Opinión

Para defender a Trump, Sánchez Cordero ignoró al pueblo bueno y sabio

Eduardo Ruiz-Healy

Mediante un video que transmitió el jueves pasado a través de su cuenta de Twitter, el gobernador perredista de Michoacán Silvano Aureoles invitó a sus paisanos radicados en Estados Unidos a no votar por Donald Trump sino por el “candidato a sustituirlo” porque éste “impulsa una agenda que responde en mucho a los anhelos y aspiraciones históricas de la comunidad migrante”. Añadió que la elección que se realizará mañana en EEUU “es una gran oportunidad de terminar con una larga noche, una larga noche de racismo, de odio, de persecución, de ofensas inhumanas”.

En su mensaje el gobernador se refirió a los insultos y amenazas contra México y los mexicanos que desde hace años ha expresado Trump.

Estoy de acuerdo con lo que dijo Aureoles, como seguramente lo estará la mayoría de los mexicanos que tienen una mala o muy mala opinión de Trump.

Quien no estuvo de acuerdo con él es la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien al día siguiente de su tuit le envió una carta señalándole, entre otras cosas, que: “la dirección de la política exterior le corresponde al Poder Ejecutivo Federal… En [el video] parece confundir un llamado a la participación política con el favorecer a uno de los candidatos… Cuestión que me parece, por demás, grave, pues coloca al Estadio mexicano en una situación muy delicada en términos de política exterior… Entrometerse de la manera que lo hace en los asuntos internos de otro país, en un proceso electoral externo, hacer política exterior cuando no le corresponde, constituye una violación a la Constitución”.

¿Violó Aureoles a la Constitución como lo acusa de hacerlo Sánchez Cordero?

En Artículo 89 constitucional, en su Fracción X, señala que las facultades y obligaciones del presidente son: “Dirigir la política exterior… En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención…”. En ninguna parte de la Constitución se prohíbe los gobernadores o demás mexicanos expresarse en torno a un proceso político que se realice en el extranjero.

El constitucionalista Bernardino Esparza me explicó que ese artículo “solamente aplica para el presidente de la República”. Otro constitucionalista Luis Miguel Rodríguez Alemán me dijo que “aunque ese artículo sólo habla del titular del ejecutivo, se entiende que esos principios son universales para todas las autoridades del Estado mexicano” pero acepta que muchos de sus colegas piensan diferente.

Haya o no violado a la Constitución, Aureoles expresó lo que sentimos casi todos. Una encuesta realizada el año pasado por Pew Research indicó que sólo un 8% de los mexicanos confía en Trump.

Con tal de defender a quien tanto nos ha agraviado, Sánchez Cordero decidió ignorar lo que opina la mayoría del pueblo bueno y sabio y para ello esgrimió como le convino un artículo constitucional que está sujeto a múltiples interpretaciones, siendo la ella una de tantas.

Como no soy gobernador y supongo que la Constitución no me lo prohíbe, desde aquí invito a los hispanos que mañana participarán en el proceso electoral en EEUU a que no voten por un depredador sexual, racista y mentiroso patológico que se llama Donald Trump.

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