin embargo, de acuerdo con los analistas de 29 instituciones consultadas por Citibanamex, la tasa anual en diciembre será de 6.1% en promedio.

Y el aumento previsto en la tasa inflacionaria naturalmente se traducirá en incrementos de precios de una gran cantidad de productos y servicios, de acuerdo con altos ejecutivos consultados hace unos días por el Banco de México.

Gran parte de estos aumentos se deben a la pandemia de COVID-19 que, además de matar a millones de personas alrededor del mundo, ha afectado a todos los sectores de la economía mundial.

Las cadenas locales e internacionales de producción y distribución han sido afectadas gravemente por los frecuentes cierres o limitaciones de las actividades productivas, que con el objeto de detener la propagación de la enfermedad, se han ordenado en los países industrializados de Norteamérica, Asia y Europa.

Inesperadamente, la pandemia provocó una escasez de mano de obra en ciertos sectores, como el del transporte de mercancías. Por ejemplo, en Europa esto ha ocasionado que miles de camiones permanezcan estacionados sin que nadie quiera conducirlos.

La falta crónica de muchos productos en los anaqueles de los comercios ha ocasionado que suban los precios de los que sí llegan a venderse.

Un buen ejemplo de lo que ocasiona la pandemia puede verse en las costas de los puertos más grandes de California –Los Ángeles y Long Beach–, a donde llegan una tercera parte de las importaciones a Estados Unidos.

Hasta el lunes había 46 buques de carga esperando su turno para poder descargar las decenas de miles de contenedores que han transportado productos desde China, principalmente.

La autoridad administradora de los puertos informó que durante la pandemia éstos se congestionaron porque la demanda estadounidense de productos fabricados en el extranjero se disparó justo cuando las restricciones pandémicas debilitaron la fuerza laboral y obstaculizaron las operaciones.

En el primer semestre del año el tráfico en el puerto de Los Ángeles subió un 57% respecto al mismo promedio del año pasado.

Antes de la pandemia lo normal es que solo un buque, no 46, estuviera esperando su turno para entrar al puerto y descargar.

Por si lo anterior no fuera suficiente, también han aumentado los precios de los combustibles, lo que a su vez ha encarecido el costo del transporte carretero, marítimo y aéreo.

Por ejemplo, de acuerdo con The Wall Street Journal, “el precio promedio en todo el mundo para enviar un contenedor de 40 pies se ha más que cuadruplicado desde hace un año, a 8399 dólares al 1 de julio (…) Los precios para enviar desde China a los principales puertos de Europa y la costa oeste de EEUU se acercan a los 12.000 dólares por contenedor (…) algunas empresas dicen que se les cobran 20.000 dólares por acuerdos de última hora para llevar mercancías a los buques de salida”.

Ante esta realidad debemos preguntarnos si tarde o temprano el mundo regresará a su realidad prepandémica, la que existió hasta 2019.

Hasta el momento nadie parece tener la respuesta porque la pandemia dista mucho de estar domada y la evolución del coronavirus sigue sorprendiendo.

 

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

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Sitio: ruizhealytimes.com



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