Opinión

Del repechaje a la liguilla, sin escalas

Raúl Orvañanos

Están listos los encuentros de cuartos de final de la liguilla del Torneo Guard1anes 2020, después de que se jugaron el pasado fin de semana los correspondientes al repechaje. Esta figura que parecía olvidada y borrada de la competencia futbolera en México, volvió para recuperar algo de lo económicamente perdido con cuatro partidos que casi se pierden entre tanto anuncio publicitario, pero que resultaron un poco más que medianamente atractivos por la condición de jugarse a un solo encuentro; en los cuatro hubo un mínimo de tres goles en el marcador y en todos se evidenció que la liga mexicana es pareja, que a los equipos de grandes presupuestos se les complica de la misma manera el primer lugar, como el clasificado en lugar número 12; la diferencia no la establecen la cantidad de ceros en la nómina, es el compromiso que cada jugador está dispuesto a regresar a la institución, sin importar la calidad por la cual está tasado. Permítame explicarme mejor, en un club en el que pagan mucho dinero a cada jugador, estos deberían demostrar en la cancha que valen lo que se está pagando por ser jugadores profesionales, pero cuando un equipo con presupuesto ajustado, que sobrevive a los altos precios de la liga mexicana gracias a los jugadores prestados, logra avanzara a la siguiente instancia tras vencer al favorito, solo se puede suponer el nivel de entendimiento deportivo que se vive dentro.

Lo que logró Puebla en el segundo tiempo del último partido de repesca en el estadio de Monterrey no es casualidad y se debe únicamente a los propios méritos de los jugadores y equipo poblano. Los dirigidos por Juan Reynoso, mostraron en cada uno el espíritu del mismo entrenador peruano que en sus tiempos como jugador en la defensa central nunca se rindió, sin importar la circunstancia. Al minuto 60 del encuentro, con un dos cero en contra, de visita, el asunto parecía resuelto a favor de los Rayados, casi todos lo que estuvimos pendientes del partido firmaban el resultado; un juego de futbol tiene 90 minutos, ahora un poco más, desde la banca poblana el movimiento más inteligente en todo el partido: Osvaldo Martínez, nunca más ‘Osvaldito’; Don Osvaldo entró a la cancha para voltear el resultado solo con su presencia, porque no tuvo mucho más que el tiro libre para anotar el dos a uno, pero un jugador con esa experiencia combinado con un joven que tiene mucha hambre, Ormeño, y un equipo que no tenía nada que perder hicieron el rival más peligroso para Monterrey que, como los que se anticiparon al desenlace, se durmieron en sus laureles y billeteras para aguantar un dos cero, el marcador más engañoso, dicen los que saben.

Santos contra Pachuca parecía la llave más pareja del repechaje, las posiciones 8 y 9 de la tabla general, empatados en puntos, daba la impresión que si existía alguna ventaja que hiciera la diferencia, esta sería jugar el único partido de local, es decir que los guerreros tendrían una leve ventaja sobre los Tuzos. El planteamiento de Almada fue acorde a las exigencias, el equipo local hizo una presión alta en el primer tercio de cancha de la visita desde el minuto uno y hasta que el físico le alcanzó; si la intención es robar el balón cerca del área rival, se tienen que convertir goles de alguna pelota recuperada, pero a Santos le hace falta ‘punch’. Furch sumó minutos sin anotar a una temporada en la que disminuyó significativamente su cuota goleadora, mientras que Pachuca compuso lo que le faltaba ajustar: la contundencia que la había perdido junto con el buen nivel de Víctor Dávila; en el encuentro disputado en La Laguna, encontraron la paciencia que otorga lindas revanchas deportivas. Este Pachuca es el de las segundas oportunidades, esas que solo te las da la familia; la confianza que depositan como institución en cada uno de sus jugadores para que puedan seguir adelante, es retribuida en la cancha; Víctor Guzmán cada que anota un gol busca en los palcos a la directiva tuza para confirmarles el compromiso con quien le tendió la mano cuando parecía que todos le daban la espalda.

Chivas y Tigres fueron fieles al estilo de sus directores técnicos y constantes de acuerdo con los altibajos de toda la campaña. Es difícil de creer que el equipo norteño no haya podido clasificar dentro de los cuatro primeros lugares cuando tiene una nómina en la que caben por lo menos dos de los equipos que jugarán la liguilla; Gignac es el jugador europeo con más goles en la historia de la liga mexicana y cuentan con un jugador en cada posición que sería titular indiscutible en cualquier equipo de primera división, aun así, cada torneo le cuesta más trabajo como si después de casi treinta años de un sistema táctico, algunos rivales ya le hayan encontrado alguna debilidad a los planteamientos de Ferretti. Vucetich llevó casi a rastras a las Chivas para clasificar; de manera cerca de lo literal, varias se le fueron al monte y el rebaño se ha visto muy disminuido por circunstancias más del entorno negativo del futbol que del deporte mismo.

Los cuartos de final tienen al clásico nacional como platillo principal en una variedad de encuentros que empezarán la fase más esperada del futbol mexicano; sobre todo por los primeros cuatro lugares de la tabla general que, sumando la fecha FIFA, estuvieron quince días sin actividad competitiva. ¿Perderán con esto algo de la ventaja por la que se esforzaron para quedar en ese lugar de la competencia?

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