Opinión

La oferta del futbol mexicano no responde a la exigencia de la afición mexicana

Opinión de Raúl Orvañanos.

El futbol mexicano tiene algo que ninguna otra liga, no es el draft ni el pacto de caballeros; “la liguilla” es una manera de definir el torneo sumándole emoción en partidos ida y vuelta, tal vez lo más parecido es la MLS que también cuenta con play offs. La liguilla es un torneo aparte, un epílogo en el que los ocho con mejor posición en la tabla intentan ofrecer el mejor futbol del campeonato a partir de cuartos de final. Una estrategia comercial que, por encima de lo deportivo, pretende ser más atractivo al público pues supone que los partidos a vida o muerte son espectaculares. En los equipos mexicano sean dado cuenta que el “jogo bonito” no es lo más eficaz para disputar las series de eliminación directa, muchas veces se prefiere la especulación en la cancha rival para sacar un resultado medianamente satisfactorio y poder jugar la vuelta con la confianza de estar en casa; en la actual liguilla, de los cuatro clasificados a semifinales solo el equipo de León fue fiel al estilo de juego que presentó durante todo el torneo. La afición, consciente de esto ha castigado esta mezquindad con baja asistencia a la mitad de los partidos jugados en la fase eliminatoria recién terminada. Como modelo exitoso de negocios la Liga Mx empieza a ver signos de retroceso.

De los ocho equipos que entraron a liguilla solo los estadios de los equipos de Nuevo León, Pachuca y León presentaron asistencia digna de la etapa final del torneo mexicano. Tigres y Monterrey cuentan con aficionados que responden al interés de sus clubes de futbol de convertirlos en equipo importantes dentro de la liga, es lo más común encontrarlos entre los mejores 8. León tuvo una excelente temporada y su afición no les ha volteado la espalda desde la vuelta a la primera división, la actuación de primer equipo tanto en el torneo regular como en la liguilla ha respondido el incondicional apoyo de sus seguidores. Pachuca es una plaza comprometida con el futbol, después de torneos entre altibajos calificaron a esta liguilla y estuvieron a minutos de eliminar al segundo lugar de la tabla general. A pesar de tener la mejor afición del futbol mexicano, los equipos de la sultana del norte apelaron a su mejor posición en la tabla al empatar el marcador global tras 180 minutos.

Esta parece ser una de las razones por las que las personas se están alejando de los estadios, aparte está la situación económica y social, la pobre oferta de buen futbol mostrada en algunos escenarios de la actual liguilla justifica el abandono de algunos sectores de su afición. La diferencia de presupuestos y plantilla entre los equipos también actúa como factor desalentador, si uno es aficionado del octavo lugar son pocas las posibilidades de ganar al primer lugar. No hubo sorpresas dentro de los clasificados a semifinales, las series no fueron lo disparejas que se esperaban, salvo la serie entre León y Tijuana, los demás partidos quedaron a punto de calificar a otros tres diferentes equipos.

América ganó pidiendo la hora, Cruz Azul se presentó en el partido de vuelta en el Estadio Azteca con otra cara, muy distinta a la del primer partido en la que padecieron de su debilidad eterna, la mentalidad. El partido de ida mostró a el América que su afición quiere ver jugar hasta salir campeones, en la vuelta vieron a unas águilas que no pudieron con el ímpetu e la máquina. En semifinales se encontrarán contra el mejor equipo del torneo; los panzas verdes tienen la tarea de continuar con esa forma de juego alegre y confiado que los tiene en la ante sala de la final. Pachuca y Necaxa vendieron caras sus derrotas; los Tuzos tuvieron contra las cuerdas al equipo de Ferretti quienes se empeñan en jugar un futbol contenido y dependieron de el genio de Gignac para avanzar. Memo Vázquez demuestra con los Rayos su calidad para dirigir equipos serios, resintieron la ausencia de su mejor jugado que se fue en fechas poco usuales.

En México tenemos un futbol único, con torneos únicos que desconciertan al consumidor que no es local. El aficionado mexicano también ha aprendido hasta donde comprometerse con su equipo, si este no responde en el terreno de juego, el aficionado contesta con un estadio vacío, la experiencia del futbol en vivo es lo que crea la armonía para que los clubes entren en una dinámica de éxito. Solo con calidad en espectáculo y producto los estadios volverán a llenarse.

 

Twitter: @RaulOrvananos

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