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Es 9 de marzo… ¿ya te reconciliaste con tus hermanas de género?

En estos días, como mujeres, exigimos respeto e igualdad de oportunidades, pero, ¿cómo nos estamos tratando entre nosotras? 

Este 9 de marzo millones de mujeres que viven en México alzamos la voz ante la creciente tasa de feminicidios en el país.

Ya pedimos por favor, ya grafiteamos monumentos públicos y aún no somos escuchadas. 

Por ello, y a manera de ahora SÍ llamar la atención del heteropatriarcado, las mujeres llamamos al paro nacional #UnDíaSinMujeres; “el 9 nadie se mueve”. 

Pero… ¿qué hay de la reconciliación con nuestro género?

En estos días, como mujeres, exigimos respeto e igualdad de oportunidades, pero, ¿cómo nos estamos tratando entre nosotras? 

En pleno 2020 demandamos equidad de género, pero entre mujeres seguimos refiriéndonos hacia otras como “alacranas”, “envidiosas”, “put*s”, “lagartonas”, “huecas”, “tontas”, “vacías”, “estúpidas”, “robamaridos”… Y sí, la lista es interminable.

Yo he caído en esa terrible vorágine de llamar a otra mujer “estúpida”, de tratar mal a otra persona de mi género simplemente porque “no me cae bien”… Sin antes recordar que para aspirar a un mejor mundo, éste debe estar basado en la tolerancia y el respeto.

A veces, he sentido vergüenza por la forma en que nos tratamos entre nosotras; y es que en la vida real, a veces las peleas que más nos cuestan librar no son contra ellos, sino contra nuestro mismo género.

Es más… ¡nos juzgamos a nosotras mismas sin conocernos! ¿Qué tal todas tirándole basura a Irina Baeva por ser una robamaridos, una “put*”, una mujer sin valores? 

¡Y ni siquiera la conocemos! ¡Ni sabemos cómo sucedieron las cosas! ¡Ni cómo era la relación entre Gabriel y Geraldine antes de hacer pública su separación! 

¿O qué tal cuando, en lugar de romper con la pareja que nos ha sido infiel, nos acabamos a la mujer con la que nos engañó, a la que no bajamos de ofrecida?… Pero, sinceramente, ¿quién tenía un compromiso contigo?

A menudo, de nuestra propia boca salen expresiones como: 

“Vieja hueca”, “Qué vulgar, por qué se viste así?”, “Parece put*”, “Es una estúpida… Seguro ni siquiera fue a la universidad”, “Tenía que ser rubia… Tonta y estúpida”. 

¿Somos congruentes entre nosotras mismas? 

En este 2020, antes de exigir la igualdad de género, hagamos un examen de introspección y analicemos si realmente estamos tendiendo caminos de ayuda entre nosotras mismas, o si es que, por el contrario, vamos por la vida poniéndole el pie a cualquier mujer que se nos cruce por el camino.

Este mensaje es para mí, para ti, es para todas las que consideramos que si una mujer no llega virgen a la iglesia ya no vale nada.

O para las que creemos que las mujeres solteras lo están por ser egoístas y por poner la vista en las cosas mundanas y no en la maternidad. 

O quienes perdonan una y otra infidelidad de sus maridos con la esperanza de que algún día “las lagartonas los dejen en paz y respeten que ellos tiene una relación”.

O para las que creen que porque me gusta la moda y la belleza soy por default una “tonta” y que no tengo idea alguna de lo que ocurre en mi país, porque simplemente piensan que soy “hueca”.

O para quienes creen que nada vale la pena en esta vida más que tener hijos y un marido, y quien vive de manera distinta, entonces es una mujer que morirá en completa soledad.

Pero llegó el momento de repensar nuestros valores y la manera en la que nos referimos a las demás integrantes de nuestro género.

Llegó el momento de olvidarnos del “Síndrome de la Abeja Reina”, llegó el momento de darnos la mano, de apoyarnos la una a la otra, pero sobretodo, de ser tolerantes y respetuosas con las demás:

Por qué no cambiar las frases que usualmente solemos decir: 

  • Que si es “fresa”… Por un ¡qué personalidad tan única y especial!
  • Que si es una hueca porque solo quiere saber de moda… Por un, ¡qué bueno que ella es experta en algo que yo no! 
  • Que si es una pedante por tener un cuerpazo, por un… ¡qué guapa es y a mí también me gustaría seguir su ejemplo para verme igual de saludable! 
  • Que si es la jefa y le costó muchísimo llegar a donde está por un… ¡Qué gusto que haya llegado tan lejos y sea un ejemplo de inspiración para nosotras! 
  • Que me qué flojera que ella sea ama de casa con hijos, por un… ¡qué bueno que es feliz educando y criando a los próximos ciudadanos del mundo! 

En este año, en el que exigimos el fin de la violencia de género, este también tiene que ser un buen momento para reflexionar en nuestro comportamiento, en la forma en que nos referimos a las demás y en que debemos estrechar nuestros lazos afectivos para crear una hermandad en donde la una a la otra nos apoyemos.

Este 9 de marzo protestemos contra la violencia de género pero también levantemos la voz y seamos valientes para reconciliarnos, de una vez por todas, con nuestro mismo género.

¿Podremos? ¡Ese es nuestro mayor reto en la actualidad!

 

 

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