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Finanzas

Palabras del secretario de Hacienda en la ´Cumbre Económica de México´

Me da mucho gusto participar en este importante y, algo que nos da mucho gusto, empieza a ser ya tradicional evento esta “Cumbre Económica” que Bloomberg organiza en México para hablar de México.

Quiero agradecer a todos quienes integran el equipo de Bloomberg, agradezco su presencia aquí en México. Haré algunos comentarios, para empezar, y después yo creo que la parte más interesante será la conversación que tendremos en unos minutos.

Quiero en estos comentarios iniciales, referirme al tema del crecimiento económico mexicano, y me quiero específicamente referir a las acciones y a las políticas públicas que está implementando el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, para acelerar el crecimiento económico.

Para ello hablaré en tres etapas:

Primero. De las acciones de cambio estructural que nos permitan, como país, elevar nuestro crecimiento potencial.

Segundo. Los riesgos que estamos observando en el entorno internacional, particularmente ante los ajustes en la política monetaria en los Estados Unidos.

Y tercero: algunas acciones de corto plazo para explorar el crecimiento económico que tiene este año 2014.

Es un hecho que México es una nación que ha crecido poco, pero cuando digo que hemos crecido poco no me estoy refiriendo al año 2013 donde, sin duda, crecimos por debajo de nuestro potencial, sino me refiero a los últimos 30 años.

En los últimos 30 años, México ha crecido apenas a una tasa promedio del 2.4 %, si vemos los últimos 13 años, México ha crecido a una tasa en promedio de apenas el 2.1%.

Esto quiere decir que México no está logrando el crecimiento, logrando el desarrollo que le permita superar su condición de un país mayoritariamente pobre y un país emergente.

Otras naciones con niveles similares de desarrollo, otras naciones emergentes, han crecido significativamente más que México, ahí están los casos de Corea del Sur, ahí está Irlanda, ahí está, por supuesto, Chile.

Lo que es un hecho, es que si seguimos haciendo lo mismo, no podemos esperar resultados diferentes, México tiene que emprender cambios y cambios de fondo, con una visión no enfocada en el próximo trimestre o en el próximo año, sino para elevar el crecimiento en las próximas décadas.

Y de esto se trata la agenda de cambios estructurales que ha impulsado el Presidente de la República, y que han sido apoyados y aprobados por el Congreso de la Unión.

Es un hecho que México logró una gran transformación de su economía al ingresar al comercio global, con la entrada de México en los ochentas al GATT, lo que es ahora es la Organización Mundial de Comercio, pero sobre todo con la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Sin embargo, hay que reconocerlo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y los otros tratados que México ha firmado de manera subsecuente, han tenido la capacidad de transformar solo una parte de la economía mexicana, aquélla que está expuesta a la competencia en los mercados internacionales, aquélla de los bienes comerciales, los líderes comerciales.

Sin embargo, mercados fundamentales de insumos transversales, es decir, insumos para toda la economía, no han sido expuestos a la competencia y no se ha logrado esta transformación.

Las reformas estructurales, tienen que estar destinadas precisamente a lograr competencia, a lograr cambios que permitan que estos otros mercados, mercados en bienes no comerciables, mercados de servicios, también registren incrementos importantes en su productividad, y nos hagan una economía más competitiva.

Pensemos en la reforma laboral, quien busca transformar al mercado de trabajo en un mercado flexible y competitivo.

La Reforma en Materia de Telecomunicaciones, que se ha convertido en un insumo esencial para la economía, y que pretende darle a las pequeñas y medianas empresas con visiones de competitividad a través de un insumo esencial más barato, de mayor calidad y, por supuesto, de mayor cobertura.

La Reforma en Materia de Competencia Económica, que en este momento está dictaminando la Cámara de Diputados en su Ley Secundaria, es una reforma fundamental si partimos de la base que México es uno de los países donde la intensidad de competencia es menor.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, ocupamos el lugar 124 entre los países en el mundo en intensidad de la competencia, eso le hace daño a la productividad en México, eso le hace daño a las pequeñas y medianas industrias y, por supuesto, le hace daño al consumidor y a las familias mexicanas, eso tiene que cambiar.

La Reforma Financiera, lo que busca también es generar mayor competencia, mayor certidumbre jurídica, y lograr, por lo tanto, que en México haya más crédito y más barato.

Tenemos bancos muy sólidos, fuertes, bien administrados, pero que prestan relativamente poco, particularmente a las pequeñas y medianas empresas; y de lo que se trata es de, a través del crédito, un crédito oportuno y en condiciones competitivas, lograr una mayor competitividad de las pequeñas y medianas empresas.

Por supuesto, la Reforma Energética, tal vez la de mayor calado y la que genera una mayor expectativa, va exactamente en la misma dirección, al permitir la competencia hay una mayor inversión en nuestro sector energético, lo que se busca no solamente es crear empleos, sino también lo que se busca es generar mayor competitividad para la economía mexicana, a través de mejor acceso a la energía, al gas, a la electricidad, a precios más baratos y en condiciones predecibles y de calidad desde la oferta.

Esto por solo mencionar algunos ejemplos, lo que muestra es que la agenda de reforma estructural, es una agenda que busca darle competitividad, darle productividad a aquellos sectores de la economía que hoy no lo tienen, y que representan el principal obstáculo para que México pueda crecer al ritmo que busca crecer.

Las estimaciones del propio gobierno mexicano, pero también estimaciones de los analistas externos impliquen que la agenda de forma estructural que está en este momento en implementación, tiene el potencial de elevar significativamente nuestra tasa de crecimiento promedio, insisto, no para este trimestre o para este año, pero sí hacia delante, por lo menos en niveles en promedio del 5%.

Este es el objetivo más importante de la política económica, transformar el potencial de México para crecer en medio de los próximos años y en las próximas décadas, y creo por eso 2013 será recordado como un año de transformaciones, un año muy importante en el que México, a través de un proceso democrático, logró cambiar muchos de los fundamentos de su economía. Sin embargo el Gobierno tiene también la obligación de poner atención y tomar medidas concretas ante el entorno de corto plazo por el que estamos atravesando y ahí me quiero referir, como lo decía hace un momento, en primer lugar al entorno internacional.

El día de ayer fue muy evidente para los que siguen a los mercados y estoy seguro que aquí hay muchos que siguen a los mercados, que los anuncios y las decisiones de política monetaria que están tomando los Estados Unidos y que es previsible que seguirá tomando, tendrá un efecto en los mercados internacionales y particularmente en los mercados emergentes.

Y es un hecho de que México es una de la economías mejor posicionadas para enfrentar la volatilidad, así lo vemos, si vemos el desempeño de la moneda mexicana, si vemos el desempeño de los bonos del gobierno mexicano u otros indicadores como son los SWAPS del Fondo Crediticio, sin lugar a dudas México ha tenido un mejor desempeño de mercado que el resto de las economías emergentes comparables como pueden ser el caso de Brasil, de Colombia, pero también de Indonesia, de Turquía o de Sudáfrica.

Sin embargo, hay que reconocer que México es una economía emergente y es una economía muy abierta al comercio y a los flujos financieros, y por lo tanto debe esperarse que la volatilidad en los mercados internacionales se perciba en México, y de ahí la importancia que tiene que el gobierno mexicano tome medidas específicas para estar lo mejor protegidos posibles ante esta situación.

Tenemos una cuenta, tenemos uno de los diferenciadores importantes que tiene México: es la cuenta corriente, donde tenemos un déficit menor que el de otras economías, tenemos un plazo promedio de la deuda pública de los más largos que tienen las economías emergentes, y eso lo reconoce el mercado.

Por supuesto tenemos una calificación crediticia superior a la mayoría de los países de América Latina, y esto ha incrementado a partir de la decisión que tomo Moody´s de elevar por primera vez a México a la categoría de las “As”, pero el gobierno mexicano tiene que tomar medidas, y una de estas medidas es asegurar que estamos cumpliendo de manera oportuna con el cubrir nuestras necesidades de financiamiento, y eso lo empezamos a hacer desde la primera semana del año.

La primera semana hábil del año tuvimos una exitosa colocación de bonos en dólares en los mercados globales que fue muy bien recibida, y ahora, apenas la semana, hace unos días, México colocó por primera vez en el mercado de libras esterlinas, una emisión equivalente a mil millones de libras esterlinas, aproximadamente 1,600 millones de dólares, a un plazo de 100 años, y por primera vez teniendo una sólida demanda de inversionistas fundamentalmente basados en el mercado británico.

Y continuaremos durante el año atendiendo en nuestras necesidades de financiamiento, de tal manera que las necesidades de financiamiento del sector público no se conviertan en un riesgo ante una mayor volatilidad posible en los mercados financieros internacionales.

Estamos trabajando con el Fondo Monetario Internacional para preservar la línea de crédito flexible que nos da alrededor de 72,000 millones de dólares de liquidez en caso de necesidad, y por supuesto, continuaremos con una política cambiaria, una política de tipo de cambio flexible y que ha permitido que en México muchos de los choques en los mercados financieros no se trasladen a la economía real.

México continuará con una política de cambio flexible, y es notable, por cierto, reconocer que México es la única de las economías emergentes donde en este año de alta volatilidad no hemos tenido intervenciones en el mercado cambiario ni tampoco modificaciones en la política monetaria.

Finalmente me quiero referir a las acciones que tienen que ver con el ciclo económico y con el estímulo al crecimiento en este año 2014, es un hecho que venimos de un año de bajo crecimiento, con una dinámica que en general el consenso espera que se reanime el crecimiento conforme avanza el año, pero venimos de un año en el que tenemos lentitud en el consumo privado, en la inversión privada, y en el que además algunas de las medidas de carácter tributarios que entraron en vigor en enero, también está generando cierta pérdida de dinamismo en alguno de los componentes del remate agregado.

Ante esta situación, México está haciendo lo que tienen que hacer los gobiernos que actúan responsablemente, que es utilizar los instrumentos de política pública para estimular la demanda agregada.

De manera transitoria, México ha incurrido en un déficit fiscal que nos permita a través del gasto público y del ejercicio oportuno del gasto público, compensar la debilidad de los otros componentes de la demanda agregada.

En ese sentido les puedo informar que el gasto se está ejerciendo con oportunidad, hemos tenido un enero muy robusto para empezar el año en cuanto al gasto público, con un incremento del 19.9 por ciento, es decir 20 % en términos reales comparado con el de enero del año anterior, en febrero, las cifras las daremos a conocer al final de este mes, también muestran cifras muy alentadoras y robustas en el ejercicio del gasto público, y seguiremos por ese camino porque entendemos que ante la debilidad de otros componentes de la demanda agregada, particularmente del consumo, el gasto público tiene que ejercerse de manera oportuna en la primera parte del año.

Y particularmente estamos por primera vez en muchos años, se vieron licitaciones que empezaron desde el mes de diciembre, y las reglas de operación se dieron a conocer a partir del mes de diciembre también y estamos viendo algunos programas que típicamente empezaban ejercerse en marzo o en abril, que han empezado a ejercerse en el mes de enero.

Otras acciones que estamos tomando tienen que ver particularmente con la industria de la construcción de vivienda, de todos ustedes conocido que es un sector que contribuyó de manera relevante a la caída en el Producto Interno Bruto, y creo que este año tendremos un año muy distinto en materia de construcción de vivienda, con muchas empresas en un sector menos concentrado, muchas empresas que tienen salud financiera en sus balances y que están aprovechando las oportunidades en programas históricamente altos, en subsidios públicos a la vivienda de interés social, y también del financiamiento a través de la banca desarrollo el cual se ha triplicado con el año pasado.

Esperamos entonces una recuperación gradual del ritmo de crecimiento económico, lo que quiero transmitirles es que el Gobierno de la República está haciendo su parte y lo que tiene que ver con la política contracíclica para estimular la demanda agregada en un año en el cual esperamos una recuperación gradual de los otros componentes de la demanda agregada.

Un componente importante es la demanda externa, estamos optimistas con respecto al desempeño de la economía de los Estados Unidos creo que lo que hemos observado a principios del año tiene más que ver con un fenómeno climatológico transitorio pero la recuperación de la economía de los Estados Unidos particularmente la producción industrial, es un signo alentador en virtud de que el 80% de nuestras exportaciones para la economía de los Estados Unidos.

El crecimiento económico, insisto y con eso termino es el objetivo fundamental de la política económica del gobierno de Enrique Peña Nieto y estamos trabajando en lo que creemos que es lo fundamental y que es lo importante, cambiar las bases estructurales que modifiquen nuestro potencial, de competir y de crecer y de generar de manera sostenida empleos bien remunerados, lo hacemos entendiendo los riesgos en el contexto internacional y las condiciones de coyuntura de la economía y particularmente de la demanda agregada.

El Gobierno está comprometido y con la gran convicción en que estos cambios se traduzcan en lo que es verdaderamente importante, no en los grandes números del economía sino en los números (…) importante y es cuánto van a los mexicanos por su trabajo, cuál es el gasto que tiene las amas de casa para realizar las compras familiares, como afecta los números de la macroeconomía a la economía de las familias y a las grandes mayorías de los mexicanos.



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