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Opinión

Imposible cuantificar el valor de las vidas humanas perdidas por el COVID 19

Eduardo Ruiz-Healy

Cualquier vida es valiosa y nos debe doler cada una de las que se han perdido durante la pandemia de COVID 19, especialmente las de aquellas personas que conocimos y nos eran cercanas.

Alrededor del mundo el SARS-CoV-2 ha matado a hombres y mujeres que estaban en sus años de mayor productividad, generando riqueza para ellos y para sus comunidades y, al hacerlo, beneficiando a muchas personas, algunos a miles otros a unos cuantos, pero al final de cuentas mejorándole las condiciones de vida a sus semejantes.

También han muerto intelectuales, artistas, escritores, compositores, intérpretes y actores que al desaparecer dejaron de producir ideas, obras de arte, novelas, poemas, música o que ya nunca los escucharemos cantar, actuar, dirigir a una orquesta o interpretar una canción o un aria operística. Su desaparición representa una gran pérdida imposible de cuantificar para la cultura universal y, claro, la mexicana.

Recordemos a algunos mexicanos que sucumbieron por el COVID en 2020 y lo que su pérdida representa. Los presentó por orden de su apellido paterno.

Sandro Cohen. Poeta, narrador, ensayista, editor y profesor universitario estadounidense que a los 29 años decidió naturalizarse mexicano. Murió a los 67 años y su libro más conocido es Redacción sin dolor, de estudio obligado por quienes desean escribir mejor.

Óscar Chávez. Cantautor, trovador, poeta, activista social y actor. A pesar de sus 85 años seguía activo y al hablar hablaba por muchos. Se podía no estar de acuerdo con sus posiciones políticas, pero eso no era un impedimento para apreciar su gran talento y creatividad.

Manuel Felguérez seguía activo a sus 91 años y en su taller de pintura y escultura trabajaba siete horas diarias. Artista abstracto, toda su vida experimentó y se expresó con nuevas técnicas.. Su museo en Zacatecas es visita obligada para los amantes del arte.

José Kuri Harfush. Empresario que generó empleos y riqueza al fundar varias empresas. Al morir a los 70 años era consejero suplente de Grupo Financiero Inbursa y consejero propietario de Grupo Carso.

Armando Manzanero. El último gran compositor romántico de nuestro país que a los 86 años seguía cantando, componiendo y presidiendo a la Sociedad de Autores y Compositores de México. ¿Cuántas canciones que esperaban ser escritas se fueron con él?

Luis Enrique Mercado Sánchez. Al morir a los 69 años, era director de Grupo Imagen de Zacatecas, el principal consorcio de medios de comunicación de ese estado. De 1988 a 2008, fue el director fundador del diario El Economista. Fue mi privilegio tenerlo como comentarista en Grupo Fórmula durante casi 20 años.

Yoshio (Gustavo Nakatani Ávila). Cantante que a sus 70 años mantenía su gran voz y nos deleitaba con sus canciones. ¿Quién no sigue conmoviéndose al escucharlo cantar Dueño de nada, Qué tal te va sin mi o Mentira? Al morir, él y Óscar Chávez planeaban realizar una grabación conjunta.

Jaime Ruiz Sacristán. Un empresario que también generó miles de empleos, riqueza e impuestos para el fisco. Fundó el Banco Ve por Más (B×+), fue presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM) y, al morir a los 70 años, era el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores.

La lista es interminable pero el espacio de esta columna no da para más.

 

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