Opinión

Miguel Herrera y el VAR

Raúl Orvañanos

En la vida y el futbol existe una máxima, el trabajo habla por las personas. En la cancha si los involucrados en el juego salen todos a hacer su trabajo de buena forma, el partido es entretenido y los principales protagonistas son los jugadores que ejecutan las indicaciones del Técnico de la manera correcta. En el momento en el que algún actor secundario quiere tener el rol principal, el juego deja de ser un espectáculo deportivo para convertirse en un mediático.
El domingo pasado Toluca y América dieron un gran juego, 5 goles, buenas combinaciones, buenas atajadas, un gran esfuerzo físico de los jugadores, en especial de los azulcremas que han sufrido varias bajas por lesión y teniendo que echar mano de jóvenes en la banca, alargaron lo mayor posible el tiempo de los titulares en la cancha. Al final resultó un partido emocionante con una gran reacción de Toluca, fueron los 25 jugadores los protagonistas de un buen partido de futbol.

Con la derrota, América ocupa la séptima posición en la clasificación general con 23 puntos, los mismos que el octavo Puebla, y con el noveno al doceavo lugar con posibilidades de subir posiciones si se dan ciertas combinaciones. Todos deben ganar sus partidos, si pierden alguno se verán alcanzados por el subsecuente. Los americanistas ya se dieron cuenta de esto y parecen preocupados, nerviosos. Así lo demostró Miguel Herrera cuando al final del partido encaró al cuerpo arbitral de manera airada y en la conferencia de prensa tuvo declaraciones desafortunadas en contra del arbitraje, específicamente de la aplicación del VAR.

Es verdad que Santander se equivocó al no marcar como penal la falta que la cometen a Córdova, fueron dos faltas diferentes y se debió marcar la pena máxima. Pedir penales no refleja la grandeza de un equipo, de nada sirve reclamar lo que ya se jugó, lo mejor es ponerse a trabajar para que los jugadores sean más determinantes, América tuvo do jugadas claras de gol que de haberlas convertido no existiría la polémica.

Miguel Herrera empieza a mostrar un patrón, cada vez que pierde es culpa del arbitraje o de las malas decisiones del VAR. En las conferencias de prensa se le ve molesto y responde exaltado a las provocaciones de los periodistas que intentan acribillarlo y lo logran. En un espacio en el que se debe agradecer a los jugadores por su esfuerzo, intentar explicar la táctica y aceptar los errores puntuales, Miguel ha hecho de esto una tribuna por donde descarga la posible frustración por lo sucedido en el terreno de juego. Así lo ha hecho varias veces en este torneo, para los empates la culpa es de los viajes.

Una vez más se abrió una investigación por parte de la Comisión Disciplinaria y que seguro acarreara alguna sanción en contra del ex Técnico nacional. Herrera es un gran técnico ha evolucionado de manera destacada, de ser un alumno de La Volpe, ha desarrollado un estilo propio que en el futuro traerá adeptos, “los piojistas”. Tiene un problema de carácter que desde su época de jugador le ha traído problemas, fue una reacción inadecuada la que le costó el puesto en la selección nacional cuando era el perfecto candidato para iniciar el ciclo hacia Rusia 2018, eso es historia.

Hoy Miguel Herrera debe hacer lo que dijo, trabajar. América es un equipo mermado y necesita la completa concentración de los jugadores para jugar los siguientes dos partidos como si fueran una final. El Director Técnico, de cualquier equipo, es un actor secundario dentro del espectáculo del futbol, como lo son los árbitros. El protagonismo lo tienen los jugadores y cada vez que les es robado se les tiene que devolver, con ello volverá la confianza.

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