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¿Silencio? Nunca más

Miles nos abrazamos, nos revelamos, confiamos, compartimos, celebramos, supimos que no estamos solas

¿Cómo describes la palabra miedo en este país? Es una narración que no termina, no hay manera. Siempre te quedas corta, siempre hay algo más fuerte, lo inenarrable.

A veces podemos describir un poco el dolor, el estado de shock, el llanto, el insomnio, la tristeza, la desolación, la orfandad, pero nunca es suficiente.

 

Estela Juárez

 

Estela Juárez

 

Todos los días mujeres son violentadas o asesinadas por sus parejas, esposos, novios; violadas por sus padres, hermanos, tíos, abuelos; acosadas por hombres que piensan que pueden hacerlo “porque es fácil, porque no pasa nada” y porque al final, “la culpa es de ellas”.

Nadie les explica que tocar, violar, acosar, asesinar, son delitos que tienen un castigo en las leyes y si lo saben no les importa, de todas formas “se puede”.

 

Estela Juárez

 

Estela Juárez

 

La indiferencia es cómplice de esto. Triste país enfermo, dominado por el miedo que sólo reacciona ante la atrocidad con su silencio cómplice y se atreve a romperlo cuándo la desgracia le alcanza.

La sociedad parece mirar desde la distancia cómo su propio país se ha convertido en una fosa enorme de impunidad y dolor, con madres que buscan sin descanso, que rasgan la tierra para encontrar los cuerpos de sus hijas arrebatadas.

 

Estela Juárez

 

Estela Juárez

 

Parece no entender que todas y todos somos parte de este dolor, que cuando callan a una mujer, sea quien sea el perpetrador, nos arrebatan una posibilidad de que este país deje de derrumbarse y con ello nos quitan el derecho de caminar por la calle sin el pavor que siente un condenado a muerte.

Las mujeres no tendríamos que salir a las calles a manifestarnos (o sí, pero por otras causas, que no faltan) si las autoridades ya hubieran asumido la parte que les corresponde, no tendríamos que estar exigiendo el acceso a la justicia, castigo a los perpetradores de miles de feminicidios, violaciones o crímenes de género, para que haya un precedente de no repetición.

 

Estela Juárez

 

Ayer, desgraciadamente, no fuimos todas, faltaron aquellas que nos arrebataron y que no debieron morir, pero pensé y sentí que esto puede cambiar, que puede ser diferente y que millones de niñas no tendrán que pasar por lo mismo que miles enfrentamos desde niñas.

Nos abrazamos, nos revelamos, confiamos, compartimos, celebramos, supimos que no estamos solas, que no nos equivocamos en gritar y exigir el respeto al derecho de caminar y regresar a nuestras casas con vida, de ser libres.

Enchina la piel verlas juntas y aguerridas, gritar, levantar el puño y organizarse, también romper vidrios y tirar vallas, como tirar barreras impuestas por un sistema que es cruel y disfuncional. Ver a las más chavitas abrazar a sus madres e invitarlas a no callar más, a dejar de solapar abusos.

A mi, mi madre me dio la más dolorosa lección y fue enseñarme a no repetir su historia y con ello darme alas.

Estela Juárez

Estela Juárez
Estela Juárez

 

Estela Juárez

 

Estela Juárez

 

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