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Conferencia de Seguridad muestra división entre Rusia y Occidente

Berlín.- Rusia y Occidente dejaron hoy en evidencia su profunda división, en el marco de la 48 edición de la Conferencia de Seguridad de Múnich, principalmente en dos temas: la crisis siria y el escudo antimisiles que la OTAN quiere instalar en Europa.

Si a primera hora de la jornada ya se producían los primeros cruces de declaraciones sobre la situación en Siria, a última hora de la tarde la ruptura fue total al conocerse que Rusia y China vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el país árabe.

La secretaria estadunidense de Estado, Hillary Clinton, condenó de inmediato la decisión y advirtió del peligro de que se produzca una guerra civil en la nación árabe.

“Es difícil entender que tras el día más sangriento vivido en Siria, algunos impidan que la comunidad mundial condene esta violencia”, dijo en alusión a los bombardeos del ejército sirio sobre la ciudad de Homs, donde 337 personas murieron el pasado viernes.

“¿Qué más necesitamos saber para actuar decididamente en el Consejo de Seguridad? El gobierno sirio ha mostrado su desdén hacia la comunidad internacional y, en primer lugar, hacia su propia población”, señaló Clinton, quien expresó decepción por la postura rusa.

“Pensaba que habría una forma de resolver, incluso en el último minuto, los temores rusos. Ofrecí colaboración constructiva, pero no fue posible”, dijo Clinton en referencia a las negociaciones de última hora para suavizar el texto de la resolución sobre Siria.

Rusia es un estrecho aliado de Siria y además, Damasco es uno de sus principales clientes en el negocio del armamento, por lo que Moscú bloqueó hasta ahora varias resoluciones en su contra en la ONU.

Todavía la mañana de este sábado, el canciller ruso Serguei Lavrov declaró desde Múnich que aunque el texto no estaba maduro para que Rusia pudiera aprobarlo en su forma actual, seguía siendo posible la negociación y un sí final de Moscú.

Lavrov había aclarado que para que Rusia apoyara la resolución debían estar claros dos aspectos: condenar por igual a los grupos armados y al régimen del presidente Bashar al Assad y, por otro lado, descartar cualquier intervención exterior en Siria.

Además de Siria, el otro tema que enfrentó a Moscú con el resto del mundo fue su negativa a sumarse a Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en su proyecto de colocar un escudo antimisiles.

La OTAN quiere construir un sistema de defensa antimisiles antes de 2012 para proteger al continente de peligros que puedan llegar de países como Irán, pero Rusia teme que el sistema pueda estar dirigido también contra sus propios misiles.

La OTAN ofreció a Moscú entrar en el proyecto, pero Moscú exigió poder compartido de decisión en el mismo, algo que rechazó la alianza atlántica.

Sin embargo, la OTAN sigue aspirando a llegar a un acuerdo antes de la cumbre de mayo en Chicago, aunque Clinton y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, no mostraban señales de ceder ante las pretensiones de Moscú.

A ello se suma el hecho de que tanto en Estados Unidos como en Rusia se celebran elecciones este año.

En su campaña por la reelección, el presidente estadunidense Barack Obama no quiere dar signos de debilidad, mientras todo indica que el actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, considerado un defensor de la línea dura, volverá a la Presidencia en marzo próximo.

Los temas de Siria y el escudo antimisiles fueron los que acapararon la atención en la segunda jornada de la conferencia, que culmina mañana domingo, sin embargo, los asistentes también abordaron otras cuestiones y realizaron algunos anuncios.

Durante los trabajos de este sábado, Clinton y Panetta revelaron que habrá un traslado masivo de tropas estadunidenses destacadas en Europa, sobre todo en Alemania, hacia la región Asia-Pacífico.

No obstante, Panetta aclaró que eso no significa que Europa esté perdiendo importancia para Washington. “Nuestra huella militar en Europa seguirá siendo en el futuro mayor que en cualquier parte del mundo”, añadió.

Estados Unidos aprovechó también para disipar las preocupaciones por el futuro de Afganistán, tras la retirada de las tropas internacionales.

Panetta aseguró que los soldados estadunidenses seguirán en operación en ese país asiático hasta finales de 2014, después de que versiones de prensa señalaron que Washington podría adelantar esa fecha para 2013.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, llamó a una mejor cooperación entre las tropas de los 28 Estados que integran la alianza atlántica.

Otro tema por el que los participantes manifestaron gran preocupación fue la financiación en materia de defensa y seguridad en el mundo ante la falta de recursos debido a la crisis económica.

El presidente del Deutsche Bank, Josef Ackerman, advirtió sobre el riesgo de insolvencia de Grecia y una ruptura en la eurozona que, dijo, traería daños económicos inconcebibles.

Otro tema que generó tensión en el cónclave fue cuando Rusia admitió por primera vez sus problemas para suministrar gas a varios países europeos, después de que varias empresas denunciaran en los últimos días la caída de suministro.

En medio de la ola de frío que sufre Europa, el jefe de gobierno ruso, Vladimir Putin, sostuvo que la principal obligación de la empresa estatal de gas Gazprom es cubrir la demanda interna.

Mientras los responsables de seguridad de Europa y Estados Unidos intercambiaban puntos de vista, unas dos mil personas salieron a la calle para protestar contra el evento, bajo el lema: “No habrá paz con la OTAN; no habrá paz con el negocio de la guerra”.

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