Opinión

No se puede con esta violencia

Columna de Joaquín López Dóriga del día 7 de enero de 2020

¿El general Soleimani sería el archiduque Francisco Fernando del siglo XXI? 

Florestán

En este nuevo año están vivas, como en el pasado, dos de las demandas más exigidas por los mexicanos: seguridad y crecimiento económico, en ese orden.

A lo largo de los primeros 13 meses de la presidencia de López Obrador, la violencia criminal ha mantenido su tendencia, siendo 2019 el año con el mayor número de homicidios dolosos de que haya registro, 32 mil 604 de enero a noviembre, uno cada 15 minutos, 2.7 por ciento más que en ese lapso de 2018, a lo que él ha respondido que es una herencia, lo que la estadística no le niega, pero que de mantener esa inercia, en 2020 no podrá seguir endosándolo al pasado, ya serán, como dicen, sus muertos, nuestros muertos, que lo han sido siempre, cuando los gobiernos han puesto sus estrategias, y el pueblo los muertos.

Este es uno de los vuelcos que tiene que dar el presidente López Obrador si de verdad quiere que su régimen sea una transformación, la cuarta transformación. Sin resolver este problema no habrá cuatroté.

El otro es el del crecimiento.

Sé que ante las cifras, él siempre tiene otros datos. Pero una cosa son esos, sus otros datos, y otra la realidad.

Su gobierno pasó del compromiso de crecer al 4 por ciento en 2019, al 2 por ciento, que como candidato decía que era un fracaso, a no crecer.

Hoy no se crece por varios factores que los dirigentes empresariales susurran en privado y niegan en público: la incertidumbre, la desconfianza, la ausencia del estado de Derecho, la demagogia empresarial que a todos los presidentes, López Obrador incluido, seducen.

El punto es que mientras no se dé el marco de confianza y los empresarios no inviertan, porque no lo hicieron en 2019, ahí está el crecimiento cero, y no se reviertan los niveles violencia e inseguridad, por más puntos de inflexión que se hayan cruzado en el discurso, esto no va a marchar.

Y la 4T, difícilmente.

RETALES

1. DISTANCIA. En la crisis Trump-Irán, el gobierno de México estará, obviamente, al lado del de Estados Unidos porque no se le va a enfrentar por un conflicto en el Medio Oriente, cuando no lo ha hecho en los propios, el migratorio, por ejemplo;

2. TEMOR. El secuestro, que llaman virtual, pero no deja de ser un secuestro y para siempre, a la mamá de Denise Dresser, una señora de 83 años, confirma dolorosamente la vulnerabilidad en la que vivimos. El gobierno de la CdMx dijo que buscará a la académica para hablar con ella, pero ¡con cuántas víctimas han dejado de hablar!; y

3. AUTONOMÍA. Alguien engañó al presidente López Obrador al decirle que los Dreamliners 787, como el ex avión presidencial parado hace 13 meses en California, no pueden volar rutas de menos de cinco horas, cuando Aeroméxico va de la CdMx a Monterrey en una hora, y a Nueva York en tres y media. Ya, ya sé que tampoco se repelen. Pero no embarquen.

Nos vemos mañana, pero en privado.

lopezdoriga@milenio.com

@lopezdoriga

lopezdoriga.com

Columna publicada originalmente en Milenio.

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