Opinión

Un camino sinuoso que condujo a la final

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Los lugares dos y tres de la tabla general han llegado a la final del Torneo Grita México 2021, con mucho sufrimiento y cierta polémica en decisiones arbitrales que pudieron cambiar el rumbo de los partidos de semifinal. Las dos series terminaron con un marcador global de empate, las modificaciones al reglamento de competencia eliminaron el criterio de desempate a favor del gol de visitante; ahora, el equipo que mejor terminó el torneo en su fase regular, es el que avanza a la siguiente instancia. Para algunos es lo justo; para otros, resta exigencia al equipo que tiene esa ventaja y el espectáculo disminuye; como fue en el caso de América que pretendió con un solo gol, que consiguió, avanzar sobre Pumas en cuartos de final, no contaba con la reacción universitaria. Dos llaves de cuartos y dos de semis se decidieron con el nuevo formato de clasificación; fueron cuatro empates globales de los que anteriormente habrían salido los que más goles anotaron de visita. Atlas no habría pasado de su cruce con Monterrey.   Pumas desaprovecho cada partido de local, desde las fechas regulares del torneo tuvo un par de tropiezos costosos; sacaron pocos puntos en casa, lo que se tradujo en un onceavo lugar en la tabla. Las actuaciones deficientes en C.U se replicaron en la fase de liguilla; no pudieron superar el cerrojo de América y con Atlas reaccionaron tarde a los ataques rojinegros; un desacomodo en el parado táctico durante el primer tiempo de la vuelta en el Estadio Jalisco impidió que los universitarios se conectaran en el juego, cuando se rectificó en el segundo tiempo ya era muy tarde para su causa. Pumas no debió estar en esa liguilla, el repechaje es un premio exagerado para los que hicieron un mal toreo; el espejismo de haber llegado a una semifinal es engañoso si se pretende maquillar con eso el pobre trabajo del semestre. Atlas se quitó de encima la presión del descenso, con la eliminación administrativa, y deportivamente llegó hasta el segundo puesto de la general; en una tierra de gigantes billeteras, los rojinegros se hicieron un espacio para empezar a sacudirse su modesta realidad; con nuevos dueños se esperan nuevas finanzas. Le funcionó mucho más el nuevo reglamento que al propio América; quién lo diría.   León es una ciudad que comprende a la perfección su papel con el equipo de futbol que les representa y viceversa, el club lo da todo por sus seguidores. La serie más emocionante hasta ahora de la liguilla la protagonizaron León y Tigres. Las dos aficiones tienen un mérito enorme en el triunfo de sus equipos jugando como locales; la voltereta que logró Tigres desató la locura en el Volcán al grado de desconcentrar incluso a los encargados del VAR que no vieron un fuera de lugar en la jugada del gol. En el bajío respondieron de la mejor manera a esta equivocación que influyó directamente en el marcador; con toda la confianza en su equipo, los seguidores de León llegaron a su cancha para alentar durante todo el partido y después del segundo gol de Mena, también convertir las gradas del Estadio de León en una sucursal del manicomio. En la tribuna era todo alegría mientras en la cancha había confusión, conatos de bronca, dos expulsiones y algunos elementos del visitante que no tomaron bien la derrota buscando culpables externos, donde incluyeron a médicos y paramédicos del estadio, al cuarto árbitro, asistentes y hasta al comisionado de la liga al que le tocaron tremendos gritos del 10 universitario sin que hubiera algún tipo de advertencia arbitral. Desde el banquillo tigre se generó la inseguridad que se transformó en nerviosismo; Miguel Herrera dejó de ser él mismo al sacar de la cancha a sus delanteros para amontonar elementos en la defensa, donde se llegó a ver una línea de hasta seis jugadores. El arbitraje se quedó corto con el tamaño de los partidos de semifinales, en todos los juegos la figura del juez influyó en el desarrollo; en León hubo un descontrol total en la cancha, al principio un equipo hacía tiempo y después se quejaba por esto del rival; el partido creció en emoción, pero el árbitro se quedó de un mismo tamaño. La polémica rodea al pase de Atlas, tanto de cuartos como en semifinales; un penal a favor muy rigorista contra Monterrey y la jugada contra Pumas en la que Dinenno termina con la nariz rota que el central la apreció como circunstancial, pero si alguien más la marcaba como penal, roja y cárcel, nadie hubiera objetado. El supuesto fuera de lugar en el segundo gol de Tigres contra León es, por lo menos, revisable en el VAR; el gol se dio por bueno inmediatamente. Personalidad, carácter y concentración fueron elementos ausentes; como a la final llegaron los mejores equipos, deben estar los mejores jueces. León recibe el primer partido de la final, llevarse una buena ventaja a Guadalajara puede ser la diferencia que los lleve al cuarto título en diez años desde su vuelta a Primera División; para Atlas es su primera final en casi veinte años y la oportunidad de colgar la segunda estrella en su escudo. Los pronósticos son reservados; los rojinegros se defienden bien, pero dependen mucho de su alineación titular; Holan le puede dar muchas dimensiones al esquema de León, es muy flexible. Dos posturas diferentes, la de Altas más rígida y la Fiera con más soltura.