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Opinión

Los medios, obsesión y distractor

Joaquín López-Dóriga

Coartada y engaño oficial: se ha mejorado sustancialmente, pero no se verá en el corto plazo. Florestán

En la peor pandemia en un siglo, van 218 mil muertos oficiales, con seis semestres sin crecimiento, cuando persiste el desempleo, la inseguridad está incontenible y la violencia ha dejado 82 mil homicidios dolosos en lo que corre de este gobierno, el presidente López Obrador insiste en atacar todas las mañanas a los medios por la vía de la descalificación y el insulto.

El martes, cuando el tema central era la tragedia por el colapso de la Línea 12 del Metro, la más grave en Ciudad de México desde el terremoto de 2017, dedicó más tiempo a atacar a los medios que al desastre.

Entiendo su derecho a responder a las críticas, pero su ley es la del embudo: cuando se publica una crítica, para él es un ataque; cuando él ataca, es una crítica en ejercicio de su derecho de réplica desde el magnavoz de Palacio Nacional, sede y símbolo del Poder Ejecutivo.

Este martes, le decía, volvió a descalificar a los medios con la repetida muletilla que lo remite a Madero para referirse a él mismo.

Desde los tiempos del presidente Madero no se tenía una prensa tan tendenciosa, golpeadora, defensora de grupos corruptos, una prensa que se dedica a mentir constantemente. La regla (sic) es que tenemos una prensa… —y aquí abrió una larga pausa de ¡14 segundos! para encontrar la palabra que se le negaba— ¡Injusta! —exclamó aliviado por el hallazgo gramatical— Una prensa injusta. Son tiempos de oscuridad para los medios de información, sentenció.

El punto es que López Obrador no tolera la crítica ni a los críticos, lealtad ciega exige, y, a falta de argumentos, cotidianamente descalifica, ya sea a un medio, a un periodista o a todos.

Y no acabo de comprender cómo esa pueda ser una conducta permanente de agresión constante de un Presidente de la República que, buscando distraer de problemas críticos, ya se le empieza a revertir.

RETALES

1. PROTECCIÓN. ¿Por qué la protección a Florencia Serranía, directora, solo directora, dice, del Metro? La de la Línea 12 no es su única desgracia en el cargo, pero sí la peor tragedia, y goza de la cobertura del gobierno de Claudia Sheinbaum. No da una entrevista y solo aparece a su lado. Su historia tiene un pie oculto en el Tren Maya;

2. DEPREDADOR. La fiscalía capitalina obtuvo orden de aprehensión contra Andrés Roemer por abuso sexual, diría que agravado, y violación. Hay por lo menos 60 víctimas que lo han señalado. Para empezar, le abrieron ocho carpetas de investigación. Roemer dejó el país hace semanas y será difícil extraditarlo, vive en Tel Aviv; y

3. RUINDAD. Eso fue en lo que cayeron los panistas Andrés Atayde, Federico Döring y Christian von Roehrich al presentare en el escenario del desastre del Metro a querer operar contra Claudia Sheinbaum. Los tres recibieron el repudio de la gente. Pero sí, son unos miserables.

  • Joaquín López-Dóriga
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