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Conferencia de prensa de FCH tras conclusión Cumbre de las Américas

Conferencia de Prensa que ofreció el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, al finalizar la VI Cumbre de las Américas, que tuvo lugar en esta ciudad.

Qué tal, amigas y amigos de los medios.

Muy buenas tardes.

Les agradezco mucho la amabilidad de su presencia.

Quiero compartir con ustedes algunos de los aspectos más relevantes de nuestra participación y nuestras impresiones en esta VI Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena, Colombia.

Ha sido para mí una semana de trabajo muy intensa. Como ustedes saben, estuve primero en Cuba, estuve en Haití, también; luego estuvimos aquí, en Cartagena. Y, hoy concluimos, finalmente, con esta VI Cumbre.

Quiero empezar, desde luego, haciendo un recuento de los avances registrados en la misma. Sin duda alguna, uno de los más graves desafíos que enfrenta la región, en particular, América Latina, es la amenaza de la delincuencia organizada transnacional y su violencia.

Y esta Cumbre, como ustedes saben, nos dio la oportunidad de sostener diversas conversaciones sobre el tema. Abordamos los retos que enfrenta la región, en particular, el desafío del combate a la delincuencia organizada transnacional, que vulnera la seguridad y el bienestar de nuestras sociedades.

Subrayé la importancia de que se intensifiquen las acciones para reducir el consumo en los países mayormente consumidores, señaladamente Estados Unidos; para detener, también, el tráfico de armas hacia nuestros países y el lavado de dinero que alimenta la violencia y el poder de los criminales, así como para detener el flujo monetario que está atrás, precisamente, de esta violencia.

A partir de la preocupación de diversos Mandatarios en la región, respecto del incremento de la violencia y el poder del crimen organizado vinculado al narcotráfico en sus respectivos países, señaladamente en Centroamérica, México se pronunció por la necesidad de analizar y de revisar diversas opciones, a fin de fortalecer, sobre un enfoque multinacional, las políticas públicas orientadas a combatir este flagelo.

Acordamos, en este sentido, encomendar la realización de un estudio, tanto a la Organización de Estados Americanos, como a la Oficina contra las Drogas de la Organización de las Naciones Unidas, con el apoyo de nuestros Gobiernos y de quien estas entidades consideren convenientes, a fin de que realicen, como he dicho, un estudio profesional, de carácter técnico que, basado en evidencia sólida y científica, permita fortalecer, desde una perspectiva integral, nuestra lucha por la seguridad de las familias, particularmente, en América y en el Caribe.

Se trata de realizar un diagnóstico y un análisis de alternativas que incluya las implicaciones, los costos, los beneficios de las diversas opciones de política posibles que podemos implementar sobre estos temas.

Hubo también un claro reconcomiendo sobre la responsabilidad que todos tenemos de seguir avanzando decididamente en la reconstrucción y en el fortalecimiento de nuestras instituciones de seguridad y procuración de justicia, particularmente, en la imperiosa necesidad de contar con cuerpos policiacos y ministeriales confiables y eficaces.

De enfrentar a los criminales, cuya actividad no se limita al narcotráfico, sino que avanza sobre acciones que lastiman cruelmente a la sociedad, como es el secuestro y la extorsión.

Y sobre todo de seguir aplicando políticas sociales, políticas de salud pública, educativas y de generación de oportunidades de trabajo o esparcimiento, que beneficien a las comunidades más vulnerables, afectadas por la inseguridad.

Por todo esto, México ha insistido también, en la necesidad de generar nuevos y más eficaces mecanismos de cooperación entre todas las naciones para enfrentar este mal.

Salimos de Cartagena con un compromiso renovado, basado en el principio de la responsabilidad compartida. Pero, en particular, México propuso, y la Cumbre aprobó, el crear un Sistema Interamericano Contra el Crimen Organizado.

Quiero decirles que esta propuesta encontró un respaldo unánime por parte de los 33 países participantes en esta Cumbre.

Todos los Mandatarios de la región hemos dado instrucciones para que este sistema quede integrado antes de que termine el presente año.

En mi calidad de país promotor del mecanismo, México será sede de las sesiones de trabajo entre expertos y encargados de seguridad y procuración de justicia del Continente.

El fruto de estas deliberaciones irá configurando una red continental que articule las políticas y las acciones que se pondrán en práctica en el terreno.

A la luz de esta decisión, México promoverá el establecimiento de un Centro que coordine la plena implementación del Plan de Acción Hemisférico Contra la Delincuencia Organizada Transnacional, armonizando y coordinado los esfuerzos sobre el tema en los distintos órganos de la región, en particular, de la Organización de Estados Americanos.

Otro gran tema que formó parte de las discusiones de la Cumbre ha sido el desarrollo y el crecimiento económico.

El viernes participé en la Cumbre Empresarial de las Américas.

Por primera vez, los Jefes de Estado y de Gobierno dialogamos con líderes empresariales de todo el Continente sobre las mejores vías para impulsar la prosperidad de la región.

Tanto en ese foro, como en la Sesión de Trabajo de la Cumbre de las Américas, expresé mi firme convicción de que las coordenadas por las que tiene que pasar el progreso del Continente, están en la integración, particularmente en la integración económica, en la apertura al comercio y en la libertad, y no en el proteccionismo ni en la estatización.

Si queremos más crecimiento económico, debemos tener más comercio y más inversión recíproca e interna en nuestra región.

Asimismo, a lo largo de mi estancia en Cartagena sostuve varios encuentros de relevancia con otros países, por ejemplo, y con otras personalidades. Por ejemplo, tuve la oportunidad de reunirme con el Presidente de la cadena de tiendas WalMart, Michael Duke, y él nos dio la excelente noticia de que esta empresa realizará, en este año 2012, inversiones por 20 mil millones de pesos, fundamentalmente en México y en Centroamérica, lo cual estimamos podrá generar hasta 23 mil nuevos empleos en nuestro país.

Esta inversión de 20 mil millones de pesos de WalMart en Centroamérica, y México, fundamentalmente, es una noticia muy positiva para el país.

Me reuní con otros Jefes de Estado y de Gobierno. Por ejemplo, con los Jefes de Estado y Gobierno de 10 Naciones del Caribe, a quienes ratifiqué el compromiso de México por transmitir los intereses de las Naciones caribeñas, en temas tales como el acceso al financiamiento, la seguridad alimentaria, el apoyo en materia de desastres naturales y la seguridad pública misma, en la Cumbre del G-20, que México organiza en junio en Los Cabos, Baja California Sur.

Asimismo, sostuve encuentros y conversaciones informales con varios Presidentes y Primeros Ministros de la región, a lo largo de las sesiones de la Cumbre.

Estoy seguro, amigas y amigos, de que los resultados y los acuerdos alcanzados en esta gira internacional, muy señaladamente, el nuevo Sistema Interamericano contra el Crimen Organizado.

Y, particularmente, también, debo enfatizar nuevos proyectos y acciones para apoyar, en concreto, al pueblo hermano de Haití en su esfuerzo por crear mejores condiciones de vida, que puedan aliviar un poco el sufrimiento de su gente. Habrán de tener efectos muy positivos en la relación de México con todas las Naciones del Continente y, en particular, con nuestros más importantes socios y aliados comerciales.

Muchas gracias por su atención.

Y estoy a sus órdenes para tomar algunas preguntas.

-PREGUNTA: Buenas tardes, Presidente.

Quisiéramos saber cuál es la postura del Gobierno mexicano en estas discusiones que se estuvieron dando en la Cumbre sobre Cuba. La petición de varios países de que no haya una nueva Cumbre sin la presencia de Cuba.

Cuál es la postura de México que se estuvo esperando en estos trabajos.

Y, también, saber si en esta postura México está, de alguna manera, condicionando, también, algunas características que deba cubrir Cuba para estar en este tipo de encuentros.

Y, también, sobre este anuncio que se hace de solicitar a la Organización de Estados Americanos para hacer un estudio sobre el narcotráfico, de fortalecer la lucha. México, Colombia y otras naciones están reconociendo, de alguna manera, implícitamente que sus estrategias han fallado.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Primero. México ha tenido siempre una política de diálogo e inclusión con todas las naciones, sin excepción, e independientemente de que la integración de la Cumbre de las Américas obedece mucho al propio esquema que, por ejemplo, tiene el estatuto y la normatividad de la Organización de Estados Americanos, hay que recordar que México fue, si mal no recuerdo, el único país que se opuso a la exclusión de Cuba en la Organización de Estados Americanos, en su momento. Y es una postura, además, que México ha ratificado permanentemente.

De ahí que, por supuesto, que nosotros sostenemos una política de inclusión de todos los países de América Latina y el Caribe, insisto, sin excepciones, ni de Cuba, ni de ninguna otra.

Eso no es óbice para decir que tenemos puntos de vista diferentes, que nosotros sostenemos, también, una política de respeto pleno a los derechos humanos, a la libertad y a la democracia en México, en Cuba y en cualquier parte de América y del mundo.

Y es una postura indeclinable, mía y de mi Gobierno, que sostendremos y que, por supuesto, refleja discrepancias con las circunstancias y las condiciones políticas que puedan prevalecer en Cuba o en otros países.

Pero estas discrepancias no son obstáculo para que nosotros nos pronunciemos siempre, precisamente, por esta inclusión.

Respeto la postura de quienes consideren que no debe haber otra Cumbre sin Cuba. Yo pienso que aún en estas circunstancias y aún que sin que se genere el consenso necesario para cambiar la integración tanto de la OEA, como de la Cumbre misma, yo estimo que los resultados son valiosos en sí mismos.

El diálogo mismo que se da, por ejemplo, entre Estados Unidos y Canadá, con el resto de países latinoamericanos y caribeños, es un insumo valiosísimo para el entendimiento de nuestros países, y para nuestro propio desarrollo.

La aportación que el diálogo da es invaluable y es independientemente de que se resuelvan los consensos requeridos para variar una u otra modalidad de la propia Cumbre, como es el tema cubano o cualquier otro. Es decir, el diálogo vale en sí mismo.

Déjenme decirles, además, que yo creo que es la primera vez, por lo menos que, en lo que en mi experiencia respecta, que un Presidente de los Estados Unidos permanece, prácticamente, todo el tiempo de la Cumbre sentado, escuchando todos los planteamientos de todos los países. Así sean los planteamientos más disímbolos, o lo más cuestionables, o los incompatibles, como les quieran llamar, a mí me parece que es un gesto muy valioso del Presidente Obama, que hay que poner en consideración.

Y que esta posibilidad de diálogo, es una oportunidad única para muchos pueblos que no debiera desaparecer, ni debiera menospreciarse.

En el caso de México, ciertamente, tenemos muchas oportunidades de tener este diálogo. Me acababa de reunir yo con el Presidente Obama hace una semana o dos, en la Cumbre de América del Norte, a la cual México pertenece junto con Canadá y Estados Unidos. Nos hemos reunido en múltiples ocasiones, en el G-20, en reuniones bilaterales, en otras cumbres convocadas en otras partes del mundo.

Pero para muchos países del Caribe, por ejemplo, de América Latina, el tener un diálogo continental, hemisférico, es una oportunidad invaluable, que a mi juicio, claramente, es muy positivo y debe preservarse.

Por otra parte, de ninguna manera esto implica que se haya señalado un fracaso o falla de nuestra estrategia; al contrario, implica, precisamente, la oportunidad de fortalecerla, de enriquecerla y de comprometer a otros países.

Lo he dicho en todos los foros, simplemente me remito al discurso que yo di en la propia Asamblea General de Naciones Unidas, en la cual señalamos que requerían los países consumidores asumir una mayor corresponsabilidad en la lucha por la seguridad pública y el combate al crimen organizado, que realizamos muchos países y que estamos, precisamente, llamando a esa corresponsabilidad.

Y que los países consumidores, señaladamente Estados Unidos, deberían realizar un esfuerzo mayor para reducir el consumo y consecuentemente el flujo extraordinario de recursos económicos, que va a parar a las manos de los criminales.

Que era obligación de los países consumidores el establecer y el explorar todas las alternativas para reducir ese flujo de dinero. Y que si no era posible o no estaba en sus intereses reducir el consumo de sus propios ciudadanos, deberían explorar todas las alternativas, incluyendo las alternativas de mercado para reducir el flujo proveniente de las ganancias exorbitantes del tráfico de drogas y del consumo de drogas en Estados Unidos. Eso lo dije entonces y lo sostengo, y lo he sostenido siempre.

Este llamado a la corresponsabilidad y esta búsqueda de alternativas que permitan construir una política integral, que abarque la oferta, que abarque la demanda del mercado, que abarque la lucha no sólo contra el narcotráfico sino contra el crimen organizado y su violencia; que abarque las medidas preventivas, que abarque los ejes que hemos obtenido, que siendo válidos para México, también son válidos para muchos países de la región.

Es decir, combate frontal a los criminales, reconstrucción de instituciones de seguridad pública y de justicia en nuestros países y, sobre todo, reconstrucción del tejido social, con base en la creación de oportunidades de trabajo, de educación, de salud y de esparcimiento, en particular para los jóvenes de México y de América Latina. Esos tres ejes estratégicos son válidos para toda la región.

La realización de ese estudio, que propusimos y apoyamos, nos permitirá, precisamente, el poder mejorar y fortalecer, tener mayor eficacia y mayor éxito, precisamente, en nuestra estrategia, que tiene un objetivo común, que no es por sí mismo el combate al narcotráfico, por sí mismo, per se, sino es lograr la seguridad y la tranquilidad de nuestras familias.

Déjeme decirle que en México organizamos, en la Ciudad de Mérida, una Cumbre del Mecanismo de Tuxtla, de Diálogo y Concertación de Tuxtla, donde ya habíamos abordado el tema, aunque es un poco largo yo me permito repetirlo para los periodistas no mexicanos que no conocieron, quizá, de esta reunión.

Señalamos que, precisamente, el consumo de drogas en Estados Unidos ha generado una espiral de crimen y violencia en diversos países de América Latina y el Caribe, debido al alto poder económico de esos grupos y el aumento de su capacidad de fuego.

Aún más grave es el hecho de que la mayoría de las armas que utilizan los criminales en contra de civiles y autoridades, son adquiridas en los propios centros de consumo de drogas, sin que se tengan medidas efectivas para controlar la venta masiva de armamento.

También señalaron que en algunos casos los criminales no limitan su actividad al tráfico y distribución de drogas, sino que diversifican su actividad y actúan como organizaciones criminales que secuestran, extorsionan y, en general, buscan apoderarse de las rentas de una comunidad, a través de la violencia, o la amenaza a los ciudadanos.

Y dijimos, en un punto sexto, y es al que me quiero referir específicamente. En virtud de lo anterior, y ante la evidencia del incremento sostenido en el consumo de drogas, los Mandatarios expresaron su convicción de que es indispensable que los Estados Unidos de América y demás países consumidores, adopten medidas más drásticas y eficaces para rastrear y cortar el flujo de dinero producto de actividades ilícitas hacia las organizaciones criminales.

Señalaron que lo deseable sería una sensible reducción en la demanda de drogas ilegales. Sin embargo, si ello no es posible, como lo demuestra la experiencia reciente, las autoridades de los países consumidores deben, entonces, explorar todas las alternativas posibles, insisto, todas las alternativas posibles para eliminar las ganancias exorbitantes de los criminales, incluyendo opciones regulatorias o de mercado, orientadas a ese propósito.

Con ello se evitaría que el trasiego de esas sustancias siga provocando altos niveles de crimen y violencia en las naciones latinoamericanas y caribeñas.

Pueden consultar, desde luego, en la integralidad del documento, pero mi punto es que: hemos enfatizado, precisamente, en la necesidad de explorar esas alternativas, particularmente, por los países consumidores, que son los que generan los flujos de dinero exorbitantes, hacia el crimen organizado, precisamente, para reducir esos flujos.

El estudio que hemos encomendado es, precisamente, un estudio de análisis de alternativas. No para claudicar, ni mucho menos, sino para fortalecer y hacer mucho más exitosa la lucha por la seguridad de nuestras familias y contra el crimen organizado.

-PREGUNTA: Buenas tardes.

Presidente, yo querría saber un poco más sobre ese Sistema Interamericano. Dice que habrá una comisión. Por quién estaría formada.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Básicamente, nosotros. Obviamente por todos los países de la región, por eso se llama Interamericano, pero a final de cuentas va a estar integrado, y creo que estará más activa, por los países que más estamos sufriendo este flagelo del crimen organizado transnacional.

Y porque nosotros queremos que funcione, nosotros vamos a tomar las primeras medidas para organizarla. Vamos a crear el Centro, vamos a estar convocando a los países, vamos a organizar las reuniones, vamos a darle seguimiento técnico, vamos a darle el soporte que sea necesario, porque nos interesa que funcione.

Entonces, implica que todos los países que la suscriben, los 33 que la suscriben y que participan en la Cumbre, participen en este sistema, pero el seguimiento y, particularmente, la constitución del Centro, lo vamos a hacer los mexicanos, por lo pronto.

Y estoy seguro, de que las reuniones que tengamos en el futuro permitirán irle dando el diseño, cada vez más específico y funcional, tal y como se vaya requiriendo.

-PREGUNTA: Señor Presidente, buenas tardes.

Quisiera preguntarle algo que va relacionado con la pregunta anterior de mi compañero.

Ha ido usted a Washington y ha hablado sobre la reducción de armas, el flujo de armas a nuestro país; ha hablado sobre el papel que debe hacer Estados Unidos para reducir el consumo de drogas.

Sin embargo, hemos visto que todo se queda, simplemente, en bonitas propuestas, en bonitos intercambios de ideas, de comunicación entre usted y el Presidente Obama.

Yo quisiera preguntarle, de verás, sinceramente, usted cree que haya la intención, el propósito, o la decisión de Estados Unidos de reducir el consumo de drogas dentro de su país y detener el tráfico de armas hacia México.

Y, por otro lado. Hay gente que habla ya de 60 mil muertos en esta lucha contra la criminalidad que viene librando el Gobierno de México y todo México en general. Eso no le genera a usted algún cargo de conciencia, como mucha gente lo señala.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Por lo primero. Yo estoy convencido de que estamos cambiando verdaderamente la discusión de este tema de manera drástica en los últimos años. Probablemente para un observador poco cuidadoso no esté pasando nada, pero el hecho mismo de que esta cumbre haya tenido este debate y hayamos llegado a este acuerdo, marca una diferencia radical e impensable, incluso, hace algunos meses.

Y no hubiéramos llegado a esto si no hubiéramos emprendido una exigencia permanente y clara de corresponsabilidad de los Estados Unidos en este tema. Y ahora, precisamente, no sólo es México sino es prácticamente toda la región, en Centroamérica, desde luego, el impulso muy decidido del Presidente colombiano y es un tema que está en la mesa y que eso genera resultados.

Nuestra estrategia no es depender de lo que un día decida hacer o dejar de hacer Estados Unidos. Nosotros estamos exigiendo esa corresponsabilidad y, por cierto, hoy se da por sentado el principio de corresponsabilidad que México siempre exigió.

Hoy se da claramente sentado que Estados Unidos y toda la región es corresponsable de este problema, no es un problema mexicano.

En segundo lugar. Yo creo que en la propia administración de Estados Unidos hay un esfuerzo por generar reducción en el consumo, pero es claro, pero no es suficiente o no es eficiente, y se requiere hacer mucho más. Y ahora centrémonos no sólo en reducir el consumo sino el flujo de dinero.

En el caso del flujo de armas, evidentemente hay muchos intereses que se oponen precisamente a una regulación de armas sobre este tema. Y para vencer esos intereses tenemos que generar una fuerza de opinión pública y diplomática tal, que permita, precisamente, poner este tema en la mesa.

Y la insistencia de México acabará, precisamente, por ello, por generar, primero, una información suficiente en el mundo y en la región, y segundo, una presión en la opinión pública que provoque cambios, precisamente, en las políticas públicas en este caso de Estados Unidos.

Por lo otro, también vale la pena observar lo que está ocurriendo en toda la región. E insistir en el tema: La violencia no es causada por el gobierno. Es evidente que los grupos criminales, los grupos del crimen organizado, en una disputa por el territorio, no sólo en México. Vea usted lo que está ocurriendo en toda América Latina o, por lo menos, entre los Andes y el mercado de consumo de Estados Unidos.

En Guatemala, en Honduras, en Panamá, aquí, en Colombia, en Venezuela, en el Caribe, en todos los países se ha registrado en la última década, década y media, un incremento notable y peligroso de la violencia y de los homicidios, a grado tal que esta región es la más violenta del mundo.

Y si en México se considera que hay, con todo el problema que tenemos, 18 homicidios por cada 100 mil habitantes, que es una cifra alta, considérese esta problemática en la perspectiva de países, como Honduras, por ejemplo, que están registrando 70 homicidios por cada 10 mil; Guatemala, más de 50 homicidios por cada 100 mil; Jamaica, más de 40; varios países del Caribe arriba de esas cifras.

El Salvador, mismo, con una problemática muy importante. Aquí, mismo, en Colombia, 34 homicidios por cada 100 mil, casi el doble que México. Brasil, 23 homicidios por cada 100 mil, más homicidios que en México.

De manera tal, que no es un problema, ya no digamos del Gobierno, ni siquiera sólo de México, y son homicidios causados por la delincuencia, que es realmente absurdo. Es, por decirlo de manera elegante, limitada la visión que considera que esas muertes derivan de la acción del Gobierno.

Esas muertes son homicidios generados, válgame la redundancia, por homicidas, por criminales despiadados que están, fundamentalmente, atacando a sus adversarios de otras organizaciones criminales, o atacando a la sociedad; y, por esa razón, el cargo de conciencia sería no combatir a los criminales, porque el dejar avanzar a los criminales es donde está la causa, la causa de una buena parte de los problemas que estamos enfrentando.

La acción del Gobierno no genera la violencia. Es la violencia la que exige la acción del Gobierno. En los operativos que el Gobierno mexicano ha implementado, no surge la violencia por los operativos que hacemos, porque hay violencia, las autoridades locales piden al Gobierno Federal que intervenga. Interviene el Gobierno Federal e, incluso, se reduce la violencia.

Y eso ya es el caso de una gran cantidad de operativos que hemos puesto en práctica, lo mismo en Tijuana, en la propia Ciudad Juárez, en Acapulco, en Veracruz, en La Laguna. En fin. En Tamaulipas. Y todos estos casos evidencian que esta confusión de causa-efecto, debe aclararse. La violencia no es producto de la acción del Gobierno, la acción del Gobierno es una respuesta clara, enérgica, sí, pero, precisamente, una violencia, persistente.

Y, además, tan claro que hay, vean lo que está. Por qué surge este tema.

No porque sea un problema de México, es un problema de toda la región. Y hay países que tienen políticas disímbolas. Hay países que combaten a la delincuencia y otros que no la combaten. Unos porque no pueden, incluso, pero el problema de homicidios y violencia es de toda la región.

Y, evidentemente, eso refleja, precisamente, que la causa está mucho más allá de la acción del Gobierno.

-PREGUNTA: Señor Presidente, buenas tardes.

Primero que todo, me llama mucho la atención que tanto usted, como el Presidente Santos, comentaron la paciencia del Presidente Obama para escuchar a los 32 mandatarios.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Híjole, es que había que estar ahí para haberlo visto.

-PREGUNTA: Señor Presidente. Qué evaluación le da usted a esta Cumbre. Fue un éxito o fue un fracaso frente a los temas como narcotráfico, Cuba y la Isla Malvinas.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Mire, la verdad, es que la Cumbre estuvo muy bien organizada, salió impecable, francamente.

Usted me pone en una disyuntiva, porque yo no soy muy amigo de las disyuntivas, yo creo que la vida no es blanco y negro, y se acabó.

Pero si me la pone así, me obliga, digamos, a decirles éxito o fracaso, yo digo que éxito.

Por qué razón.

Porque yo le doy un enorme valor al diálogo mismo.

Las Cumbres son encuentros. Y de esos encuentros surge, precisamente, un valiosísimo intercambio de opiniones y puntos de vista que los Presidentes, por lo menos en mi caso, valoramos enormemente. No tenemos otra oportunidad de contrastar nuestras ideas. Y estas Cumbres nos permiten hacer eso.

Que hay que mejorar mucho el mecanismo. Sí.

Yo, por ejemplo, estoy impulsando la realización de Cumbres Virtuales. Para la COP 16 hicimos varias reuniones a través de Internet y teleconferencia, y ahora, para nuestros aliados de la Alianza del Pacífico, del Arco del Pacífico: Chile, Perú, Colombia y México, ya hicimos, la que creo que es la primera Cumbre Virtual que se tenga registro.

Hacemos una reunión de teleconferencia desde nuestras respectivas oficinas, desahogamos todos los temas comerciales que tenemos. Y eso, francamente, creo que debe ser, podrá ser útil. Pero yo creo que la Cumbre en ese sentido, fue un éxito.

Y, por cierto, aunque pueden ser los temas de más interés para ciertos sectores, no son, tampoco, los temas fundamentales de la Cumbre. El tema de la Cumbre fundamental es cómo asociarnos para desarrollarnos. Cómo prosperar.

Y alguna idea que a mí me gustó mucho del discurso de Alicia Bárcena el primer día: cómo enfrentar los retos del desarrollo y de la igualdad. Ella lo expresó en esta frase: Se trata de crecer para igualar a las sociedades, pero, también, de igualar a las sociedades para crecer.

Esos son los temas fundamentales. Otros temas son de, quizá de mucho interés para un determinado país. Qué duda cabe que el tema de las Malvinas es de muy clarísima prioridad para Argentina, pero, finalmente, son temas que se abordan, se discuten, pero los temas medulares, los que nos traen aquí, los que son materia de nuestras discusiones más a fondo y los que generan mayor bienestar para nuestros pueblos están, precisamente, en la discusión del desarrollo.

Y yo insisto, el desarrollo de América Latina está vinculado a la libertad, está vinculado al comercio. Mientras más comercio tengamos, tendremos más prosperidad para nuestros pueblos. Y mientas más bloqueemos el comercio entre nuestros países, más tardaremos en salir del subdesarrollo.

-MODERADORA: Muchas gracias.



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