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Opinión

‘Quitapón o segunda vuelta’

EN PRIVADO - Opinión de Joaquín López Dóriga

Ni siquiera saben lo que no saben.

Florestán

Desde su campaña presidencial, y antes, Andrés Manuel López Obrador había insistido en la revocación de mandato porque el pueblo pone y el pueblo quita.

Su plan original era hacer la consulta cada dos años.

Fue hasta su participación en el programa Tercer grado, de Televisa, como candidato presidencial, cuando le pregunté sobre el tema y anunció que esa consulta sería cada tres años, a lo que le reviré, Será al tercer año, ¿no…? Sí, eso, al tercer año porque no me pienso reelegir, no soy un vulgar ambicioso, respondió.

Y en eso quedó desde entonces, una consulta al tercer año que quiso empatar con la elección intermedia de 2021, sabedor del peso político que significa su nombre en una boleta electoral.

Tras el arrollador resultado de las elecciones del año pasado, López Obrador echó a caminar la maquinaria para aprobar la reforma constitucional de hacer la consulta popular para la revocación de mandato coincidente con las elecciones intermedias de 2021 que, lo que queda de oposición en el Senado, no dejó pasar, es necesaria la mayoría calificada que no tiene.

La ofensiva siguió pero el frente opositor se mantuvo y no transitó.

Morena seguía sin los votos para esa reforma.

Ante esta oposición, el Presidente cedió en su estrategia electoral y propuso el 20 de noviembre de 2021, luego que el 1 de diciembre, en el tercer aniversario de su toma de posesión, que terminó trasladando a febrero de 2022, lo que la oposición en el Senado aceptó y por eso lo aprobó este martes con 98 votos a favor, 22 en contra.

Esta es una victoria del Presidente, sacar adelante un compromiso de campaña, pero lo veo como un riesgo si se va la consulta hasta el cuarto año, cuando hoy no se puede medir la aceptación que tendrá entonces ni el momento de la economía, el desempleo, y el ánimo social.

Hoy la ganaría de calle.

Pero en el cuarto año puede ser otro el escenario y un resultado adverso pondría al país en un brete, además de la confrontación que provocaría la sola segunda vuelta electoral.

RETALES

1. OLGA. Por meses, Olga Sánchez Cordero fue la operadora presidencial en el caso Romero Deschamps, que terminó sin heridos ayer con la firma de una renuncia negociada y un sindicato bajo control. Recordemos como cayeron La Quina y Salvador Barragán Camacho, del sindicato a la cárcel:

2. CUENTO. ¿Cuántas veces salieron los dirigentes empresariales a presumir que habían llegado a un acuerdo con el gobierno federal para impedir que la defraudación fiscal se equiparara al crimen organizado con su inmediata extinción de dominio? ¿Y qué pasó? ¿Quién engañó a quién ahora que se aprobó?; y

3. IMPUNIDAD. Se abolirán, como ya se abolieron en el terreno de los hechos, el delito de secuestro de choferes y retención de vehículos siempre y cuando los autores sean normalistas. ¿Ya les quedó claro?

 

Nos vemos mañana, pero en privado

 

lopezdoriga@milenio.com

@lopezdoriga

lopezdoriga.com 

 

Columna publicada originalmente en Milenio.



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