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Quien consume y tiene adicción a una droga no es un delincuente: OEA. Con Denise Maerker

México inició los debates sobre el uso de la mariguana para lo cual Diego Cánepa, asesor de la Organización de Estados Americanos (OEA), fue invitado por el Senado de la República para dar su experiencia sobre la legalización de la yerba, al haber trabajado con el ex presidente de Uruguay, José Mújica, quien reguló el uso de la mariguana.

En entrevista con Denise Maerker, Diego Cánepa destacó, sin ser un modelo a seguir, la posición de una estrategia fallida del prohibicionismo.

“El diagnóstico era común en todas las áreas de que cuál es el fin último de nuestra política de drogas, es el cómo tratamos y hacemos tratamiento cuando hay una adicción muy fuerte a alguna de ellas”.

Cuando en Uruguay analizaron las políticas aplicadas, el diagnóstico arrojó que el prohibicionismo no había bajado la prevalencia del consumo de la mariguana ni de otras drogas; en particular la mariguana ocupaba más del 95 por ciento del mercado ilegal, “nosotros establecimos, si queremos resultados diferentes y hace 40 años decidimos con esta política, era obvio que teníamos que modificar la política”.

Por ello se tomó la determinación de no seguir insistiendo con una política prohibicionista sin resultados, y se decidió estudiar cuáles eran los mejores mecanismos y el mejor desarrollo de un modelo alternativo al establecido.

“Luego de muchos debates y estudios, y viendo lo que había sido la experiencia internacional y la característica del país, nosotros entendimos que era necesario regular todo el proceso de la mariguana en cuanto a su producción, a su comercialización, creamos un mercado estrictamente regulado por el Estado.

“Se está entendiendo el problema de la adicción como un problema de salud pública, y el que consume y tiene adicción a una droga no es un delincuente, es una persona que tiene que ser tratada por el sistema de salud pública”.

Y lo más importante de entender para un Estado, es más difícil controlar un mercado invisible que uno visible, y las políticas públicas que se deben aplicar es tratar esos problemas de adicción, dijo Diego Cánepa.

El cambio de política está vinculado a un cambio a la política sanitaria, así como a la política de seguridad.

“El 90 por ciento del mercado ilegal era la mariguana y eso generaba en una situación muy distinta a otros países de América Latina con una situación realmente diferente en tema de seguridad, pero sabiendo a esperar que nos pasara lo que había pasado en otros países, quitáramos ese mercado y dividiéramos este mercado de la posibilidad de crimen organizado en nuestro país”, abundó el asesor de la OEA.

Ya que se busca generar las mejores condiciones para que el Estado pueda controlar y atacar las adicciones a las drogas, y por lo tanto en Uruguay, con la legalización de la mariguana, están convencidos de no violar ningún tratado internacional, “y al contrario, si hay alguna contradicción desde la perspectiva de Uruguay, debe de prevalecer el derecho a la salud y a la vida de nuestros ciudadanos”.

ohj

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