Opinión

TERNURITAS

José Cárdenas

“Sí por México” no se trata de un “Frena 2” ni de un “Bloque Opositor Amplio”, o BOA por su “santaneras” siglas, tal como señaló el presidente López Obrador al balconear al dirigente de los patrones del país, Gustavo de Hoyos Walter y al empresario Claudio X. González, por estar detrás de un nuevo movimiento adverso a la 4T que habrá de consolidarse el próximo 20 de octubre.

A diferencia del Frente Nacional anti-AMLO, FRENAAA, del ingeniero “ultra” Gilberto Lozano y compinches santurrones, “Sí por México” avisa que lo suyo es el antagonismo para romper los muros que separan a la ciudadanía de lo político, para colocar en el centro de la discusión pública las grandes causas del país y cesar con la polarización y los debates estériles.

El líder de Coparmex acepta ser uno más de la “bola” que se organiza no para volver al pasado sino para construir un futuro menos crispado. No sólo para protestar sino para proponer. Gustavo de Hoyos admite buscar un proyecto medianamente articulado con FRENAAA, aunque ese movimiento sea un ala conservadora, católica y hasta fanática, de raíces profundas que se remontan a la guerra cristera de hace casi un siglo, a las hostilidades de la guerra fría y a los encontronazos entre cristianos y comunistas.

López Obrador garantiza libertad de protesta y disenso a estos grupos adversarios, unos más ultras que otros, para que hagan su “luchita”, así sea con casas de campaña sin relleno, que le dan ternura.

El presidente sabe que, en un país agraviado por al abandono ancestral, la desigualdad y la pobreza, la vocación popular está de su lado. A los “protestantes” pide aguardar a las elecciones y medir quien pesa más, si el pueblo sabio o los persignados.

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