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Del Zócalo a los Pinos. Artículo de Raúl Castellanos

“PRI – PAN…LOS RELEVOS QUE VIENEN”; pasada la contienda electoral, enterrados los cadáveres –políticos- y realizado el recuento de daños, se ha entrado en la especulación sobre los –o las- posibles contendientes por la “Silla de Krauze” –Peña dixit- en el 2018, para la cual están más que apuntados –en orden de aparición- Andrés Manuel, Margarita Zavala, Miguel Mancera y los que se acumulen en las próximas semanas; y en lo inmediato, está ya en curso la renovación de las dirigencias en los dos partidos con mayor presencia nacional, PAN y PRI; en el de “abajo a mi derecha”, el grupo hegemónico comandado por Gustavo Madero da la impresión de tener ya todo controlado y decidido a favor de Ricardo Anaya, a quien –con buen olfato político- se ha sumado el grupo de Rafael Moreno Valle, las candidaturas de Javier Corral –ya besada por el diablo del Calderonismo- y la de Ramírez Acuña, se advierten, como un intento, en el primer caso, de “hacerla de pedo” –Jorge Castañeda dixit- como siempre y en el segundo, como un “buen deseo” de ser tomado en cuenta para futuros “encargos”, no hay nada más terrible que vivir -sin pan- fuera del presupuesto o por lo menos de las prerrogativas; por lo que respecta al PRI el tema comienza a tomar sabor y color, dependiendo de quien llegue a dirigirlo se comenzará a descorrer el telón de cómo el Presidente Peña Nieto ha decidido jugar el juego –valga el pleonasmo- de su sucesión, que no es poca cosa, mejor dicho lo es todo, incluyendo el pase a la historia; las opciones no son muchas o mejor dicho solo son dos, se cierra el grupo del Estado de México y sus aliados hidalguenses o se abre la posibilidad de incorporar a personajes no orgánicos –al círculo íntimo de Los Pinos- con los riesgos que ello implica, aunque en realidad, todo apunta que el centro de las especulaciones solo gira en torno a un personaje, Manlio Fabio Beltrones, a quien se le atribuyen méritos para aspirar a “cualquier cosa” incluyendo la candidatura a la presidencia de la República; recién hace unos días en “El País” se comentaba “Manlio Fabio Beltrones, el líder del PRI en la Cámara de Diputados y uno de los grandes barones del partido, arranca la carrera como el gran favorito, este ex gobernador del estado de Sonora, con una reputación de hábil operador político en las sombras, ya ha mostrado su interés ‘no creo que exista un militante en mi partido que no considere un privilegio ser considerado algún día para ser dirigente nacional’ dijo en mayo, Beltrones de 62 años, llega a la competencia con nuevos bríos después de haberse anotado uno de los triunfos más importantes de la temporada, su candidata Claudia Pavovlich, logró arrebatar al PAN el gobierno de Sonora, el líder de los diputados estuvo presente en Hermosillo, la capital del estado, para operar una elección muy reñida, al final logró derrotar a los panistas con siete puntos de ventaja, Beltrones sabía que en su tierra se jugaba su futuro político” el análisis puntualiza, que la llegada de Manlio al PRI, significaría que “un grupo diferente al del Presidente Peña Nieto se apoderaría de la cúpula del partido”, concluyendo “las posibilidades de Beltrones son remotas, usaría al partido como una plataforma para su candidatura presidencial, lo que es inaceptable para la tradición priísta, en los sistemas priístas es el presidente quien opera la sucesión presidencial, no llegará nadie que no le tenga una lealtad inquebrantable”; coincidiendo en lo general con los enunciados de “El País”, hay algunos puntos finos que no comparto –a los que me referiré mañana- la declaratoria aspiracional de Beltrones de dirigir al PRI la ubicó más como un mensaje de que está dispuesto a ir por todo, por historia, experiencia, méritos y porque sabe que el tiempo se agota, que como un deseo real de dirigir al PRI, para terminar siendo en el mejor de los casos un líder testimonial de la victoria, si es que ganan en el 2018…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?….



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