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¡No se hagan bolas!…Trump está loco… Del Zócalo a Los Pinos

El día de ayer, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, además de incrementar hasta el límite de la ilegalidad y violación de los más elementales derechos humanos las atribuciones de su personal y contratar 15 000 nuevos agentes; anunció nuevas directrices que en la práctica generalizan la persecución a cualquier persona que no tenga sus “papeles en regla”.

La intención fundamental pretende aplicar la expulsión inmediata a todo aquél indocumentado que lleve menos de tres años en el país; el giro es radical, como lo advirtió desde su campaña y pocos lo tomaron en serio, el objetivo de Trump es ir contra los 11 millones de inmigrantes irregulares, sin importar nacionalidad de origen y de los cuales seis millones son mexicanos.

Hasta ayer, los agentes tenían como objetivo prioritario la captura de aquellos indocumentados que hubiesen incurrido en delitos graves; con las nuevas políticas, no habrá excepciones, todo el que viole una ley de inmigración será expulsado de inmediato y sin mayor trámite.

Como se advierte, el sistema de tratamiento migratorio se vuelve coercitivo y represivo para cualquiera que tenga la condición de ilegal; psicológica y moralmente los coloca en total estado de indefensión, ya que las nuevas normas restringen la posibilidad del litigió en tribunales y la libertad provisional.

En términos reales se eliminan los “candados” legales que frenaban la expulsión inmediata, tiempo de estancia y factores geográficos dejan de ser atenuantes. Por si algo faltara, John Kelly, Secretario de Seguridad, otorgó a sus “perros de caza” total impunidad y discrecionalidad para arrestar a cualquier “extranjero” que les parezca sospechoso y probable violador de las normas de inmigración o que pueda ser un riesgo para la seguridad pública.

Lo anterior hace evidente la doble intención de Trump, acoso total a los connacionales allá, incluyendo la pendiente discusión en el Congreso sobre gravar las remesas y presionar al gobierno de Peña Nieto para que acepte su tesis de que “los buenos muros hacen buenos amigos”, o como viene sucediendo, guarde silencio ante tan draconianas medidas.

Y aquí vale la pena preguntarnos ¿Qué responde el gobierno mexicano? Porque hasta el cierre de estas líneas no ha dicho “esta boca es mía”; el tema no es menor, valida todas las advertencias sobre la actitud desquiciada de Trump y su mentalidad xenofóbica. Alguien debe decirle al presidente Peña y su séquito que ”No se hagan bolas. Trump está loco” y como tal hay que enfrentarlo.

En este contexto, recién un grupo de 35 especialistas, psiquiatras, psicólogos y trabajadores de la salud mental, publicaron una “Carta Abierta” en el New York Times, que titularon “Profesionales de la salud mental advierten sobre Trump”, haciendo una puntual relatoría de sus desórdenes psicológicos, de conducta y mentales.

Sin rodeos, dicen “Creemos que la inestabilidad emocional mostrada en el discurso del Sr. Trump, así como sus acciones, lo incapacitan para servir con seguridad a la nación como presidente. Su nula habilidad para tolerar puntos de vista diferentes al suyo le provocan reacciones de rabia”. Diagnosticaron que a Trump “le es imposible sentir empatía” y que los individuos “con este tipo de desórdenes tienden a distorsionar la realidad para encajar en su estado psicológico, atacando a aquellos que los enfrentan”.

Y concluyeron “hay mucho en juego como para permanecer en silencio. El actual presidente de los Estados Unidos sufre una grave inestabilidad emocional”.

A lo lejos, se escuchó un eco: “Están oyendo Enrique, Luis…”.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh



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