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Vicepresidente brasileño aguarda “respetuosamente” juicio contra Dilma

Río de Janeiro.- El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, acusado de conspirador por la gobernante Dilma Rousseff, dijo hoy que “silenciosa y respetuosamente esperará” a la conclusión del proceso de juicio político contra la mandataria.

Temer está en el centro de las miradas ante la posibilidad de que asuma la jefatura del Estado en reemplazo de Rousseff, cuyo proceso a juicio político fue aprobado el domingo pasado por los diputados y que ahora debe ser votado en el Senado.

Temer hizo una breve declaración a la prensa, tras días de silencio y alejado del foco mediático.

“Muy silenciosa y respetuosamente voy a esperar la decisión del Senado federal. El Senado es quien tiene la palabra en ese tema”, señaló Temer, después de que Rousseff se declaró la víspera “aterrada” de que su ‘número dos’ “conspire abiertamente” para derrocarla.

Temer, quien asumiría la presidencia de Brasil hasta 2018 en caso de que Rousseff sea depuesta por juicio político, está en el centro de todas las miradas por su rol en el proceso de juicio político, así como por sus eventuales políticas socioeconómicas en caso de asumir.

Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT) acusan a Temer de promover un “golpe de Estado parlamentario” para acceder a la presidencia sin el aval de las urnas y con el apoyo del presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, investigado por la justicia por varios escándalos de corrupción asociados a la Operación Lava Jato.

La oposición a Rousseff, sin embargo, considera que Temer, un hombre moderado y experto en política, debe iniciar cuanto antes los contactos para la formación de un eventual nuevo gobierno que luche contra la recesión económica del país.

El proceso de juicio político llegó este martes al Senado y, según el procedimiento interno, la votación crucial para determinar si Rousseff debe ser separada del cargo por 180 días debería celebrarse alrededor del 10 de mayo.

El eventual mandato de Temer, citado –aunque nunca formalmente acusado- en varios casos pasados de corrupción, se encuentra amenazado antes de iniciar, ya que recientemente la justicia brasileña pidió al Congreso empezar un proceso contra él.

Los cargos contra el vicepresidente son los mismos que enfrenta Rousseff: firmar decretos que supusieron el incumplimiento de la ley de responsabilidad fiscal.

Temer carece, como la presidenta Rousseff, de popularidad entre los brasileños, según las últimas encuestas.

Un reciente sondeo del Instituto Datafolha señaló que 58 por ciento de los brasileños quiere que Temer sea enjuiciado políticamente si accede a la presidencia, mientras 70 por ciento juzgaba su mandato como ‘número dos’ “malo” o “regular”.

Notimex



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