Opinión

Domingo de finales futboleras

Raúl Orvañanos

El pasado domingo tuvimos un día lleno de buen futbol que llenó de satisfacción el apetito futbolero de los más fanáticos de este juego. Tres finales de distintos torneos internacionales en las que se pudo apreciar diferentes visiones de un mismo deporte. La final del Mundial Femenil, Copa América y Copa Oro nos mostraron sendas diferencias entre el futbol que se juega con mujeres; con hombres; en Europa; en Conmebol y en Concacaf. Las futbolistas nos demostraron que el que ellas juegan carece de muchos vicios que se pueden ver en los futbolistas hombres.  Juegan un futbol llevado al límite del esfuerzo y la entrega, sin el aburguesamiento masculino, sin las faltas fingidas y las discusiones eternas con los árbitros, entregadas al deporte.

El Mundial Femenil nos enseñó que las mujeres juegan al futbol y bien. Que son las futuras ídolos de las jovencitas que vienen atrás con la idea en la mente de ser una Alex Morgan, Megan Rapione o Christiane Endler. Nunca más un Ronaldinho o Messi. El futbol femenino es muy diferente al que juegan los varones, más estético, más elástico, hay menos fuerza, pero mucha entrega. Un futbol limpio, extremadamente competitivo que de a poco va ganando terreno, a pesar de no tener los medios de proyección con los que cuenta este deporte en su versión masculina.

Estados Unidos se ha convertido en la selección a vencer, con un desarrollo del deporte incomparable; en E.U se dispusieron hace más de veinte años a ser una potencia futbolística en la rama femenil. Lo lograron. Desde entonces el ‘soccer’ se juega desde la educación básica como un deporte casi obligatorio. A partir del Mundial de 1994, jugado en su territorio, las jóvenes estadounidenses vieron en el futbol un área de desarrollo deportivo a su alcance. Otros deportes que se juegan en ese país no dejan espacio para las mujeres; en el futbol americano no hay una liga profesional de mujeres que tenga la seriedad de la NFL, se tuvo que desarrollar una versión distinta del béisbol, softball, para que ellas tuvieran cierta representación en el diamante; fue la NBA la que a mediados de los noventa creo una liga oficial para mujeres.

El futbol es un deporte sencillo, cualquiera lo puede jugar, pero la dedicación es la que hace la diferencia, las chicas que compitieron en este mundial esperan no ser las únicas interesadas en el despegue de su versión futbolística, es necesario que todo el entorno del juego voltee a mirar a estas jugadoras, es necesario que los sueldos se equiparen, que la proyección sea la misma y que la difusión y comercialización les den el lugar que merecen. Una falta de respeto haber programado otras dos finales el mismo día. Nunca esperaríamos eso en un mundial varonil.

La Copa América dio mucho de qué hablar, los protagonistas esta vez fueron los árbitros y la mala utilización del VAR. No hubo un criterio generalizado, cada árbitro interpretó las jugadas como mejor entendió y en el intermedio se cometieron ciertas injusticias. Los partidos finales no estuvieron exentos de decisiones polémicas, desde las expulsiones de Messi y Medel en el partido por el tercer lugar, hasta los penales marcados y no marcados en la final. El Diez argentino alzó la voz contra Conmebol y el claro favoritismo hacia Brasil, lo hizo muy tarde. ‘La Pulga’ va de salida de su selección y sus palabras parecen parte del reflejo de la frustración por no haber ganado nada con la selección mayor de su país. Brasil resultó campeón sin Neymar y sin brillar, en Chile es necesaria una renovación, pero no se ve quienes puedan relevar a su generación dorada, en Argentina surgieron algunos jóvenes que irán ocupando lugares de cara a Qatar 2022 y Perú sorprendió, gran equipo con un gran estratega.

La tercera final que se jugó el domingo, la de la Copa Oro, nos devolvió a la realidad ‘Concakafkiana’ del futbol. Las diferencias entre nuestro país vecino del norte y nosotros es cada vez menos, el primer tiempo pudieron haber resuelto el partido con un par de intervenciones de Altidore, que hizo ver mal a la central mexicana formada esta vez por Moreno y Salcedo, con cambios de ritmo impresionantes dejo sentados en par de ocasiones a los zagueros mexicanos que se tuvieron que emplear a fondo para evitar la caída de su marco. En el segundo tiempo México mejoró, dominó y dio un golpe de autoridad con el gol de Dos Santos, jugador que se ganó un lugar para el futuro. La mano de Martino desapareció en la semifinal y el primer periodo de la final; la Selección Nacional jugó al pelotazo, desesperados y sin claridad. Los últimos cuarenta y cinco minutos del torneo regresó la sabiduría del ‘Tata’ y sin hacer cambios radicales, solo cambió de banda a Antuna y Pizarro, logró que el equipo jugara a lo que él sabe y apabulló al rival.

El futbol es un deporte que cualquier persona puede jugar, la diferencia la hacen la dedicación personal y los medios con los que se cuentan para jugar y entrenar, se jugaron tres finales el domingo del mismo deporte, pero muy diferentes entre sí, hay brechas muy grandes entre todas las versiones de éste juego, el objetivo a medio plazo debe ser reducir estas diferencias para convertirlo en un deporte más justo y más competitivo.

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