Opinión

Se acabó la fiesta…

Contraataque por Rafa Ayala

“Un gran poder conlleva una enorme responsabilidad”: Ben Parker.

Justo cuando pensamos que teníamos seguro al nuevo ídolo mexicano, al representante de la raza de bronce, al Pepe el Toro de carne y hueso, al que había superado la pobreza para llegar a la cima del éxito y conquistar el mundo. Justo cuando veíamos en Andy Ruiz a la nueva esperanza del deporte mexicano, con la misma velocidad que derrotó al británico Joshua, con esa misma velocidad fue auto exhibido para abandonar los 3 cinturones previamente conquistados.

La tarde del sábado 7 de diciembre quedará marcada como trágica para el de Mexicali. Fue el día en que el mundo conoció al verdadero Andy Ruiz, al que no se tocó el corazón para mentir a los que creyeron en él, en una preparación y entrenamiento que nunca existió, pero que él se encargo de maquillar día tras día, incluso en la ceremonia de pesaje de 24 horas antes, tras subir a la bascula con sombrero, paños, cartera y hasta celular.

“Para esta pelea, estaba excedido de peso. Debí haber entrenado más. Debí haber escuchado a mis entrenadores y tal vez no debí haber subido tanto de peso”, señaló Ruiz, en entrevista con un diario británico. “Entrené por mi cuenta para esta pelea y ofrezco una disculpa a mi entrenador y a mi papá. Me encantaría decir que tres meses de fiesta no me afectaron, pero no cabe duda que se llevaron lo mejor de mí”.

Entonces ¿para qué sirven los entrenadores si no es para entrenar? O ¿cuál es la unción de un chef que no sabe que come su cliente? En pocas palabras ¿dónde estaba toda la gente que lo rodeaba y que nunca lo supieron regresar al redil cuando este comenzaba a descarrilarse?. Porque eso de que yo voy a entrenar por mi cuenta, sin que nadie lo cuestionara, se me hace el absurdo más grande del planeta, a no ser que fuera solapado y/o compartido.

“Vamos a trabajar muy duro en el gimnasio y a mejorar. Me voy a dedicar mucho más a la preparación”, señaló el de Mexicali, mientras ruega porque se arme la tercer pelea en contra de Joshua. Y es que no solo ha perdido los cinturones, sino la oportunidad de seguir cobrando bolsas millonarias, qué tal vez nunca regresen, amén del cariño y admiración de aficionados alrededor del planeta.

En lo personal, me negaba a creer que lo sucedido en el episodio uno fue un accidente. Ya que la voluntad y resistencia del aguante no fueron producto de la casualidad, como tampoco su facilidad para mentir, engañar y desperdiciar un sitio histórico donde lo había colocado su tesón, que al parecer fue fugaz. Tal como el canto de las sirenas de todos aquellos que mágicamente aparecieron y que hoy brillan por su ausencia.

Seguramente Ruiz se da de topes tratando de revertir lo que ya sucedió, pero el boxeo es tan noble que si se lo propone quizá lo consiga, aunque esta DISCIPLINA es también muy cruel y celosa, haciéndote a un lado si no te entregas en cuerpo y alma. Andy Ruiz Jr mostró el corazón del Guerrero azteca, las agallas y el valor, desafortunadamente dejó de lado el respeto por su profesión, el cariño de aquellos que lo hicieron ídolo y ahora tendrá que acatar las consecuencias.

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