Del Zócalo a los Pinos. Artículo de Raúl Castellanos

“MANLIO AL PRI… ¿PARA QUÉ?”; contrario a lo que el diario español “El País” apuntó, que comentábamos ayer, desde la presidencia del PRI no se construye una candidatura presidencial, menos ahora con el PRI en el poder, con un grupo tan compacto como el del Estado de México y con un Presidente gobernando al más clásico estilo de un sistema presidencialista fuerte; Roberto Madrazo lo hizo, siendo –el PRI- oposición y el fracaso fue total; si hacemos un recuento breve los presidente del PRI no han corrido con buena suerte, Corona del Rosal dirigió la campaña de Díaz Ordaz y perdió la sucesión con Luis Echeverría; Carlos A Madrazo, intentó “democratizar” al partido, ¡con Díaz Ordaz imagínense!, se quedó en el intento y murió en un accidente aéreo, donde también perdió la vida el “pelón” Osuna, orgullo del tenis nacional, vino después Lauro Ortega, que pasó sin “lauros ni gloria”; Martínez Domínguez se “acuarteló” por si el presidente –Díaz Ordaz- se decidía a cambiar de candidato cuando Luis Echeverría guardó un minuto de silencio en la Universidad de Michoacán por los caídos en Tlatelolco, no pasó nada y Echeverría se la cobró endosándole la responsabilidad del 10 de junio y lo corrió, tachándolo de “emisario del pasado”; luego vino Manuel Sánchez Vite a quien “Don Luis” despidió por andarse “saltando las trancas”, llegando Jesús Reyes Heroles, el último gran ideólogo del PRI, el de “en política la forma es fondo”, que no podía aspirar a la “grande” por el candado de la nacionalidad de sus padres, de fuerte carácter, Don Jesús, se plantó en “primero el programa y luego el hombre”, en esas andaba presidiendo una reunión en el cine “Roble” cuando le avisaron que estaban destapando a López Portillo, lo sucedió Porfirio –Muñoz Ledo- que le entregó al “negro” Sansores, a quien siguió Gustavo Carvajal, el del “beso del diablo”, a quien también “lo beso el diablo” y tuvo que ceder el paso a Javier García Paniagua, que se la “creyó” –por el apoyo que le brindó Margarita, la otra, la hermana, no Zavala- y cuando no fue, se enojó y se fue, siendo sustituido por Pedro Ojeda Paullada, quien así obtuvo “reintegro”; con Miguel de la Madrid llegó Adolfo Lugo Verduzco, caballeroso líder, bajo cuya sombra crecieron y se consolidaron, Beltrones, Núñez, González Paras, Palacios Alcocer, Borrego, Madrazo, Juan Saldaña, Ortiz Arana –entre otros personajes- quien se fue a gobernar su natal Hidalgo; a Jorge de la Vega Domínguez, su sucesor, le tocó bailar con la más fea, la elección del 88, por la que ya tiene un lugar en la historia de la picaresca por aquella promesa –que le hizo a Salinas- de “veinte millones de votos” jajajaja…; con Salinas llegó Colosio, que sí alcanzó la candidatura –presidencial- para perderla en Lomas Taurinas; Ortiz Arana aspiró a relevarlo pero el “grupo compacto” encabezado por José Córdoba Montoya tenía otros planes –además de lomas-; ya con Zedillo el PRI entró en una etapa que presagiaba lo que vendría en el 2000, tuvo ¡7! Presidentes, Ignacio Pichardo Pagaza, María de los Ángeles Moreno, Santiago Oñate, Roque Villanueva, Mariano Palacios, José Antonio González Fernández y Dulce María Sauri, quien le cedió los escombros a Madrazo; ya en la oposición, repitió Palacios Alcocer, llegó Beatriz Paredes, Moreira, Cristina Díaz –dos veces, sumando 18 días- Pedro Joaquín, que le correspondió el regreso y César Camacho; en este contexto nos preguntamos ¿Manlio al PRI para qué?…a menos que aspire a reescribir la historia de Lázaro Cárdenas del Río, el único que ha alcanzado la presidencia de la República después de haber sido presidente del PRI –en aquel momento PNR-; es viernes “hoy toca” –Dehesa dixit-…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?….

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