Opinión

¿Qué es un clásico?

Opinión de Raúl Orvañanos

Hay partidos que cada equipo tiene marcado en su calendario como imperdibles; fechas en las que cada uno de los jugadores debe prepararse mental y físicamente con un extra de esmero para enfrentar al máximo rival. El deporte está lleno de rivalidades históricas, en cualquier disciplina hay un encuentro que emociona más que los demás, que divide sentimientos, familias y hasta ciudades enteras. En el futbol, los ‘clásicos’ son encuentros que tienen mucha más historia que los demás partidos; desde posturas políticas, diferencias económicas o el hecho de compartir la misma sede son factores que intervienen en crear y fomentar una rivalidad que puede ser inofensiva la mayor parte del año, pero al llegar la fecha indicada, se convierte en la razón principal para dejar de hablar con algún amigo.

En México tenemos un clásico ‘principal’, el que todo mundo conoce: América contra Guadalajara, es el ‘grande’ porque, aunque uno no sea seguidor de ninguno de los dos equipos, esperamos que alguno pierda, el que nos caiga peor. Águilas – Chivas es partido más esperado del futbol mexicano debido a la cantidad de seguidores pendientes de los dos equipos, son los más populares del país; de este encuentro se derivan los clásicos locales. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey cuentan con más de un equipo, lo que genera una rivalidad importante entre los seguidores, pero es justo decir que estos no trascienden de la manera con la que el ‘Clásico Nacional’ lo logra, no despiertan un interés a nivel nacional, solo local. Son grandes partidos y grandes rivalidades que tampoco permiten la derrota, cuando está se da el orgullo queda herido por mucho tiempo.

América – Cruz Azul es otro partido que despierta interés a nivel nacional, la ‘máquina’ es un equipo que siguen en varios estados distintos a la capital del país; el ‘Clásico Joven’, pero este pareciera un mérito que le otorgaron los medios; en las décadas de los 70 y 80 protagonizaron verdaderas batallas futbolísticas que embelesaron a los aficionados, fueron partidos con mucha difusión cuando el futbol intentaba afianzarse como el deporte insignia de la televisión mexicana. Eran buenos espectáculos, los azulcremas como hijos predilectos de la televisora que transmitía a los dos equipos y el ‘Azul’ tratando de demostrar su valía con mucho coraje y valentía; después, se terminaron los campeonatos para el equipo de la cementera, salieron del estadio que nunca fue su casa para ir a otra en que nunca los vería campeones, vendrían las declaraciones que hablaban de miedo al color amarillo y vendrían las finales perdidas. Así, este encuentro perdió mística, se ha vuelto de morbo y la rivalidad ha perdido intensidad.

Los clásicos locales solo se pueden entender viviéndolos, Guadalajara y Monterrey son ciudades que funcionan como cualquier otra; las personas trabajan y viven sus vidas lo mejor que pueden, tienen familias, amigos, mascotas, parejas. Pero el día en que se enfrentan los equipos locales, todo esto se olvida; en una oficina el ambiente puede tornarse tenso, en la calle o la casa las miradas fulminan si se le ve a alguien con la playera del equipo rival. El partido se juega, hay un vencedor, y el perdedor tendrá que vivir con su orgullo lastimado unos cuantos días para que la ciudad vuelva a ser la misma de siempre. En la capital del país sucede algo particular al contar con tres equipos, llegaron a ser cinco; al ser un país tan grande es difícil la movilidad de los equipos de fuerzas básicas; al ser una ciudad tan grande hay muchas opciones para encontrar rivales que hasta cierto nivel compiten. Desde la cantera, en Pumas, el partido más importante es contra el América, será el equipo que se seguirán encontrando en todos los torneos de distintas categorías, aunque una vez llegando al primer equipo, para los jugadores de las ‘águilas’ el clásico es contra Guadalajara, no pueden negar que existe una gran rivalidad con los universitarios.

Es gusto de cada quien llamarle clásico al partido que quiera. Debe haber un ingrediente imprescindible en estos partidos, que se juegue con verdadera intensidad, que no se regale nada y se arriesgue todo por ganarlo, los dos que se jugaron el fin de semana en la fecha 9 del torneo Apertura 2019 no pueden llamarse así, ninguno de los cuatro equipos aprovechó la oportunidad de destacar sobre el rival, en Guadalajara se esperaba más de Atlas que no termina de ser errático jornada a jornada; en Chivas los único destacable fue el gol de Alexis Vega, ese gol no tenía nada que hacer en un partido jugado con tan poca convicción. En la Ciudad de México el ‘clásico capitalino’ quedó a deber, y mucho. El partido cambió drásticamente con la expulsión de Sebastián Córdova ¿qué habría sido de los Pumas sin esta situación? Porque, no supieron aprovechar la superioridad numérica y un gol muy circunstancial al final del partido les regalo el empate. Se puede decir que América y el gol de Alexis Vega son lo más destacado de dos partidos que para responder al nombre de clásicos, les faltó.

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