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Emilio Chuayffet sale vivo gracias a Osorio y Miranda. Artículo Ciro Gómez Leyva / El Universal

Si uno los escuchaba el viernes, temblaba. Los líderes de la CNTE anunciando cómo impedirían que el sábado y domingo la SEP aplicara los primeros procesos de evaluación del servicio profesional docente.

La evaluación “punitiva, ajena a nuestra realidad, que quiere determinar qué escuela es buena, qué escuela es mala, qué maestro debe ascender, qué maestro debe irse”, me dijo Eugenio Rodríguez, secretario de la CNTE en Michoacán. “Y ya identificamos bien las sedes y a los maestros que aceptaron entrar a ese juego”.

Más duro sonaba José Luis Escobar, de Chiapas: “La evaluación punitiva no pasará, la asamblea estatal ha definido la quema de instalaciones, la toma de espacios”.

–¡Quema de instalaciones! Sería un delito, José Luis.

–Sí, así es, estamos conscientes. Pero es un delito más grave haber desaparecido a 43 alumnos, haber encarcelado a compañeros de la lucha social y el que el Presidente se construya residencias multimillonarias.

–Es un delito, como lo vea.

–Nos declararon la guerra, pero no les va a alcanzar la policía. Tienen armas, toletes y macanas.

Nosotros tenemos la indignación en contra de una reforma falaz, que no tiene nada de educativa y que tiene detrás a los hombres ricos del país. Incluso el discurso provocador de Chuayffet lo dio ante los empresarios que esperan como buitres neoliberales que la educación pierda el carácter público para lanzarse sobre ella en un negocio sumamente rentable.

La guerra de la CNTE se impuso en Oaxaca, Michoacán y la mitad de Chiapas. Es decir, la evaluación se aplicó en 29 entidades y media. Lluvias o truenos, la evaluación de los maestros es una realidad en la mayor parte de México.

El fin de semana retrató el verdadero tamaño de la CNTE y marcó, asimismo, el triunfo de la estrategia Peña Nieto-Luis Miranda-Gobernación. Aguantaron a niveles de escándalo, pero en el momento que era importante avanzar, avanzaron. No necesitaron para ello mantener las ineficaces y costosas mesas de negociación. Lo dijo aquí el subsecretario Miranda el 11 de junio, al explicar por qué rompían el diálogo con la CNTE: “Las circunstancias cambiaron, no podemos negociar contra la pared, ni atender demandas imposibles”.

De paso, le salvaron la cabeza al secretario de Educación, Emilio Chuayffet, quien mañana irá al Senado a presumir lo que no hizo, ni supo ni quiso hacer: resolver un problema esencialmente suyo.
Chuayffet: operador en tierras de riego, nunca en las de temporal. Le debe un buen vino al secretario Osorio Chong. Y otro a su poco apreciado subsecretario Miranda.

MENOS DE 140 El Bronco publicó en Facebook los nombres de nueve de los muertos de García. No el del dueño del local, su amigo Jesús Perales.



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