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Opinión

Y como veía que resistía, ¡subió a todos!

Joaquín López-Dóriga

Ojalá la conciencia fuera a veces más explícita. Florestán

Públicamente, todo comenzó el pasado día 1 cuando en un acto partidista convocado en el Auditorio Nacional por Mario Delgado para celebrar los tres años de la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum fue ungida por la galería morenista al coro de ¡Pre-si-den-ta…! ¡Pre-si-den-ta…!, lo que ella celebró desde el escenario con una gozosa sonrisa y los puños en alto.

Días antes, el 10 de junio, al celebrar los 700 años de la fundación lunar de México-Tenochtitlan, reajustada a 1321 por encima de 1325, López Obrador le dio el mayor reconocimiento público que haya hecho a colaborador alguno, lo que muchos entendieron como la ofrenda pública de su candidata in pectore.

Ante la ola incontenible y viendo el desgaste que conlleva una nominación, por tan adelantada nunca vista, el lunes 5 amplió la lista de presidenciables con cinco más, pero la lista la inició ¡con Sheinbaum! Y celebró que tuviera candidatos para dar y prestar, lo que es cierto, mientras en la oposición no hay un solo liderazgo competitivo para 2024, lo que también es cierto.

Y como en la canción infantil, el Presidente, al ver que la red resistía, fue a llamar no a otro camarada sino a todos, todos, todos, festejó dueño de la decisión: integrantes del gabinete, gobernadores, de Morena, claro, y coordinadores legislativos, un guiño a Ricardo Monreal.

Así nos mantuvo en el distractor de la sucesión en el que, le he dicho, juega con ellos, juega con nosotros y busca distraernos de lo grave, que hoy no es la sucesión presidencial sino en qué condiciones llegamos a ella en 2024.

RETALES

1. REFUERZO. Por donde vea, el arribo de Martí Batres como secretario de Gobierno de Ciudad de México, que aquí le había adelantado, es un refuerzo al proyecto de Sheinbaum en todos los sentidos. Batres estuvo en los gobiernos de López Obrador y de Ebrard. Este cargo es, también, una plataforma para el 24 local;

2. ¿VOCERO? Lo que no entiendo es la designación de Sheinbaum en la dirección de Comunicación Social, donde colocó a Sebastián Ramírez que dirigió el canal 21 de la capital. Es el mismo que en el programa de Genaro Lozano calificó de inmunda a la prensa en México. Basura e inmunda, reiteró. ¿Y este es tu nuevo vocero, Claudia?; y

3. DESPEDIDA. Arturo Herrera, que el jueves deja la Secretaría de Hacienda a Rogelio Ramírez de la O, me dijo ayer que defenderá la autonomía del Banco de México ante el Presidente quien, aseguró, muchas veces tomó en cuenta mis diferencias. Es una persona que escucha. Nomás hay que entrarle temprano a esa conversación. Lo que a mí me quedó claro es que no todo mundo se atreve a entrar en la conversación. Así es que, si lo hubieran platicado con él, hubieran tenido más éxito. ¿A quién se referiría Herrera?

Nos vemos mañana, pero en privado

  • Joaquín López-Dóriga
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