Opinión

La gloria y el infierno en la carrera de un futbolista

Columna del día 29 de abril de Raúl Orvañanos

Hasta hace unos meses hablar sobre Ronaldinho significaba recordar sus grandes partidos, sus jugadas de fantasía, su paso por distintas ligas en el mundo, su paso por Querétaro. Pensar en él, era pensar en la alegría del futbol; la vez que salió del Estadio Santiago Bernabéu con la afición madridista mostrando pañuelos blancos de respeto por el Clásico en el que anotó dos de los tres goles con los que Barcelona venció a Real Madrid, en 2005; ¿Cómo olvidar cuando en 10 minutos le hacía una faena al América para salir ovacionado de otro estadio histórico, el Azteca? Ronaldinho es la ‘elástica’ que mostraba el balón para salir conduciendo por fuera y en el último momento jalaba el balón hacia adentro, como un látigo, para quebrar la cintura del rival.

Ronaldo de Assis Moreira nació en 1980, para 1995, con 15 años, ya tenía su primer llamado a selecciones menores; en Francia 98 no fue convocado a la selección, tenía apenas 18 años y aunque ya empezaba a llamar la atención desde su club, Gremio de Porto Alegre. Brasil perdió la final contra Francia y continúo el cambio generacional que venía desde 1994, atrás quedaban Bebeto y Romario, era la época de Ronaldo, Rivaldo y los jóvenes Kaká y Ronaldinho. En la Copa América de 1999, Ronaldinho tuvo su primer torneo internacional, del que saldría campeón con Brasil. ‘Dinho’ comandó el mismo año, la selección brasileña que jugaría contra México la final de la Copa Confederaciones. En el papel no era él el jugador con mayor experiencia, Alex y Dida eran los marcados como líderes; Ronaldinho terminó como líder moral, además de balón y bota de oro del certamen. Fue el despegue de su carrera y la primera vez que enamoró al público mexicano con sus fantasías.

Ronaldinho disfrutaba su trabajo; desde los primeros videos de sus partidos de niño en futbol sala, hasta su último partido como profesional, siempre se mantuvo sonriente dentro del terreno de juego. El máximo representante de lo que llamó ‘jogo bonito’, termino que se explotó comercialmente y de manera masiva; el carisma y su gran talento para jugar con la pelota pegada al pie le dieron toda la atención y la fama dentro del mundo del futbol. Después del campeonato del mundo en 2002, Ronaldinho lo conseguiría todo; de un traspaso discreto del PSG al Barcelona, ‘Dinho’ se convirtió rápidamente en el mejor jugador del mundo y proyectó al equipo catalán a sitios a los que no había logrado llegar; al club le faltó siempre una súper estrella que pudiera congeniar con la exigente afición catalana. A Barcelona llegaron figuras como Maradona, Schuster o Riquelme, pero nunca empatizaron del todo con la grada. Ronaldinho conquistó Barcelona con lisonjas futboleras.

Cuando Ronaldinho llego a Barcelona en 2003 era una figura en ascenso; en 2008, solo cinco años después, el pico y el ocaso de su carrera pasó ante los ojos de millones de espectadores que primero le aclamaban para después reclamarle por su rendimiento y compromiso. En una ciudad que tiene tanto que ofrecer como Barcelona, el jugador brasileño empezó a priorizar las salidas nocturnas, escapadas que se veían tanto en los tabloides como en el entrenamiento y la cancha. Además, había llegado un chico nuevo que parecía el inminente reemplazo de ‘Dinho’. Saber el propio destino con tanta antelación no es algo fácil de manejar, era claro que la institución apostaría por ‘la maravilla canterana’ que se estaba moldeando; Messi.

Así terminó Ronaldinho, de rebote en Milán, en Flamengo, en Atlético Mineiro, hasta que uno de esos rebotes lo regresó a México a Querétaro; el nombre futbolístico más grande que ha venido al balompié mexicano, es verdad que hubo antes campeones del mundo; Vavá, Didí, Coutinho, entre muchos otros, pero eran jugadores de otra época; incluso Ruggeri se queda corto ante la cantidad de afición, medios y publicidad que recibe Ronaldinho; tal vez ‘Piojo’ López y Zamorano son figuras que jugaron en equipos a la misma altura. Es verdad que llegó en una parte de su carrera en la que parecía dar más juego de exhibición que competitivo, pero por momentos mostró algo de ese futbol que en 1999 nos enamoró.

Es una pena la situación que vive ahora Ronaldinho en Paraguay, aparentemente en un compromiso comercial, pactado por su hermano y representante, estarían en el país Guaraní para la inauguración de un casino virtual, entraron con pasaportes falsos, algo de lo que no tenía conocimiento el exjugador, y fueron detenidos cruzando la frontera. Es muy común que un jugador deje todas las responsabilidades administrativas y de logística a alguien más, en este caso un representante y además hermano. ¿Qué podría salir mal? Los hermanos de Assis dejaron la prisión en la que se encontraban recluidos para continuar su proceso en arraigo domiciliario; un hotel en Paraguay que, debido a la contingencia de Covid 19, los tiene como únicos huéspedes. Es muy fácil que un jugador se confunda con la atención extrema de los medios, y es muy común que después del retiro la confusión sea mayor. Es triste ver a un ídolo pasar por estas situaciones.

 

Telefórmula en vivo

Artículos Relacionados

Back to top button