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Opinión

¿Habrá avance del futbol mexicano en las competencias de CONCACAF?

Opinión de Raúl Orvañanos

El reciente debut de la Selección Mexicana en la Liga de Naciones de CONCACAF abrió un debate al respecto de la calidad del torneo en el que participan las 41 selecciones afiliadas a la confederación que concentra a la mayor cantidad de selecciones en desarrollo del mundo, la Confederación de Futbol de Oceanía cuenta solo con catorce afiliados. El nuevo torneo pretende elevar el nivel de todos los equipos de la zona por medio de una competencia que regresa a las selecciones más fuertes del área uno o dos pasos hacia atrás y a las selecciones más modestas las compromete a la exhibición del verdadero nivel de la zona.

La selección nacional tuvo un avance de pasos agigantados en los últimos 25 años, se despegó de los rivales de la zona en cuanto a calidad se refiere a partir de su participación en torneos de la confederación de América del sur, CONMEBOL, como Copa América, Copa Sudamericana y Copa Libertadores. Tres competencias a las que México llegaba como invitado, pero en las que había otro nivel de competencia, con más exigencia. Es poco comprensible la salida de los equipos mexicanos de estos certámenes, la disparidad de inversión entre la liga mexicana y las sudamericanas está como principal pretexto, pero la realidad se acerca más a la suspicacia que se generó en el sur del continente a partir de que a México no se le movió ni un cabello a partir de FIFA GATE y las acusaciones de corrupción en CONMEBOL Y CONCACAF. México salió librado de un conflicto en el que podría haber estado muy inmiscuido.

Así se acabaron los torneos en Sudamérica para los equipos mexicanos; sin saber realmente qué pasó, el desarrollo del futbol nacional fue devuelto a su confederación para intentar sacar del subdesarrollo futbolístico a más de treinta selecciones de la zona. Para CONCACAF la Selección Mexicana es una caja registradora con mucha entrada de billetes. A donde vaya, fuera de México, llena estadios; sobre todo en Estados Unidos donde la FMF tiene un contrato en el que la Selección jugará contra cualquier rival, siempre con jugadores populares. En nuestro país la afición sufre el desdén de la FMF que no pacta partidos atractivos en el territorio nacional, ya sea por espectáculo o fines deportivos, y que por el contrario pretende culparla del posible castigo de quedarnos sin mundial por el grito homofóbico. Son las televisoras dueñas de los derechos de transmisión de la selección los más preocupados ante esta situación, cuando pudieron empezar desde hace mucho tiempo una campaña contra la discriminación. No hubo voluntad.

La afición mexicana se encuentra en una encrucijada entre el buen comportamiento y los malos partidos, de algún lado debe salir la diversión. Es verdad que el grito debe desaparecer; es discriminatorio y homofóbico, pero también deben desaparecer muchas otras cosas que manchan al futbol mexicano: los dobles contratos, la incertidumbre laboral, el abuso de ciertos clubes de derechos laborales de los jugadores tan importantes como la paga por cada quincena. Mientras las televisoras se preocupan en serio por la posibilidad de quedarse sin el negocio que representa transmitir la selección mexicana en un mundial, en la liga doméstica hay posibilidades de parar el balón a partir del incumplimiento de Veracruz del pago de quincenas a sus jugadores. ¿Cómo se pretende educar a la afición cuando los equipos, las instituciones, resultan tan poco prolijos en sus asuntos administrativos?

Este martes la Selección Nacional se enfrenta a Panamá en el debut de Martino en el Estadio Azteca, se espera que gane y que, aunque no parece que haya algún tipo de reto deportivo en el torneo hasta las instancias finales en donde seguramente se encontrará con E.U. Al entrenador argentino le servirán estos partidos para observar a los jóvenes que serán los elegidos para el recambio generacional que se acerca. Aquí nos tocó competir, geográficamente es nuestra área, pero con voluntad de los dirigentes de nuestro balompié se podría regresar a competir en CONMEBOL. Donde se nos podría ubicar en nuestra realidad; no están dispuestos a arriesgar la calificación al Mundial.



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