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Opinión

La crisis es global, no de los conservadores

EN PRIVADO - Opinión de Joaquín López-Dóriga.

Solo las tragedias nos acercan

más de lo que creemos.

Florestán 

El martes le contaba que éramos víctimas de una tormenta perfecta al alinearse las crisis económica, financiera, sanitaria y social, refiriéndome a la debacle del petróleo por la imposición de Arabia Saudita en la OPEP que tiró los precios un 30 por ciento, lo que arrastró a los mercados bursátiles y a las monedas de todo el mundo, más la pandemia del coronavirus que agravó aún más el tsunami que ayer volvió a despeñar al mundo.

Ninguno de estos elementos son atribuibles al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador: ni el desplome del petróleo a la mitad del precio referencial para este año, que es de 49 dólares el barril, ni el hundimiento de la Bolsa de Valores, que ha perdido una quinta parte, ni la depreciación del peso, que ha caído 22 por ciento de los 18.50, hace 10 días, a 21.70 anoche.

Menos lo es de la pandemia del coronavirus, que ya afecta a 114 países con más de 100 mil casos y casi 5 mil muertos.

Pero siendo ajeno a las causas de esta tormenta perfecta, sí es responsable de atenderla porque lo que está en riesgo es el proyecto de país y, para él, las metas de su proyecto de gobierno.

En este imprevisto huracán global, no puede responsabilizar a los conservadores locales. En lugar de buscar culpables, tiene que encontrar soluciones a la altura de este derrumbe nunca visto, cuando se alinean todos los elementos de la peor crisis que haya vivido la humanidad en los tiempos modernos.

Esencial sería dejar la polarización y el enfrentamiento, llamar a la unidad, terminar con las divisiones y construir un frente común. No hay otra salida y eso que aún no hemos visto las dimensiones y consecuencias de este desastre.

Sé que ante la magnitud de la crisis global, es poco lo que un gobierno pueda hacer para superarla. Pero es mucho lo que puede aportar para paliarla.

Y eso sí está en manos del presidente López Obrador.

RETALES

1. VUELOS. Cuando el A-H1N1 en México en 2009, el primer país en cerrar sus fronteras a México fue China. Hoy, con el coronavirus no hay vuelos a Beijing porque Aeroméxico los canceló en diciembre y la china Hainan los suspendió mientras arreglan, dicen, la pista del aeropuerto de Tijuana, no por una decisión sanitaria del gobierno mexicano;

2. CANCELACIÓN. En esta crisis en la que países como España ha suspendido los vuelos a Italia, México los sigue recibiendo desde Roma, vía Aeroméxico y Alitalia, sin el menor cuidado de la autoridad sanitaria mexicana. Y Donald Trump suspendió ayer todos los vuelos desde Europa; y

3. IMPUNIDAD. Ya son cinco los muertos, más que por el coronavirus que no ha dejado ninguno, por la aplicación de heparina contaminada en hemodiálisis en el hospital de Pemex en Villahermosa, sin que haya respuestas sobre quién y dónde compró esos medicamentos. Cinco muertes sin responsables, sin atención, en la impunidad.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com

@lopezdoriga

lopezdoriga.com

 

 

 

Columna originalmente publicada en Milenio. 



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