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Opinión

Valió la carta a la embajada

Joaquín López-Dóriga

La mayor oposición a Morena está en Morena. Florestán

El 7 de mayo, el presidente López Obrador leyó en la mañanera una carta-nota diplomática dirigida a la embajada de Estados Unidos en México para denunciar el financiamiento a los enemigos y opositores de su gobierno, que identificó en la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), y exigir la suspensión de ese patrocinio porque, dijo, va en contra de las relaciones de respeto mutuo y no intervención, propias de la relación entre el gobierno de la administración de nosotros (sic) con la administración del presidente Biden.

En el correr de los días y ante el silencio de la embajada, reclamó la falta de respuesta, sin entender que eso era un modo de contestarle.

Endureció el discurso, conforme la situación interna la exigía, y llegó a acusar a Biden de intervencionista y a su embajada en México de maicear, dijo, a MCCI, asegurando que les daba máis con gorgojo.

Cuando en una mañanera le preguntaron si lo plantearía a la vicepresidenta Kamala Harris, en su reunión del martes, dijo que no. No está en la agenda, hablaremos solo de migración.

Pero ayer, sin que se lo esperara, a 27 días de su carta, le respondió, no la embajada sino el propio presidente Joe Biden, quien al anunciar su plan para combatir la corrupción en Estados Unidos y en el mundo, reiteró que seguirá financiando a las organizaciones de la sociedad civil que luchen contra la corrupción, es decir, mantendrá el apoyo a MCCI. Y al contrario de lo que declaró López Obrador, ese tema no está en la agenda con Harris, Biden informó que sí está y lo trae.

Ya veremos qué responde hoy por la mañana.

Y cómo le va el martes, después de ver cómo le va el domingo.

RETALES

1. CONVENIENCIA. Cuando el año pasado el crecimiento del país se hundió 8.5 por ciento, el Presidente descalificó la medición del PIB, dijo que no servía. Ahora que su detestado Banco de México lo revisa al alza de 6 por ciento, lo celebra. Así el rigor económico;

2. TIEMPOS. Ayer el Presidente repitió que unos son los tiempos políticos antes de las elecciones y otros después, como en realidad ocurre. De acuerdo con su discurso, la segunda mitad de su gobierno sería para sus grandes reformas constitucionales. Ahora serán para su sucesión, en lo que a él refiere, resuelta, insisto, en la persona de Claudia Sheinbaum; y

3. CRÍTICA. Primero fue El País, luego el Wall Street Journal y el Financial Times, The Economist, Le Monde y Die Welt, en una crítica implacable al régimen de López Obrador, que no descubren nada que no se haya publicado o dicho en medios mexicanos. Para todos ellos, el Presidente tiene las mismas descalificaciones: corruptos, conservadores, neoliberales, pero a ninguno mentiroso. Y Marcelo Ebrard a escribir cartas en inglés, francés, que se le da, y ahora en alemán.

Nos vemos el martes, pero en privado

  • Joaquín López-Dóriga
  • lopezdoriga@milenio.com
  • @lopezdoriga
  • lopezdoriga.com

Publicado originalmente en lopezdoriga.com



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