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México

Ángeles Verdes, héroes anónimos de carreteras mexicanas

Mérida.- Son, como su denominación lo refiere, unos verdaderos Ángeles, sobre todo en estas épocas del año en las que su presencia no deja de tener un cariz providencial para las miles y miles de personas y familias a las que ellos asisten en las carreteras de todo México.

Los Ángeles Verdes, angeles terrenales, o viales mejor dicho, prestan durante todo el año y de manera especial en la época de vacaciones su auxilio, tiempo, paciencia y conocimientos a los turistas mexicanos y extranjeros que circulan en las carreteras del país.

Uno de estos “querubines”, desprovisto de aura celestial, pero con una gran vocación de servicio es Juan Pablo Chuc Romero, hombre de 40 años, de ascendencia maya, originario de la localidad de Seyé, distante unos 27 kilómetros al oriente de Mérida y de donde viene a diario en autobús para ponerse no las alas, pero sí el uniforme verde.

“No puedo negarlo, me gusta mi trabajo, me da gran satisfacción poder apoyar y cuando se posible, ayudar al turista o a un conductor a salir de un apuro y a seguir su camino con tranquilidad y con la certeza de que va a llegar sin problemas a su destino”, comenta.

Chuc Romero habla sobre su labor que en esta época promedia entre ocho y 12 servicios diarios, cuando en épocas normales no excede los ocho.

En entrevista con Notimex, a la vera de la carretera Mérida-Progreso, este “ángel verde”, con casi 14 años en esta corporación dependiente de la Secretaría de Turismo (Sectur), dice que el servicio que prestan es casi siempre garantía de eliminar problemas en el camino, salvo imprevistos mecánicos mayores como un motor desvielado o un accidente en el que deban pedir auxilio médico.

Incluso, refiere que van preparados para atender casi cualquier contingencia, pues llevan refacciones y entre ellas, las más socorridas son las bandas de motor, las mangueras de gasolina y llantas que en el caso de Yucatán son constantemente requeridas por las condiciones climáticas de alta temperatura.

“Nosotros siempre aconsejamos a la gente que cheque su vehículo antes de salir, pero desgraciadamente esto no siempre ocurre, cuando hacerlo podría prevenir muchos problemas, accidentes, gasto de dinero y hasta pérdida de vidas”, comenta el egresado de la Escuela de Mecánica Automotriz Thomas Benz de Mérida.

Chuc tiene una familia conformada por su esposa y tres hijos a los que puede sostener y darles lo necesario con sus ingresos como Ángel Verde.

Pero cuando pasa algo así, estamos listos para ayudar y hasta vamos con refacciones como mangueras de gasolina, sobre todo si el calor ya las resecó y si su malla de hilo interior se gastó, condición que las hace propicia a eventuales incendios.

“De hecho ha pasado que a algunos conductores les hemos recomendado cambiar sus mangueras que cuestan no más de 20 pesos el metro y no lo han hecho y nos ha tocado ver o saber que esos mismos automovilistas perdieron sus unidades en un incendio”.

Sobre el turista mexicano, Chuc Romero, dice que es en general muy agradecido, aunque finalmente se encuentran de todo, como aquellos que se resisten a pagar por las refacciones con las que ellos les asisten, desde mangueras, bandas o hasta llantas que les dan y que sí tienen un costo.

“Quiero dejar en claro que nuestro servicio, nuestra asistencia no cuesta un solo peso, incluso el diagnóstico que hacemos, pues nosotros para eso estamos, para ayudar, para apoyar y además tenemos un salario, pero hay refacciones por las que sí se debe de pagar, que se entregan y ponen al costo.

“Finalmente terminan saliendo muy baratas si se toma en cuenta que el sitio de la incidencia puede estar a 80, 100 kilómetros o más lejos del lugar más cercano para conseguirlas”, explicó.

Sobre el conductor mexicano en carreteras, muchas veces turista, reitera que son generalmente cuidadosos, aunque hay excepciones que incluso ponen en peligro a otros conductores, como aquellas personas que conducen de manera lenta en carril de alta velocidad.

Estos automovilistas complican el tráfico de las carreteras de esa o de otra manera. “Creo que con personas así la policía debería de ser un poco más estricta”, abunda.

Entre las incidencias más comunes que le toca atender, Chuc Romero señala que en Yucatán las más comunes son sobrecalentamiento de los motores y las ponchaduras de llantas, cuyas consecuencias van en función de la velocidad en la que el vehículo transitaba al momento de la incidencia.

Las ponchaduras suceden aquí por la resequedad de las llantas que muchas veces no son cambiadas oportunamente y por la temperatura del pavimento, explica el entrevistado, quien recomienda lo siguiente cuando eso ocurre:

“Se debe dejar de pisar el acelerador, agarrar la guía firmemente y dejar que el vehículo avance acorde con la inercia que lleva y no pisar el freno, pues de lo contrario pueden venir accidentes graves como volcaduras”, recomienda.

Señaló que el carro, con una llanta ponchada entra en un desbalance y si carece de una estabilidad óptima, se le añaden factores para que la pierda definitivamente, es decir, que quede volteado con mayor riesgo para quienes van en su interior, sobre todo si van velozmente.

Otro problema, añade, es el sobrecalentamiento del motor, que ocurre muchas veces por desconocimiento del conductor que cree que por ver lleno el recuperador ya están satisfechas las necesidades de enfriamiento de la máquina, cuando no es así, pues al radiador le hace falta líquido.

El Ángel Verde agrega que a lo largo de estos casi tres lustros ha tenido experiencias de casi todo tipo, la mayoría de ellas gratas al poder cunplir con su misión de apoyo a los conductores mexicanos o extranjeros que circulan por las carreteras mexicanas, con los que se entiende con su inglés elemental o a señas.

Pero también lamentalos episodios difíciles, por los que no quisiera haber pasado.

Uno de ellos ocurrió hace pocos años en la autopista Mérida-Cancún, cuando llegó a apoyar a un conductor cuyo vehículo se había salido de la carretera a alta velocidad con su novia a bordo.

Chuc Romero relata que inmediatamente fue a ver a la mujer y resultó que estaba ya muerta, pero el conductor cruzaba una fase de negación resistiéndose a reconocer su deceso.

A él le tocó confirmárselo. El sujeto estalló en gritos e incluso, no importándole las altísimas temperaturas, se arrojó al asfalto, donde habría sufrido quemaduras, permaneciendo un rato víctima de un shock nervioso.

“Lo asistí y apoyé como pude y debí poner la radiopatrulla bloqueando el camino y abanderándolo (señalándolo) en lo que llegaba ayuda como una ambulancia y la Policía Federal”, añadió sin ocultar su rostro triste ante la retrospectiva.

“No hay para nosotros algo más triste que ver un accidente en el que se pierdan vidas, en el que una familia quede separada, en el que un esposo pierda a su esposa o un padre a su hijo o hija”, apunta.

Agrega que es algo contra lo que no podemos hacer nada y comenta de forma, quizá paradójica este ángel vial, cuyos “poderes” nada pueden ante incidencias como esta.

“Nuestra recomendación de siempre es no manejar rápido, nunca hay que olvidar que a menor velocidad, mayor seguridad”, resume Chuc Romero en una moraleja útil y que ha sido vital desde que existen los vehículos y las carreteras.

Notimex



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