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Opinión

Un descalabro a tiempo, regresa los pies a la tierra

Raúl Orvañanos

El fin de semana pasado la Selección Mexicana obtuvo una dolorosa derrota frente a su similar de Estados Unidos en el partido correspondiente a la final de la Liga de Naciones de CONCACAF, la noticia resulta difícil de dimensionar; la nueva competencia regional comenzó sus eliminatorias desde 2018 para, tres años después, jugar la final el pasado 6 de julio. El torneo se supone creado para poder colocar a las selecciones de países con poco desarrollo de futbol en eliminatorias adecuadas para su nivel de competencia; los cuarenta y un países afiliados a la confederación norte, centroamericana y del caribe están distribuidos en tres ligas, o divisiones; la Liga C la forman cuatro grupos de tres y cuatro selecciones que jugarán entre ellas para determinar un equipo ganador por cada grupo quienes tendrá la oportunidad de jugar entre ellos un partido de eliminación directa para calificar a la Copa Oro 2021, además de ascender a la Liga B; en ésta, los ganadores de cada grupo acceden de manera directa a Copa Oro , los segundos lugares juegan los partidos de play-off frente a los ganadores de la liga inferior, y los últimos lugares de cada grupo descienden. En la Liga A, la de mayor jerarquía, se encuentran México y Estados Unidos que jugaron contra Costa Rica y Honduras las semifinales o el Final Four para otorgar un trofeo.

Más allá de entender correctamente el contexto y concepto de ésta liga, que además reduce las fechas para enfrentar selecciones de mayor jerarquía y nivel de competencia como podrían ser algunas europeas, resulta preocupante el trabajo que le costó al Tri obtener un buen resultado en los dos partidos dl Final Four, semifinales. Contra Costa Rica el empate a cero complicó el pase mexicano a la final; contra Estados Unidos no pudo manejar las ventajas que adquirió dos veces el encuentro, el uno a cero cayó antes del minuto cumplido lo que se apreciaba como un partido cómodo que podría ser superado hasta por goleada, fue difuminándose conforme el equipo de las barras y las estrellas se sacudía cada golpe. Contra los ticos faltó pegada, dentro de la convocatoria de los dos encuentros, Martino trajo como centros delanteros a Henry Martín y Alan Pulido; los dos tuvieron minutos frente a Costa Rica sin lograr trascender en la forma que se buscaba, con goles; contra Estados Unidos, el Tata, prefirió acomodar a Chuky Lozano en una posición que le habría inventado Ancelotti cuando lo dirigió en Nápoles y en la que nunca se acomodó ni aportó lo necesario.

La selección de futbol del país vecino del norte por fin encontró el recambio generacional que Jurgen Klinsmann siempre anheló; la versión actual, con un promedio de edad menor a los 28 años, cuenta con 19 jugadores que participan en ligas europeas; desde la liga de Bélgica o Suiza, hasta la Premier League o La Liga española. Parece una generación dorada para Estados Unidos en cuanto a futbol se refiere, la final ganada ante México es el primer trofeo ganado para la nueva versión de esta selección, es un equipo que puede empezar a acostumbrarse a los triunfos desde este inicio.

A la Selección Nacional le queda un verano movidito, en el que puede reivindicar todas las expectativas depositadas en un equipo al que se le acusa, desde lejos, de estar sobrevalorada. Tenemos que aceptar que la actuación en estos últimos dos encuentros, no ha sido de las más brillantes del equipo tricolor; el conjunto se ve muy alejado de la versión animosa del inicio de la era Martino y parece haber caído en cuenta de la aceleración de los equipos de la región, sobre todo en exportación de jugadores, mientras nuestro futbol parece disminuir sus revoluciones cuando en la competencia local no hay descenso y se pierden relaciones con Copa

América y Libertadores. Para próximas fechas la Copa Oro y los juegos Olímpicos son las ventanas en las que se podrá medir la virtud de los jugadores mexicanos, más allá de la calidad, la mentalidad es el área de oportunidad para mejorar, ya no es México el gigante del área, tanto el desarrollo de las otras selecciones, como el manejo errático de nuestro futbol son los factores de la caída del equipo dominante.



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