Opinión

La crisis, ya no sé qué día… la catarsis

Joaquín López-Dóriga

Estos deberían ser tiempos de ser todos uno solo

Florestán

Le he perdido la cuenta a los días, a las semanas, a los meses, ya no tengo calendario biológico, me dan igual los martes que los viernes; la incertidumbre, y a veces el temor, son la constante.

¿Qué es lo que sigue? ¿Qué nos depara el confinamiento? ¿Por qué hay contradicciones en las políticas sanitarias?¿Por qué no hay respuestas en la vertiente económica? Todos sus indicadores van a la baja en una caída insondable e incontenible: crecimiento, empleo, ahorro, adeudos, despidos, cierre de empresas, bancarrotas, inversión, producción, turismo, líneas aéreas, hoteles, restaurantes, teatros, escuelas privadas.

¿Por qué todas las estadísticas son peores? Todos los días más muertos; ayer, 55 mil 293, ya en el terreno catastrófico que previó Hugo López-Gatell, y 505 mil 751 contagios, más salidas ocurrentes y ante la dura realidad, la misma respuesta: la curva aplanada y todavía a estas alturas la discusión sobre el uso del cubrebocas que viene desde la figura presidencial que se niega a usarlo. Y lo que sigue en secuelas emocionales: depresiones, crisis familiares, aumento de embarazos no deseados y de adolescentes, violencia dentro y fuera de casa, suicidios.

El tema sanitario que no se ha resuelto en la emergencia, el educativo previsor, a distancia, pero sin que maestros ni alumnos sepan cómo. El querer oficial de que las cosas sigan igual cuando son totalmente diferentes, el mismo discurso ante otra realidad; el deseo, o manipulación, de que vamos mejor cuando vamos peor.

El cloro, el yodo, las nanopartículas y, al final, el rivotril. La resignación de que no podemos hacer nada y que el virus es invencible, la esperanza de una vacuna, el querer vivir, el no querer morir.

Y no es la depre, no. Es la realidad, el mundo que nos tocó, la pandemia que nos mata, el delgado hilo de la vida que se ha fragilizado por la muerte, muerte que se explica mejor y más cercana, más eficaz y, como siempre, implacable.

En estas condiciones ha corrido 2020, un año que ya se nos fue porque se lo llevó la pandemia que, además, no tiene trazas de domarse ni de aplanarse, y por eso he perdido la cuenta de los días, de las semanas y de los meses, de la vida, que no estoy dispuesto a que el virus me la arrebate.

Me sostiene el ánimo de vivir con y por los míos. Y con eso tengo, por eso vivo. Por eso la catarsis.

RETALES

1. TODOS. Olga Sánchez Cordero anunció a los gobernadores que a la reunión con el Presidente, el miércoles en San Luis Potosí, va todo el gabinete. El ampliado también;

2. GOD. Gerardo Fernández Noroña es único. Ya se declaró presidente de la Cámara de Diputados por el corazón del pueblo. Y ahora ya mira a 2024. My god!; y

3. VISITA. El Presidente durmió en Acapulco y hoy, con el gobernador Héctor Astudillo, tendrá la reunión de seguridad y la mañanera.

Nos vemos el martes, pero en privado

 

Columna publicada originalmente en MILENIO

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