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Historias de padres y madres: así ha impactado la vida de las familias un año de “Aprende en Casa”

La rutina de las "cabezas" del hogar ha cambiado, pues tuvieron que adaptar sus vidas a las clases a distancia de sus hijos

Para las madres y padres de familia ha sido un “dilema” adaptarse a las clases a distancia de sus hijos, ya que han tenido que cambiar casi por completo su vida, a tal grado de que algunos tuvieron que abandonar su empleo o llevar a sus pequeños a su lugar de trabajo. 

Además, han visto afectado el poco tiempo libre que tenían para ellos e incluso ha cambiado su carácter y estado de ánimo.

Beatriz, mamá de Bruno y Valeria -de 5 y 6 años respectivamente-, tuvo que renunciar a su trabajo para que sus pequeños pudieran continuar con su educación en esta nueva modalidad.

“Tuve que salirme de trabajar para poder estar con ellos las 24 horas del día. No es lo mismo ir a dejarlos a la escuela y tú irte a trabajar, que tú tener que darle las clases prácticamente”, dijo en entrevista para Radio Fórmula. 

Además, “perdió” el poco tiempo que tenía para ella. Actualmente su rutina comienza a las siete de la mañana y termina a las nueve de la noche; se divide entre clases, quehaceres del hogar, tareas y alimentar a sus pequeños. 

Por otra parte, Sandra Gomeztagle, quien tiene tres hijos de 13, 10 y 5 años de edad estudiando a través de Aprende en casa, al principio, debido a que trabajaba desde casa, tenía que despertarse a las 5 de la mañana para realizar sus actividades laborales y poder estar “libre” a las 8 de la mañana, pues, dijo, “a esa hora comienzan las clases mis hijas mayores y nos tenemos que dividir los horarios por el uso de la computadora. Solo tenemos una lap para mis tres hijos y yo”.

Aunque después de varios meses de aplicar este método, decidió regresar a la oficina, ya que le resulta más factible para la entrega de su trabajo. Ante esto, sus hijas mayores apoyan a su hermano pequeño en las clases virtuales. 

“Mis hijas mayores apoyan al más chiquito en clases virtuales, mi mamá me apoya con las tareas en la libreta del pequeño y yo, los fines de semana, hago actividades recreativas para que se cumpla con el plan de estudios”, destacó la mamá, quien además, reiteró en diversas ocasiones lo estresante y preocupante que se ha convertido la vida diaria por la pandemia de COVID-19.

Para Haydee, madre de León, una de las partes más difíciles de las clases en línea ha sido combinarlas con sus actividades como emprendedora, ya que actualmente atiende un restaurante junto a su pareja en la Ciudad de México.

“En mi casa ha costado trabajo adaptarnos al programa Aprende en casa, debido al horario y los canales donde se transmite, pero hemos buscado alternativas para poder verlo en horario escolar. La mayor dificultad ha sido llevarlos (a nuestros hijos) con nosotros a nuestros trabajos, para estar al pendiente de ellos y su escuela”, comentó.

Hogar y clases a distancia

Susana Trejo, madre de un niño de 8 años, tuvo que reorganizar todas sus actividades, tanto domésticas como laborales, desde que su hijo comenzó a tener sus clases a distancia.

Su pequeño sólo debe conectarse a sus clases dos veces por semana, sin embargo, todos los días tiene actividades escolares, y ella acude a su trabajo dos veces por semana. Así que, para cumplir con sus actividades laborales, sin descuidar la educación de su hijo, adelanta las tareas con este, lo que suele ser muy pesado, ya que también se dedica a realizar sus tareas domésticas.

“Debemos sentarnos casi todo el día para hacer la tarea del día siguiente, procuramos adelantar la tarea para entregarla a tiempo y procuro hacer la comida y el quehacer, porque si llego a hacer tareas y comida después de que llego del trabajo, es muy estresante […] ha sido muy difícil”, contó.

Mientras que Adriana -de 31 años de edad-, madre de dos estudiantes de quinto y sexto de primaria, descuidó el aseo de su hogar y pendientes que le dejaba su esposo, por dedicarse a las clases de sus hijos. Si bien con el paso de los días ha dejado de ser necesario estar tiempo completo con sus pequeños, considera que en ocasiones sus labores domésticas son un distractor para ellos, ya que desvían su atención cuando se pone a barrer, trapear o limpiar. 

Lo mismo han padecido Patricia, madre de Vania; y Lorena, madre de Asad, quienes no rebasan los 35 años de edad, pues han tenido que dejar en segundo plano sus actividades en el hogar para enfocarse en la educación de sus hijos.

Estrés y ansiedad

Aunque la rutina de los padres de familia no ha sido la única que ha cambiado con las clases a distancia, también su carácter y estado de ánimo lo han hecho.

Nancy, mamá de tres niñas que cursan primaria, aceptó que a lo largo de las clases a distancia su carácter a cambiado para mal con sus hijas, pues se enoja mucho con ellas.

Mientras que Mabbell, madre de un pequeño en preescolar y uno en primero de primaria, confesó que ha tenido noches de insomnio debido a la ansiedad que le provoca pensar en la escuela y labores en el hogar. 

“A veces me estreso mucho, porque no estoy capacitada para enseñarles de la mejor forma a mis hijos. Hay días como que estoy harta de ellos, la casa, el encierro. Había noches que no podía dormir, tenía ansiedad, de pensar que había escuela, tareas, la casa”, declaró. 

Con información de Blanca Cortés, Martín Rocha, Nadia Juárez y Mariana Cervantes

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