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La mujer para Modigliani más que amante era una musa: Restellini. Con López Dóriga

La imagen que se tiene actualmente del pintor italiano Amedeo Modigliani (1884-1920) es distinta a la real y se fundamenta en un mito, por lo que para el historiador francés Marc Restellini, la tarea y el reto ha sido buscar los trazos que son verídicos de su vida.

En este sentido, explicó que para encontrarlos se ha basado en testimonios de investigación, además de que su principal fuente de información es la documental, los archivos y lo que fue real y en su búsqueda ha ocupado la mayoría de su tiempo.

Con 30 años investigando a Modigliani que lo han llevado a ser la máxima autoridad en la obra del pintor italiano, Restellini ha logrado conformar un catálogo razonado en el que plasma lo que ha investigado, documentado y que contiene 600 informes científicos sobre todo el corpus de la obra del pintor, incluyendo obras apócrifas, además de un análisis sistemático de cada una de las piezas.

En entrevista con Joaquín López Dóriga, el historiador francés recordó que ayer impartió una conferencia en el Museo Nacional de San Carlos, sobre el atormentado artista, quien realizó su obra principalmente en París, Francia, en donde finalmente murió.

Sobre el papel de la mujer de la vida de Modigliani, recordó que fue muy importante, empezando por su madre, quien lo forjó y tuvo una influencia total en él y su trabajo en el futuro.

“La imagen que se tiene de Modigliani respecto a sus parejas o sus mujeres y sus relaciones afectivas es errónea ya que da la impresión de que era un hombre que se pasaba buscando mujeres de forma dispersa, sin embargo todas las mujeres que estuvieron en su vida le aportaron algo, eran mujeres de calidad que tenían un sustento intelectual importante, como poetas, actrices y que estaban inmiscuidas en el arte de esa época”, indicó.

La mujer era más una musa que una amante, porque forjaba ante todo una relación intelectual, lo cual ocurrió con una poeta de origen ruso con quien se dio una inspiración total, además de que fue su inspiración en la primera parte de su trabajo, en el primitivismo. Esta relación era algo que realmente le aportaba.

El historiador dijo que terminó enamorado del Museo de San Carlos y lo calificó como una joya. “Es la primera vez que visito el museo y mi impresión fue de un lugar bello, tranquilo donde uno puede apreciar una exposición y me resultó sumamente interesante”, dijo.

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