Opinión

Fierro viejo que vendan

Paola Rojas

La cancelación del aeropuerto en Texcoco sigue dando de que hablar. Además del impacto en la confianza para los inversionistas, están las pérdidas económicas iniciales y las que se siguen acumulando.

El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) convocó el 15 de junio a participar en la venta de 49 mil toneladas de acero que se habían adquirido para su construcción. En la licitación pública se estableció que el valor mínimo de venta sería de $3,825.00 por tonelada. El valor máximo de avalúo de desmontaje de cada tonelada ya instalada  quedó en $5,130.00.

La empresa ganadora fue Grupo Gilbert Estructuras en Acero. Ahí se estableció que cumplía con los requisitos y reunía las mejores condiciones. Sin embargo, siete participantes en la licitación se inconformaron con el resultado. Firmaron el acta de fallo bajo protesta y declararon luego ante medios de comunicación que la empresa ganadora no había presentado la carta de no conflicto de interés.

Grupo Gilbert es contratista en el Aeropuerto Felipe Ángeles de Santa Lucía. La lógica dicta que será ahí donde utilizará el acero que consiguió, gracias a la cuestionada licitación, en un excelente precio: 4 mil 30 pesos por tonelada. El detalle, según me dijo en entrevista la Senadora Xóchitl Gálvez, es que se pusieron a la venta 49 mil toneladas de acero, cuando el estado de la obra en Texcoco muestra que se habían montado aproximadamente 17 mil. Si las 32 mil restantes de acero nuevo se venden como chatarra, se trataría de un desfalco que no debe pasar inadvertido. El daño al erario superaría los 600 millones de pesos. No es un asunto menor.

Existe ya un punto de acuerdo en  el legislativo en el que se pide a la Secretaría de la Función Pública investigar lo ocurrido en la licitación. Se pide también a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, informar sobre la cantidad de acero que estaba instalado y la cantidad pendiente de instalar, así como el costo original de compra y el de instalación en el cancelado aeropuerto de Texcoco.

Será importante dar seguimiento a lo que estas dependencias respondan. Solo con transparencia se puede despejar cualquier sospecha de corrupción.

Columna publicada originalmente en EL UNIVERSAL

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