Opinión

La misma impaciencia de siempre

Raúl Orvañanos

Cuando la única explicación de la eliminación del descenso por tres años era poder darles a los proyectos continuidad, confianza, tranquilidad para trabajar; después de solamente dos fechas en el banquillo, Luis Fernando Tena es destituido de la dirección técnica de Guadalajara. La primera jornada tuvo que verla desde cas por contagio de Covid. Tena no completó, no si quiera, un torneo de principio a fin; en el Apertura 2019 entró relevando a Tomás Boy, y el inicio del Clausura 2020, que fue borrado de un plumazo. Para el técnico que le ha dado al futbol mexicano la única medalla de oro de su historia, no hay paciencia. Ricardo Peláez llego un poco después a Chivas, y llegó a un proyecto que no sintió propio; él llevo a casi todos los refuerzos que fueron adquiridos en el mercado de invierno en un intento por hacer espectacular el equipo, empezando por los nombres. No bastó con los nombres, no hubo funcionamiento; los últimos cinco partidos disputados solo incluyen una victoria, ante Atlas en la jornada 9 del inexistente Clausura 2020. Aun así, se encontraban en quinto lugar con posibilidades de liguilla. La presión es alta en una de los dos equipos más populares de México, más si al máximo rival le sale todo sin estar al 100 por ciento en el plantel. En la misma ciudad Atlas vive una realidad que había sido anticipada, parece uno de los equipos que tendrá que pensar en ahorrar para pagar la permanencia; Rafael Puente fue un día después de lograr su primer punto en tres partidos para una suma de cuatro puntos en sus últimos cinco partidos, también incluyendo la derrota del Derby Tapatío.

Son tres equipos los que se han quedado sin el técnico con el que planearon el semestre. Pumas se suma a la lista, es más, la encabeza, además de un récord por quedarse sin timonel menos de tres días antes que empezara el torneo. De los tres, la cartera que puede resolver su situación de mejor manera, sin duda es Chivas; parece que ya tenían bastante platicado el tema con Víctor Vucetich, aunque ciertos medios lo vincularon con Pumas; se hace evidente que nadie le dice que no a Guadalajara, por tercera vez, y Peláez puede empezar a hacerse cien por ciento responsable de lo que suceda deportivamente con el equipo. Más allá de que a Pumas no le alcanza el presupuesto para contratar a un técnico con el palmarés de Vucetich, la institución parece estar en total desorden, no hay quien tome las riendas en la directiva, como tampoco en la cancha; no haber generado llegadas de gol frente a un equipo que jugó con nueve hombres más de cincuenta minutos refleja la falta de un jugador que se haga responsable por el buen futbol del equipo, el día que ninguno de los dos grandes delanteros de los que depende el ataque felino salgan sin vena, los universitarios van a sufrir. Un equipo con esos problemas nos es atractivo para ningún técnico que trabajes desde el momento que llega al nuevo club y no pierde tiempo en reparar vestidores, los que más éxito tienen. La salida de Míchel sigue sin tener una explicación que satisfaga a la afición, hace tres fechas que Andrés Lillini está cubriendo el puesto sin que la directiva encuentre un relevo de jerarquía que se ‘aviente el volado’ y le permita al argentino regresar a formar jugadores de fuerzas básicas que es donde más le gusta desempeñar su profesión.

Si hay más técnicos que confiaron en que la prolongada suspensión del ascenso les permitiría tener una zona de confort de plazo amplio, que las directivas serían pacientes con los proyectos porque eso sería lo más lógico, pueden empezar a hacer sus maletas cuando vean un video de apoyo por parte de sus jugadores, que les recuerde que en el futbol mexicano la lógica no va de mano con los negocios y el deporte de la pelota es un gran negocio. Hay técnicos que tienen asegurada la estabilidad financiera de sus equipos, de esos que hace mucho tiempo que no ven los últimos lugares de la tabla porcentual, y hay uno en especial que tiene a la liga pendiente de Puebla; Juan Reynoso le ha dado un estilo que lo identifica con cuadros que lograron hazañas épicas sin contar con nombres de varios ceros en la nómina, como aquella Gracia de 2004. El técnico peruano tiene al equipo empatado en el primer lugar de la tabla general con seis goles anotados y solo dos en contra, el sello de la casa es defenderse con toda el alma para evitar ver caer su portería. Veremos cuánto le funciona. Gabriel Caballero y Juárez tampoco han perdido un solo partido, aunque dos empates y una victoria los colocan empatados con Tigres en la sexta posición. A partir del lugar doce y hasta el dieciocho son los equipos con riesgo a cesar a la persona que ocupa el banquillo, en este inusual torneo es la primera docena de equipos en la clasificación general la que tiene oportunidad de salir campeón.

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