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Estuve preso un año y medio, “recluido injustamente”: Othón Cortés. Con López Dóriga

La tarde del miércoles 23 de marzo de 1994, Mario Aburto, asesinó con un tiro en la cabeza a Luis Donaldo Colosio, en ese entonces candidato del PRI a la presidencia.

López Dóriga recordó, dentro de su espacio de Grupo Fórmula, que el 24 de febrero se nombró a Pablo Chapa Bezanilla como fiscal del caso Colosio y del caso Ruiz Massieu. Y fue el ex funcionario quien dijo el 24 de febrero de 1995 que Aburto no había sido un asesino solitario como se había informado, sino que había un segundo tirador que era Othón Cortés Vázquez.

Ante este panorama, Cortés Vázquez, mencionó que el periodista fue el primero en entrevistarlo después de haber salido del Centro Penitenciario de Almoloya de Juárez.

Afirmó que estuvo preso un año y medio “recluido injustamente”. Mencionó que la vida en Almoloya “es una vida de encierro, con luces artificiales, con doble puerta, un guardia enfrente, ‘la cárcel de hielo’ muy fría y como iba torturado era más terrible la situación”.

Al ser cuestionado sobre por qué Chapa Bezanilla dijo que él era el segundo homicida de Luis Donaldo Colosio, Othón respondió: “desde mi punto de vista es de que venía un 23 de marzo el primer año que se iba a cumplir el primer aniversario del señor Colosio, de la muerte; entonces él quería tener algo en la manga y que mejor que Othón Cortés que era el chofer del PRI y que conocía a todos los funcionarios, a todos los periodistas porque andaba de arriba pa’ abajo con todos”.

Agregó que él sí se encontraba en Lomas Taurinas, apoyando como militante, como hombre convencido de que el licenciado Luis Donaldo Colosio iba a ser el próximo y futuro presidente de la República.

Detalló que al momento del disparo de Aburto, él se encontraba de lado izquierdo “exactamente a lado de él (refiriéndose a Colosio). En ese momento era mucha la alegría, era un ambiente del PRI, estilo PRI, acarreados, tortas, gorras, sonido muy alto, al estilo de lo como lo manejábamos”. Añadió que él llevó a muchos mítines al entonces candidato del PRI. “participé en muchos mítines y ese día era un ambiente de alegría, nada se esperaba de lo que sucedió”.

Aseguró que él se colocó a lado del funcionario bajando del templete. “Yo estaba con Maricarmen Flores, corresponsal de Televisa de allá de Tijuana, y yo me desplacé más y me posicioné al lado izquierdo de él, porque era una multitud impresionante, todas las mujeres le gritaban ‘papacito’, le entregaban documentos, querían tomarse la foto y pues el candidato también quería estar cerca de la gente”.

Recordó que él fue chofer de Colosio por mucho tiempo y que el político siempre le pedía que respetara los altos, que en ocasiones antes de llegar a sus mítines se bajaba y atendía y saludaba a la gente.

Subrayó que al momento de los hechos lo único que escucho fue el sonido de dos “cuetitos” en ese momento volteó a la izquierda y al regresar la mirada la mirada a la derecha vio al licenciado tirado en el piso, sangrando.

Mencionó que él siempre estuvo detrás de la ambulancia en una camioneta y al llegar al hospital “y estuve con Laura y fuimos a hacer el recorrido y le voy quitando las agujetas al licenciado de los pies, de los zapatos. Se suben las escalinatas y ya estaba la doctora Guerra y hasta un equipo médico al cual se le entrega. Yo me quedó a apoyar en la puerta porque ya venía la multitud; llorando, gritando, queriendo entrar hasta que entro el grupo táctico de la policía”.

Confirmó que él fue el encargado de llevar el carro guía después durante el sepelio de Colosio. Después de eso continuó con su vida; participando en la campaña de Ernesto Zedillo, además de que lo traslado a una guardia de honor que hizo a Colosio.

Por lo anterior nunca imaginó que un día sería detenido. “Participó en la campaña de él; me quedó en el PRI…nombran al procurador Lozano Gracia. Y don Fernando nombra al fiscal de las brujas a José Chapa Bezanilla que un 24 de febrero de 1995 llega un grupo especial a detenerme, cuando bajo a Juanita, mi esposa, con mis dos hijos porque los voy a llevar a la escuela. Antes de llegar a la escuela me interceptan muchas camionetas y me dicen que son agentes de la policía federal judicial y que tenía una orden de presentación”.

Recordó que “luego, luego me inmovilizaron a Juanita la bajaron de los pelos, de las greñas; la posicionaron en la parte de atrás con mis hijos y arrancó la camioneta. Yo les pedí por humanidad que la bajaran a ella porque tenía que ir a su escuela (es maestra, educadora), los niños iban a la primaria. La bajaron más adelante; y de ahí empezó: ¡Tú eres y tú vas a ser! Pero si es una orden de presentación, me van a llevar a la PGR. Pasamos por la PGR y me llevaron a una casa decomisada, atrás del Hipódromo, Privada de Cortés, como mi apellido. Y yo iba viendo todo el movimiento”.

Precisó que después de eso lo martirizaron psicológicamente “me dejan sin agua, sin comer, sin nada. Posteriormente en la noche me sacan de Tijuana porque me iban a sacar por Tijuana, de hecho argumentaban que esos periodistas nos iban a echar a perder la nota porque me conocían; entonces me sacaron por Mexicali. Yo soy chofer conozco las rutas el tiempo, escucho el ruido del jet me suben y me traen a México y aquí me torturan por dos días para que yo incriminará a Manlio Fabio Beltrones en ese entonces gobernador de Sonora, y al general Domiro García Reyes, y que firmara un documento donde yo participa en un complot”.

Finalmente, aseguró que siempre fue acusado de un crimen que nunca cometió. Por ello ha recurrido a los diputados y senadores para que lo ayuden “porque yo no cometí nada, yo estoy luchando por la vida”.

Aprovechó el espacio para agradecer a Dios, a su familia y amigos porque siempre han estado con él.

dga



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