Festeja El Faro de Oriente XV Años de dar luz. Fórmula Internet

Justo en la zona donde convergen la delegación Iztapalapa y el municipio de Nezahualcóyotl se encuentra la zona conflictiva e insegura no sólo del Valle de México, sino de América Latina, según las autoridades.

Hace 15 años, en un predio abandonado, nació un proyecto que pretendía cambiar la idea que era un policía por cada metro cuadrado y, en su lugar, ofrecer a los habitantes de la zona la posibilidad de participar y capacitarse en diversas disciplinas artísticas.

Con escasos recursos, un grupo de entusiastas promotores de la cultura, encabezados por Benjamín González, comenzaron los trabajos en la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) de Oriente. Con unos cuantos profesores, artistas y menos recursos, lograron en poco tiempo consolidar la presencia del proyecto.

La primera forma de llamar la atención y promover su propuesta fue a través de la música. En el lugar se han presentado destacados artistas tanto nacionales como internacionales. Del Buena Vista Social Club, a Celso Piña, Zoé, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, La Castañeda, Real de Catorce, Panteón Rococó, Cecilia Toussaint, Ely Guerra y una lista interminable de músicos que creyeron en la luz que ofrece el Faro de Oriente.

Al conseguir el reconocimiento de los habitantes de la zona, la intención fue acercar diversas disciplinas artísticas que les permitió, incluso, albergar la exposición “Rodín…Dalí. Del mito al sueño”, con esculturas de lo más destacadas en la colección del Museo Soumaya.

Ahora, El Faro de Oriente celebra su décimo quinto aniversario y lo hacen como sólo ellos saben hacerlo. Con arte, música, baile pero, principalmente, promoviendo la convivencia pacífica y mostrando un abanico de posibilidades a los niños, jóvenes y adultos que optan por tomar un pincel o un lápiz antes que un arma.

José Luis Galicia Esperón, director de El Faro, entrevistado vía correo electrónico por Fórmula Internet, asegura que a 15 años de labor ese lugar “es considerado un referente cultural que ofrece amplias posibilidades de desarrollo a las personas que viven en una condición de vulnerabilidad y marginalidad.”

Afirma que, en un principio, el Faro fue producto de una política cultural que se centró en combatir la inseguridad mediante la apropiación del espacio público. Uno de los objetivos de este proyecto es cambiar la idea que la criminalidad no se combate con un policía por cada metro cuadrado “sino trabajando la raíz del problema que radica justo en lo social y en lo cultural, ahí desde donde se puede ir construyendo una sociedad más humana.”

Los jóvenes de Iztapalapa, “encuentran en este espacio un lugar que les ofrece un abanico de posibilidades para ser o una alternativa de vida en un contexto que los excluye de la educación preparatoria y universitaria; que les ofrece escasas oportunidades laborales, que los reprime institucionalmente, y que en muchos de los casos esta situación los orilla a incorporarse a la filas de la delincuencia.”

En México proyectos nacen, se consolidan y desaparecen con cada administración gubernamental. ¿Cómo es posible que El Faro de Oriente no sólo haya sobrevivido a este sistema aniquilador, sino que haya crecido al grado de contar actualmente con tres “reflejos” (Indios Verdes, Milta Alta y Tláhuac) y este próximo a dar a luz el de Aragón?

La respuesta la ofrece el mismo José Luis: “Es un espacio de resistencia que se sostiene con la fuerza de la comunidad que se ha apropiado de este lugar y porque como programa de política cultural en la Ciudad de México ha resultado exitoso al demostrar que los espacios culturales, como El Faro, pueden ayudar a la reconstrucción el tejido social.”

Actualmente El Faro de Oriente ofrece 32 talleres de iniciación artística para niños y adolescentes, divididos en artes visuales, artes escénicas y música; dos para padres e hijos, 16 de desarrollo humano y dos de medio ambiente, donde se benefician alrededor de 900 alumnos trimestralmente. Así como 75 talleres de artes y oficios para jóvenes y adultos en artes escénicas, artes visuales, música, comunicación y oficios en los que se inscriben cerca de 1712 personas trimestralmente.

Con un presupuesto de aproximadamente cinco millones anaules, emplea a 55 talleristas, 26 especialistas que imparten los talleres infantiles, de desarrollo humano y medio ambiente; además de 29 expertos para los talleres de artes y oficios.

Este sábado, El Faro celebra en “casa” sus XV años, luego de haber visitado el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, las rejas de Paseo de la Reforma y otros recintos con la intención de demostrar a los capitalinos que el oriente también hay artistas trabajando por una mejor ciudad.

Héctor Bastida

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