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Novenarios por Zoom, parte de la nueva normalidad en México, debido a la pandemia

Los amigos cercanos al difunto acompañan a los deudos, durante nueve días, mediante videollamadas 

Son las 7 en punto de la noche, en la Ciudad de México, “María” bebe un sorbo de café caliente y pide a sus hijas que guarden silencio y apaguen la televisión por una hora, pues se conectará a uno de los novenarios por Zoom de una de sus mejores amigas.

Y es que, en la llamada “nueva normalidad”, debido a las restricciones sanitarias por COVID-19, enfermedad que ha causado más de 91 mil muertos en México; ahora, los rezos nocturnos, que solían realizarse en la casa del difunto para pedir indulgencia por el ser querido que falleció, se han vuelto reuniones en línea.

Truncan la última voluntad de los muertos

A “María”, como le ha pasado a muchos mexicanos, le entristeció e impactó saber que la última voluntad de su amiga no se cumplió.

Por haber muerto en plena pandemia por COVID-19 no tuvo el funeral lleno de amigos que deseaba, la caravana hasta el panteón, ni tampoco los novenarios en que repartirían café y tamal untado (pollo, mole, ciruelas, almendras, plátano), como los que su abuela le enseñó a cocinar en Chiapas”, cuenta.

En lugar de ello, a cuatro horas de su defunción, sólo cinco parientes la acompañan de lejos en el Panteón San Nicolás Tolentino, en Iztapalapa.

Mientras esperan la incineración, la familia recibe condolencias por medio de mensajes y llamadas, porque estar en contacto con otras personas en lugares cerrados representa un riesgo a la salud, principalmente de personas mayores o con afecciones de salud cardíacas, pulmonares, o diabetes.

Restricción sanitaria.
EFE

Plañideras y rezanderas se unen a rosarios virtuales

 

Horas después, frente a un pequeño altar, compuesto por una foto vieja de la persona que perdió la vida, un crucifijo, una biblia, un arreglo floral y una veladora, se rezan los misterios del santo rosario, entre problemas técnicos del sonido de los micrófonos y fallas del internet de amigos y plañideras.

Los 40 minutos de la reunión terminan y algunos de los asistentes, quienes en su mayoría no visten de negro e incluso usan playeras deportivas, no logran decir adiós.

Aunque las rezantes e  invitados, como “María”, no lo dicen, el novenario es completamente distinto al ritual tradicional.

Dolor y sufrimiento.
EFE

Coronas de flores transmutan a emojis en los rosarios

Lo anterior debido a que muchos olvidan que tienen la cámara encendida y, frente al llanto de los deudos, realizan sus actividades diarias, como pelar una naranja o trenzar el cabello a una niña.

Y aunque se escuchan las voces de muchas personas diciendo las oraciones y jaculatorias, la familia vive el duelo en soledad.

Los abrazos a los dolientes transmutan en solicitudes para unirse a un encuentro por Zoom y las coronas de flores son ahora emojis de flores, velas y caritas tristes en WhatsApp que confirman que los novenarios virtuales ya son parte de esta nueva normalidad.

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