Opinión

Los rivales asiáticos, últimos sinodales del año

Raúl Orvañanos

La Selección Mexicana sigue con su preparación para el 2021, el próximo año empezará el hexagonal final de la CONCACAF que otorgará los boletos al Mundial Catar 2022. El equipo mexicano lleva un año con paso casi perfecto, en 2020 jugará 5 partidos de los cuales ya ganó tres, empató contra Argelia y este martes se medirá a Japón, en un encuentro que parece atractivo por ser el equipo nipón el más adelantado de las selecciones asiáticas. Aunque no ha caído derrotado, México ha sufrido bastante con la velocidad de los rivales; Argelia y Corea del Sur, mostraron de qué manera se le puede hacer daño a la defensa mexicana que ha probado con distintos nombres desde el partido contra Guatemala, pero que no ha logrado encontrar la central que no se vea lenta en los contragolpes del contrario. Adelante no hay duda de quién debe ocupar los lugares del tridente del ataque mexicano, sin embargo, no han estado con la precisión adecuada; en el partido del sábado contra Corea del Sur se generaron múltiples llegadas de peligro en el área del equipo asiático que no se concretaron con la contundencia necesaria para ampliar el marcador. En las estadísticas, México tuvo más de veinte remates a puerta, de los cuales solo convirtió tres; el triunfo es bueno, sin duda, pero cuando se generan tantas ocasiones de gol queda un sabor un tanto amargo; del tridente de ensueño con el que cuenta la Selección, solo Raúl Jiménez logró anotar, Lozano y Corona se perdieron goles cantados de frente al arco, en todo el año no habían jugado los tres juntos, pero eso no debe ser pretexto para justificar los fallos.

Corea del Sur fue un rival que cedió el balón durante todo el encuentro, tal vez viendo el partido contra Argelia, regaló terreno para robar el esférico en la media cancha y lanzar a sus rápidos delanteros ganado las espaldas de los defensas mexicanos; en el gol que abrió el marcador, por lo menos tres jugadores mexicanos estaban fuera de su lugar y solo lograron corretear a Heung-Min Son, que sirvió un centro preciso para que el centro delantero cerrara la pinza. El jugador coreano de Tottenham, mostró solo un poco de su valor, mucho mayor al de las estrellas mexicanas, pero sirvió para mostrar la descoordinación de las transiciones defensa-ataque del equipo mexicano. El equipo coreano cayó en errores muy similares en cada salida con pelota controlada que intentó, pero México no logró capitalizar ninguno de estos errores, a pesar de que siempre recuperó el balón en la zona de seguridad del rival; entre la displicencia y la presión se fallaron muchas opciones de gol. Al final el encuentro, Corea del Sur logró acercarse en el marcador para preocupar al banquillo mexicano.

Desde la banca se hicieron los cambios adecuados para que el equipo funcionara, a partir de la entrada de Orbelin Pineda y Uriel Antuna, la selección ganó en velocidad, dinamismo y precisión, fue Pineda el que logró darle claridad a los pases filtrados y apuntaló a la media cancha mexicana para que no se perdieran los balones que permitieron los desdobles peligrosos de los sudcoreanos. Pero la media cancha mexicana no parece tener problemas, hay bastantes opciones para ocupar los lugares de la contención y los volantes ofensivos. Guardado, Herrera, Álvarez y los que iniciaron éste último partido son elementos que tienen mucha calidad para soportar esa zona, hay jugadores que están tomando la estafeta que va dejando el pie veterano y que no desentonan con el legado del medio campo mexicano; es la defensa la que no encuentra a los elementos que logren el balance entre velocidad y ubicación, Claudio Suárez y Rafa Márquez como centrales de la selección lograron evolucionar su juego en esa posición, cuando no pudieron correr igual de rápido que el delantero rival, encontraron el lugar en la cancha para anticiparse a la jugada; hoy el hombre de experiencia es Moreno que tiene la experiencia suficiente para ser el centrar bien ubicado, pero esa característica se repite en cada pareja que le colocan en la central derecha, ‘cachorro’ Montes debe ser el único central con la velocidad necesaria para el futbol actual. El tridente en la delantera tendrá que ajustar en la precisión, el futbol moderno exige contundencia por cada ocasión creada, si se pretende que el ataque mexicano sea del primer nivel, hay que meter esos goles que se fallaron.

El martes se jugará el último partido de un año al que le faltó futbol de selección, en el 2021 vienen juegos con más exigencias y no hay espacio para las dudas, es verdad, en este 2020 no se ha perdido, pero aún parece que el equipo mexicano está lejos de tener la solidez que se necesita para jugar más de cuatro partidos en un Mundial de futbol.

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