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México

Fauna nociva comió rostro de normalista ejecutado: peritaje; familia rechaza dictamen

De acuerdo con las diligencias contenidas en la averiguación previa realizada por la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero, fue “fauna nociva” la que devoró el rostro a Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista torturado y ejecutado extrajudicialmente en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre de 2014.

El documento entregado a la familia indica que la causa de muerte fue edema cerebral, múltiples fracturas en cráneo producidas por agente contundente.

Lo anterior fue dado a conocer por familiares del estudiante normalista, quienes aseguraron que la afirmación, validada por agentes ministeriales de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero, constituye una absoluta falta de respeto y de profesionalismo y demuestra el desinterés para resolver el caso de Julio César Mondragón Fontes.

Mediante una carta, la familia señala que es evidente que el rostro de Julio no fue devorado, “sino que esas lesiones fueron provocadas por personas adiestradas para infringir esta clase de tormento, igual que se han visto otros casos de desollamiento en América Latina, durante las dictaduras militares y en México en los últimos meses”.

Señalaron que a propósito, Luis Francisco Martínez Díaz, el policía municipal señalado por la Secretaria de Gobernación como único agente responsable de asesinar a Julio César Mondragón, fue liberado de esta imputación a finales de marzo pasado, apenas un mes después de ser detenido. No obstante, permanece privado de su libertad, pero acusado por otros delitos, incluyendo el de delincuencia organizada.

“Nada de esto le fue informado a la familia de Julio César Mondragón, a pesar de los acuerdos firmados por Enrique Peña Nieto con los familiares de las víctimas de la masacre de Iguala. Hoy sabemos todo esto, porque recién obtuvimos el expediente, luego de vencer los absurdos obstáculos que la dinámica burocrática ha impuesto”, señala la carta pública.

Destacaron que el expediente permanece en Iguala, Guerrero, pero una decena de causas penales que mencionan el caso fueron enviadas a Tamaulipas, Nayarit, Veracruz, Toluca y Cuernavaca; es decir, fragmentaron los expedientes lo cual “es una práctica dolosa de la justicia mexicana que dificulta la investigación y la reconstrucción de lo que en realidad sucedió el 26 de septiembre de 2014 en Iguala”.

A nueve meses de los crímenes de Estado cometidos contra los estudiantes normalistas y contra otras dos personas que resultaron asesinadas en Iguala, Guerrero, los familiares se siguen preguntando ¿Quiénes torturaron y ejecutaron a Julio?, ¿Por qué lo trataron con tanta saña?, ¿Por qué no han hecho nada serio las distintas procuradurías para investigar el caso de Julio?, ¿En dónde están los 43 estudiantes normalistas desaparecidos forzadamente el 26 de septiembre?

Reprocharon al Estado mexicano el que se haya comprometido a dedicar todas sus fuerzas y recursos para resolver el caso de los 43 normalistas desaparecidos, el 26 de septiembre de 2014, y que por el contrario haya fabricado una versión a modo de exonerarse a sí mismo.

“Su verdad histórica se resume ahora en que los normalistas desaparecidos fueron quemados en un basurero y en que a Julio César le comieron el rostro las ratas y los perros”.

Esta versión, dijeron, es una burla que se desmorona al menor análisis. Particularmente, en el caso de Julio César son evidentes los esfuerzos para enturbiarlo y nulos los que buscan esclarecerlo.

Ante ello, exigieron que se realice una investigación profesional y conforme a derecho, en la que se indague quiénes cometieron los crímenes contra los normalistas y quiénes los proteger desde el propio Estado, en la que se deslinden responsabilidades de los funcionarios de todos los poderes y niveles que por acción u omisión han obstaculizado nuestro acceso a la justicia y a la verdad.

“Como parte de nuestra lucha por la justicia, participaremos en la jornada #43×43 con las familias de los normalistas que han sido desaparecidos forzadamente, así como todas las víctimas del Estado Mexicano. Seguiremos buscando que la muerte de Julio César Mondragón Fontes no quede en impunidad”, anunciaron.

Finalmente, condenaron el allanamiento y robo de equipo en contra del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), ocurrido el 22 de junio pasado. Pues agresiones como éstas demuestran “que vivimos en un país de impunidad en el que en el mejor de los casos las autoridades son omisas y en el peor, son quienes cometen las violaciones a los derechos humanos”.

La carta está firmada por el Colectivo denominado “El Rostro de Julio”, familiares, compañeros y amigos de Julio César Mondragón Fontes, difundida el pasado el 24 de junio en el sitio de internet denominado www.elrostrodejulio.org.

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